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| La organización de la sociedad |
10. También entran en este mandamiento las relaciones
entre superiores y subordinados, patronos y obreros, etc.
La organización de
la sociedad exige que haya quien mande y haya quien
obedezca. Por eso, el poder de la autoridad viene de
Dios, y también por eso la autoridad debe ejercerse según
la ley de Dios. Los que mandan deben hacerlo con
justicia y delicadeza; y los que obedecen, con respeto, fidelidad
y sumisión.
Lo mismo que los súbditos tienen la obligación de
obedecer, las Autoridades tienen la obligación de mandar según la
Moral.
Es decir, consagrarse a procurar el bien común, no
el propio; vigilar que se cumpla la justicia y guardarla
a su vez, por ejemplo, otorgando cargos a personas idóneas,
y empleando bien el dinero de los ciudadanos, atendiendo a
lo más urgente y necesario.
«La implantación en el mundo de
la doctrina social de la Iglesia es una aspiración de
todo buen cristiano (...)
»Después de la conversión del emperador romano
Constantino se fueron convirtiendo al cristianismo los diversos pueblos del
norte de Europa que culminó con la conversión del sajón
Otón y la fundación del Sacro Imperio Romano-Germánico, columna vertebral
de la Edad Media»1.
«Durante la Edad Media el orden temporal
se estructura según los principios del Evangelio. A esto se
denomina Cristiandad, término que a partir del siglo IX, entró
a integrar el vocabulario corriente»2.
«La sociedad medieval fue una sociedad
anclada en la fe. (...) Lo que creía el aldeano
era lo que creía el emperador y el papa»3.
«La generalidad
de los autores coinciden en ver en el siglo XIII
el siglo de oro medieval»4.
Característico de la Edad Media fueron
las Cruzadas y las Órdenes Militares.
«Las Órdenes Militares nacieron
con fines no estrictamente militares o guerreros, sino más bien
caritativos y benéficos: para proteger y dar morada a los
peregrinos. (...) La primera de ellas, cronológicamente hablando, fue la
de los Caballeros Hospitalarios de San Juan.(...) La segunda fue
la de los Templarios, fundada también para la protección de
los peregrinos que llegaban a Tierra Santa»5
Muchos peregrinos
morían a manos de los musulmanes que dominaban la zona.
Digamos
algo de Las cruzadas. A partir de la fundación del Islam
por Mahoma, el año 622, empezó el expansionismo de los
mahometanos que llegaron hasta Austria y sitiaron a Viena.
Jerusalén fue
tomada por Omar, que levantó su mezquita en la explanada
del templo.
Los musulmanes hostigaban y hasta martirizaban a los cristianos
que peregrinaban a Tierra Santa. Pedro el Ermitaño peregrinó a
Jerusalén, y al ver la triste situación en que se
encontraban los Santos Lugares, al volver, convenció al Papa Urbano
II que era necesario reconquistar los Santos Lugares para que
los cristianos pudieran peregrinar a ellos sin peligro de su
vida.
El Papa Urbano II convocó un concilio en Clermont-Ferrand en
1095 del que surgió la Primera Cruzada.
La consigna de las
cruzadas era «Dios lo quiere». Como en todas las cosas humanas,
en las cruzadas se mezclaron las luces con las sombras.
Pero tomadas en conjunto fueron la manifestación del espíritu cristiano
de la época, y la ocasión de innumerables actos de
heroísmo.
Vittorio Messori en su libro Leyendas negras de la Iglesia,
hablando del Profesor de Historia y Sociología de la Universidad
de Bruselas Moulin, uno de los intelectuales más prestigiosos de
Europa, cita estas palabras:
«Haced caso de este viejo incrédulo,
que sabe lo que dice: la obra maestra de la
propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre
todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud,
cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza
de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido
convencernos de que sois los responsables de todos, o casi
todos, los males del mundo. (...)
Habéis permitido que todos
os pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir. No
ha habido problema, error o sufrimiento histórico que no se
os haya imputado. Y vosotros, casi siempre, ignorantes de vuestro
pasado, habéis acabado por creerlo. Hasta el punto de respaldarlos.
En cambio, yo (agnóstico, pero también historiador que trata de
ser objetivo) os digo que debéis reaccionar en nombre de
la verdad. (...) Tras un balance de veinte siglos de
cristianismo las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas»6.
En el clima
de cristiandad de su tiempo se explica la Inquisición. No es
justo juzgar a la Inquisición con los criterios de hoy.
Hay que hacerlo con los criterios de entonces.
«En una sociedad
en la que la fe constituía la base y garantía
de la convivencia, el que atentaba contra la fe era
el equivalente de lo que para nosotros es el terrorista.
(...) Actualmente consideramos bienhechores a los que previenen epidemias físicas.
Pero cuando se pone en primer lugar la salvación del
espíritu, se consideran bienhechores a los que combaten las enfermedades
del alma»7.
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1 ALFREDO SÁENZ, S.I.: La cristiandad y su
cosmovisión, I, 2, 5. Ed. Gladius. Buenos
Aires.1992 2 ALFREDO SÁENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisión, I,
2, . Ed. Gladius. Buenos Aires.1992. 3 ALFREDO SÁENZ, S.I.:
La cristiandad y su cosmovisión, I, 4, .
Ed. Gladius. Buenos Aires.1992. 4 ALFREDO SÁENZ, S.I.: La cristiandad y
su cosmovisión, I, 3, . Ed. Gladius. Buenos Aires.1992. 5
ALFREDO SÁENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisión, IV, 3,
. Ed. Gladius. Buenos Aires.1992 6 VITTORIO MESSORI: Leyendas
negras de la Iglesia, Introducción. Ed.Planeta+Testimonio.Barc. 7 VITTORIO MESSORI: Algunas razones
para creer, XIII. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona.2000
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