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| Mensaje del episcopado mexicano al final de su asamblea |
Al concluir las LXXX Asamblea General de la Conferencia
del Episcopado Mexicano (CEM), los 115 obispos reunidos han emitido
un mensaje en el cual constatan su entusiasmo por haber
logrado la reestructura de la misma Conferencia y el trabajo
colegial que esto representa, así como la mayor eficacia de
los servicios de la CEM en el futuro.
También muestran
su preocupación y, al mismo tiempo, su esperanza por los
tiempos electorales por los que atraviesa México, subrayando que la
Iglesia católica estará siempre a la escucha de las necesidades
de la democracia que reclama México y hará lo que
esté de su parte para exponer la doctrina en talleres
y comunicados que iluminen la reflexión de un pueblo mayoritariamente
católico.
A continuación, damos a conocer el comunicado final de
esta Asamblea
MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS QUE
CAMINA EN MÉXICO A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES DE
BUENA VOLUNTAD
Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli., 10 de noviembre
de 2005
“Dichoso aquel siervo a quien su Señor, al
llegar, lo encuentre cumpliendo con su deber” (Mt 24, 46).
1.
Los arzobispos y obispos de México nos hemos reunido en
Cuatlitlán Izcalli del 7 al 10 de noviembre del presente
año 2005 para celebrar nuestra LXXX Asamblea General. Mantenemos vivo
en nuestra mente y nuestro corazón el encuentro con el
Sucesor de Pedro, Benedicto XVI, con quien dialogamos en el
mes de septiembre y presentamos la realidad de las Iglesias
Particulares a nosotros encomendadas, en ocasión de la visita a
las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo. Los mensajes
que recibimos de Su Santidad en esa ocasión han sido
divulgados por nosotros mismos y a través de los medios
de comunicación.
2. Hemos celebrado recientemente, con espíritu de fe
y con gran gozo, la clausura del Año de la
Eucaristía en nuestras diócesis. Estamos a la espera del Documento
Postsinodal que nos presentará las conclusiones de la XI Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema
“La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y misión
de la Iglesia”. Próximamente celebraremos en nuestra Patria cuatro grandes
acontecimientos eclesiales en este mes de noviembre: El Congreso Internacional
sobre Iglesia y Estado Laico, del 14 al 17; la
Beatificación de los mártires en Guadalajara, el 20; la presentación
del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en
la Ciudad de México el 21 y 22, y el
XIII Congreso Nacional Misionero (CONAMI) en Mérida del 28 del
mismo mes al 3 de diciembre.
3. El objetivo de
nuestra LXXX Asamblea General ha sido: “Discernir y definir la
reestructuración de las Provincias Eclesiásticas para prestar un servicio evangelizador
más eficaz al México actual, en sintonía con la recién
aprobada reestructuración de las Comisiones Episcopales de la CEM”.
4.
Visión de la realidad: Al contemplar con ojos de pastores
la realidad actual de nuestro país hemos considerado la diversidad
geográfica, cultural, religiosa y pastoral.
• Detectamos algunas sombras como,
como consecuencia de una vida sin Dios: la inseguridad, la
violencia, la corrupción, el narcotráfico, la pobreza extrema. Una brecha
cultural, socioeconómica, laboral y bajo nivel de educación.
• Persiste
el racismo, la marginación y violencia contra la mujer; cacicazgos
que controlan la vida política, económico laboral y educativa de
las comunidades, provocando la presencia de mayorías pasivas.
• Constante
abandono del campo y migración hacia las ciudades; ecosistemas dañados;
crece el desempleo, la emigración y la consecuente desintegración familiar,
el azote del suicidio y el sida. Los ataques a
la vida.
• Analizando también la realidad presente de nuestra
Iglesia católica, reconocemos el hecho de la inadecuada distribución de
los agentes de pastoral; aunque existen diócesis con una cantidad
suficiente de sacerdotes y religiosos, no así en otras, donde
la densidad de población, a veces exagerada, o la gran
distancia entre las comunidades, es insuficiente el número de agentes
y provoca desgaste en su persona, en la economía y
los tiempos por el desplazamiento.
• Encontramos entre las luces
algunos signos de compromiso responsable en organizaciones de la sociedad
civil y servidores públicos en favor del desarrollo de las
comunidades, valorando la dignidad y el respeto de las personas,
las familias y sus tradiciones.
• Permanece en nuestras comunidades
un profundo sentido religioso que sigue expresando contenidos católicos, fruto
de la primera evangelización hace ya cerca de 500 años,
y que fortalece los rasgos culturales que nos distinguen como
mexicanos: la solidaridad, el respeto a la vida y a
la familia, el cuidado de los más débiles. La mujer
ha asumido con mayor firmeza su papel en la sociedad
y en la Iglesia
• Nuestra Iglesia se ha fortalecido
con la creación de nuevas diócesis y la elección de
más obispos que permiten su presencia en las comunidades y
con la generosa y heroica disposición de agentes de pastoral,
sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos hombres y mujeres, que se
ponen al servicio de los demás.
• Otro signo positivo
y alentador se nota en la reacción solidaria ante el
impacto de los ciclones “Stan” y “Wilma”, que dejaron al
descubierto tantas carencias sociales. Muchos hombres y mujeres apoyan a
los necesitados, unidos a las instancias gubernamentales y al ejército,
en las regiones afectadas y en unión con algunas comunidades
eclesiales. Los obispos, con nuestros colaboradores y con varias instituciones,
como “Caritas”, iniciamos acciones inmediatas de ayuda a favor de
los damnificados.
5. Discernimiento: Como hombres de fe, hemos meditado
la Palabra de Dios (Mt 24, 45-51), que nos presenta
como ejemplo al siervo fiel y prudente. “Fiel”, es decir
digno de confianza, cumplidor, responsable; “prudente”, que tiene capacidad de
pensar y decidir adecuadamente y está a la altura de
lo que se le ha encomendado. También meditamos en el
discernimiento como una búsqueda de la voluntad de Dios, abiertos
al servicio y al amor a nuestros hermanos. Esto nos
ha motivado a hacer un camino de conversión, en diálogo
fraterno, buscando la voluntad del Padre, en fidelidad a Cristo
y a su Iglesia. Así queremos poner en práctica lo
que el Santo Padre nos encomendó: ser promotores y modelos
de comunión, valorar las realidades temporales e iluminarlas con la
luz del Evangelio, promover la justicia y la solidaridad a
favor de los más pobres y desprotegidos.
6. Conclusión: El
trabajo de reestructuración de nuestra Conferencia Episcopal, pretende lograr un
mejor servicio al país, como traducción de nuestro compromiso desde
una Iglesia en actitud de escucha, que testimonie la misericordia
del Padre. Queremos una comunión pastoral más sólida que encarne
el evangelio en todos los sectores de la sociedad. Queremos
caminar al frente del Pueblo de Dios con nuestro testimonio
de solidaridad entre las diócesis, agrupadas en Provincias eclesiásticas, y
manifestar así la presencia del Reino de Dios en el
mundo.
Finalmente, desde nuestra misión de pastores, no podemos dejar
de valorar el presente que vive nuestro país, que se
prepara a las elecciones del 2006. Consideramos que es una
nueva oportunidad para alentar la esperanza y fortalecer el camino
de nuestra democracia. Invitamos a todos a conocer y reflexionar
los comunicados y talleres que hemos elaborado al respecto.
Santa
María de Guadalupe nos conduzca a todos los mexicanos por
caminos de justicia y de paz.
Cuautitlán Izcalli, a 10
de Noviembre de 2005
Por la Conferencia del Episcopado Mexicano:
+ Mons. José Guadalupe Martín Rábago Obispo de León Presidente
de la CEM + Mons. Carlos Aguiar Retes Obispo de
Texcoco Secretario General de la CEM
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