 |
| Clave conceptual: Progreso |
Se trata de la evolución y del crecimiento de los
conocimientos, de las técnicas y de las capacidades del hombre.
Criterio del verdadero progreso es el → desarrollo integral de
la → persona. El progreso de la ciencia y de
la técnica, que no tuviese cuenta del primado de la
persona humana y su dignidad, contradiría el verdadero desarrollo: "Tanto
la investigación científica de base como la investigación aplicada constituyen
una expresión significativa del dominio del hombre sobre la creación.
La ciencia y la técnica son recursos preciosos cuando son
puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral
en beneficio de todos; sin embargo, por sí solas no
pueden indicar el sentido de la existencia y del progreso
humano. La ciencia y la técnica están ordenadas al hombre,
que les ha dado origen y crecimiento; tienen por tanto
en la persona y en sus valores morales el sentido
de su finalidad y la conciencia de sus límites" (CIC
2293). Al respecto se observará que es necesario protegerse tanto
de un ingenuo optimismo sobre el progreso humano, cuanto de
un pesimismo acerca de las capacidades destructoras que la moderna
técnica ha puesto a disposición del género humano (armamentos, manipulaciones
genéticas, diagnóstico prenatal...); más que nunca se impone una sana
crítica del progreso que reconduzca al hombre a su justa
colocación de "Dominador vicario de Dios" sobre la tierra (cf.
Gn 1,26-28; 2,25). La señoría gozada por el hombre legítima
la operosidad y la inventiva técnico-científica; su vicariedad con respecto
a Dios lo salvaguarda de la tentación idólatra de omnipotencia.
La tierra y la naturaleza han sido encomendadas al hombre
por el Creador, para que las domine, las cultive y
obtenga beneficio, pero no son un depósito de potencialidades que
hay que aprovechar de manera insensata. El sano progreso tiene
su justo medio entre el tecnicismo (que absolutiza el poder
humano y reduce en materia bruta al mundo subhumano) y
el ecologismo (que absolutiza la naturaleza y contesta la superioridad
del hombre).
Notamos, en fin, que la idea misma de progreso
debe mucho a la concepción teológica del tiempo, tomada de
la noción bíblica de la Historia de la salvación. Pero
el progreso es una realidad inmanente, aun cuando la esperanza
escatológica es de orden trascendente y meta-histórico. "No obstante, la
espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más
bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece
aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer
ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque
hay que distinguir cuidadosamente progreso terreno del crecimiento del reino
de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en
que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa
mucho al reino de Dios" (GS 39 = CIC 1049). |
|