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| Crisis económica globalizada y "Caritas in Veritate" |
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, sábado, 22 de agosto de
2009 (ZENIT.org).-
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VER Quien más, quien menos,
todos estamos resintiendo los graves problemas de la economía nacional.
Como nuestro mercado depende en gran medida de las exportaciones
a los Estados Unidos, y este país sufre una notable
recesión, se han cerrado varias empresas, se han despedido trabajadores,
han disminuido las remesas de los migrantes, el gobierno hace
recortes al gasto social, el dinero no alcanza.
No faltan quienes,
o carentes de una visión más global, o achacando esta
situación a los actuales gobernantes, acusándolos de incapaces o faltos
de sensibilidad social, no admiten que esta debacle económica es
un fenómeno mundial, que trasciende nuestras fronteras y que no
es culpa de un partido político, de una corriente ideológica,
de un gobierno local, sino que es algo que está
más allá de los controles de un país, de un
gobernante, de una clase política. Por otra parte, algunos se
autoproclaman como los únicos salvadores, los únicos que tienen la
solución para cambiar este desorden en las finanzas. Se creen
la única alternativa que podría lograr un presente y un
futuro confiables.
JUZGAR El Papa Benedicto XVI, en su Encíclica Caritas in
veritate, al analizar ese fenómeno, dice que, hace años, "la
actividad económica y la función política se movían en gran
parte dentro de los mismos confines y podían contar, por
tanto, la una con la otra. La actividad productiva tenía
lugar predominantemente en los ámbitos nacionales y las inversiones financieras
circulaban de forma bastante limitada con el extranjero, de manera
que la política de muchos estados podía fijar todavía las
prioridades de la economía y, de algún modo, gobernar su
curso con los instrumentos que tenía a su disposición. En
nuestra época, el Estado se encuentra con el deber de
afrontar las limitaciones que pone a su soberanía el nuevo
contexto económico-comercial y financiero internacional, caracterizado también por una creciente
movilidad de los capitales financieros y los medios de producción
materiales e inmateriales. Este nuevo contexto ha modificado el poder
político de los estados" (24).
Es sorprendente "el estallido de la
interdependencia planetaria, ya comúnmente llamada globalización... Es sorprendente el alcance
y la impetuosidad de su auge. Surgido en los países
económicamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a
todas las economías. Ha sido el motor principal para que
regiones enteras superaran el subdesarrollo y es, de por sí,
una gran oportunidad. Sin embargo, sin la guía de la
caridad en la verdad, este impulso planetario puede contribuir a
crear riesgo de daños hasta ahora desconocidos y nuevas divisiones
en la familia humana" (33).
Es un hecho que "las actividades
económicas no se limitan a territorios definidos, mientras que las
autoridades gubernativas siguen siendo sobre todo locales" (37). Por ello,
"ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también
en presencia de una recesión de alcance global, se siente
mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización
de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y
financiera internacional, para que se dé una concreción real al
concepto de familia de naciones. Y se siente la urgencia
de encontrar formas innovadoras para poner en práctica el principio
de la responsabilidad de proteger y dar también una voz
eficaz en las decisiones comunes a las naciones más pobres"
(67). ACTUAR Se necesita un nuevo orden mundial, una nueva estructura
económica internacional, un nuevo sistema financiero, que trascienda los gobiernos
locales y que ayude a construir justicia y solidaridad. Sin
embargo, mientras esto se va construyendo, cada quien hemos de
hacer lo que nos toca y no reducirnos a lamentos
y acusaciones. Hay que cuidar el propio trabajo, o buscar
actividades laborales y productivas sencillas, sin pretensiones de elevados salarios.
Dios da de comer a los pájaros, pero no en
el nido; tienen que salir a buscar desde temprano y
durante el día; así, no se mueren de hambre. Cuidemos
el trabajo y evitemos gastos superfluos. Podremos salir adelante. |
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