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| Obispos chilenos invitan al discernimiento pacífico y responsable ante las elecciones |
En la declaración final de la Asamblea Plenaria de la
Conferencia Episcopal
La Iglesia en Chile confía en que el período
electoral no será belicoso. Por eso la Asamblea Plenaria de
Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile invitó a hacer
de este período un discernimiento en paz y responsabilidad.
En
una declaración pública dada a conocer este viernes al concluir
su nonagésimo encuentro plenario en Punta de Tralca, los obispos
católicos expresaron su intención de que las personas elegidas en
los próximos comicios puedan trabajar en la búsqueda del bien
común, fomentando el diálogo y el entendimiento.
Los prelados piden
«propuestas concretas para promover una mayor equidad, que supere las
escandalosas brechas sociales, económicas y culturales existentes en nuestro país
y procuren fortalecer la familia como el principal espacio de
humanización».
«Confiamos que este período no sea belicoso, sino unos
días dedicados al discernimiento en paz y responsabilidad, en coherencia
con los principios y valores que se profesan», afirmaron los
prelados en la declaración final de la reunión episcopal que
congregó a 30 obispos en ejercicio.
«La Iglesia católica no
es neutral en la construcción de la sociedad del presente
y del futuro. Tiene un aporte muy propio que recibe
de Jesús y su Evangelio», recuerda la declaración.
«El progreso
material es un medio necesario que debe ser puesto al
servicio de la dimensión superior y espiritual del hombre. De
lo contrario se vuelve contra el hombre. Medir el desarrollo
del país sólo por indicadores económicos es empequeñecer la visión
de la persona humana y de la vida en sociedad»,
añaden los obispos en su declaración.
En este sentido, recuerdan
que «el amor por la verdad es fundamental porque expresa
la dignidad del ser humano, y permite establecer relaciones en
un marco de confianza y generar una vida social sana.
El relativismo, la indiferencia o, peor aún, el menosprecio de
la verdad, termina quitándonos toda posibilidad de comunicación».
Publicamos el
texto íntegro de la declaración:
Navidad, en una familia
viene la luz al mundo
Declaración Pública al Concluir la
90ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile, celebrada
en Punta de Tralca entre el 21 y el 25
de Noviembre de 2005.
A la espera del nacimiento de
Jesús
1. En este tiempo de Adviento y Navidad,
nuestra mirada se dirige hacia el pesebre de Belén. Allí,
en una familia humana, la Palabra eterna de Dios se
ha hecho luz que alumbra a todo hombre, Jesucristo, ‘Camino’,
‘Verdad’ y ‘Vida’, que ha venido para llevarnos hacia una
mayor plenitud en esta tierra y a la felicidad eterna.
En Él encontramos el testimonio vivo de las actitudes, criterios
y valores fundamentales para orientar el auténtico desarrollo humano que
anhelamos para Chile. Queremos invitar a todos a construir una
Patria que sea un hogar de encuentro.
Agradecidos por la
canonización del padre Hurtado
2. En nuestra 90ª Asamblea Plenaria
hemos agradecido la inmensa gracia de la canonización del Padre
Alberto Hurtado. Su vida y ministerio sacerdotal han sido una
visita de Dios para Chile. Su ejemplo de amor heroico
a Cristo lo llevó a gastar la vida por los
excluidos para que todos pudieran sentirse hijos y hermanos. El
año de la Eucaristía también nos ha permitido vitalizar nuestra
condición de discípulos de Jesucristo y encontrar en ella la
cumbre y la fuente de la vida y misión de
la Iglesia.
3. Especialmente hemos acogido la providencial invitación a
participar en la preparación de la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, Brasil, mayo 2007) aprobada
por Su Santidad Benedicto XVI, que nos llevará a profundizar
nuestra condición de discípulos y misioneros, para que nuestros pueblos
en Jesucristo tengan vida.
El servicio que la Iglesia espera
prestar al mundo
4. A 40 años de la clausura
del Concilio Vaticano II, hemos querido renovar el impulso de
dialogar con el mundo. En nuestra Asamblea hemos tomado renovada
conciencia, con los ojos de la fe y mirada de
pastores, de las cuestiones urgentes de la vida personal y
social: el cambio cultural, las próximas elecciones, la economía y
sus desafíos actuales, especialmente el crecimiento en equidad, el desarrollo
y cuidado del ambiente, la delincuencia e inseguridad, la relación
con los países vecinos, la educación y el ecumenismo. Nos
preocupa particularmente la situación de la familia, ya que todas
estas cuestiones tienen un impacto sobre su calidad de vida,
unidad y estabilidad. Para apoyar a nuestras familias, con esperanza
entregamos hoy a los católicos y al país nuestra Carta
Pastoral “Matrimonio y Familia, una Buena Noticia para la Humanidad”
5. Nos orientan las palabras del recordado Papa Juan Pablo
II: “Para la eficacia del testimonio cristiano, especialmente en estos
campos delicados y controvertidos, es importante hacer un gran esfuerzo
para explicar adecuadamente los motivos de las posiciones de la
Iglesia, subrayando sobre todo que no se trata de imponer
a los no creyentes una perspectiva de fe, sino de
interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma
del ser humano. La caridad se convertirá entonces, necesariamente, en
servicio a la cultura, a la política, a la economía,
a la familia, para que en todas partes se respeten
los principios de los que depende el destino del ser
humano y el futuro de la civilización” (Novo Millenio Ineunte,
51).
Ante un nuevo gobierno para Chile
6. Nos permitimos
volver a proponer nuestra declaración Responsabilidad y transparencia en el
proceso electoral (11 de agosto de 2005), en que ofrecíamos
caminos para avanzar en nuestra vida democrática, en la búsqueda
de un auténtico desarrollo humano, de una convivencia cada vez
más fraterna, de una cultura en bien de la vida
y de la familia; lo que el pueblo chileno ve
estrechamente ligado a los principios éticos del Evangelio. Allí solicitábamos
que este tiempo “sea una oportunidad de discernimiento, para escoger
con sabiduría a aquellas personas que puedan trabajar en la
búsqueda del bien común, fomentando el diálogo y el entendimiento”
y que “existan propuestas concretas para promover una mayor equidad,
que supere las escandalosas brechas sociales, económicas y culturales existentes
en nuestro país y procuren fortalecer la familia como el
principal espacio de humanización”. Confiamos que este período no sea
belicoso, sino unos días dedicados al discernimiento en paz y
responsabilidad, en coherencia con los principios y valores que se
profesan.
7. También hemos tenido presente la declaración ante la
nueva campaña de prevención del Sida ¿Qué sociedad queremos? (10
octubre de 2005). En ella invitábamos a buscar soluciones de
acuerdo a la dignidad humana, que no consisten en la
promoción agresiva y reductora de los preservativos. “El problema de
fondo es formar a las personas en el amor, mediante
una urgente educación integral y humanizante, que presente la sexualidad
en su profunda dignidad”.
8. Nos puede ayudar al discernimiento
el proyecto En Camino al Bicentenario (24 de septiembre de
2004), para asumir todos la responsabilidad que nos cabe en
la edificación del futuro, particularmente a los constructores de la
sociedad. Allí afirmábamos: “La Iglesia Católica no es neutral en
la construcción de la sociedad del presente y del futuro.
Tiene un aporte muy propio que recibe de Jesús y
su Evangelio... El progreso material es un medio necesario que
debe ser puesto al servicio de la dimensión superior y
espiritual del hombre. De lo contrario se vuelve contra el
hombre. Medir el desarrollo del país sólo por indicadores económicos
es empequeñecer la visión de la persona humana y de
la vida en sociedad... Por último, el amor por la
verdad es fundamental porque expresa la dignidad del ser humano,
y permite establecer relaciones en un marco de confianza y
generar una vida social sana. El relativismo, la indiferencia o,
peor aún, el menosprecio de la verdad, termina quitándonos toda
posibilidad de comunicación”.
Con María hacia una ‘tierra de hermanos’
9. Durante el Mes de María elevamos la mirada a
la Santísima Virgen, madre de la familia de Nazareth y
madre de la Iglesia. Su testimonio y su intercesión nos
estimulen a aportar las mejores energías para que Chile sea
una tierra de encuentro y de hermanos.
La Asamblea Plenaria
de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile
Punta
de Tralca, 25 de Noviembre de 2005
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