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| La otra Crisis |
La “OTRA CRISIS”: una lectura desde Uruguay de la Encíclica
“Caritas in veritate” de Benedicto XVI Organizado por ACDE, la Universidad
Católica , Kolping y el Claeh, se realizó el evento
titulado “La otra crisis: una lectura desde Uruguay de la
encíclica Caritas in Veritate de Benedicto XVI”, el viernes 16
de octubre, en la Universidad Católica.
El moderador del evento, Ec.
Roberto Horta, comenzó señalando que “el objetivo del evento fue
contribuir a la difusión de la encíclica por parte de
cuatro instituciones que tienen objetivos comunes, presentando una lectura desde
Uruguay de la encíclica y reflexionando a partir de un
panel integrado por tres visiones, la filosófica y teológica, la
económica y la perspectiva de un empresario”.
Fray Luis Carlos Bernal
El
primer expositor, Fray Luis Carlos Bernal, tituló su ponencia “La
opción por el desarrollo humano integral”.
Comenzó señalando que “el tema
que he de exponer es nuclear en la encíclica. Queda
claro por su mismo título: ‘Caritas in veritate. Carta Encíclica
sobre el desarrollo humano integral en la Caridad y en
la Verdad ´. Sin duda que el tema da para
una larga reflexión, pero los panelistas estamos condenados a hablar
en abreviatura. Destaco, a modo de introducción, algunas características del
tema que me ha tocado en suerte. Es el tema
clave ; quiero decir: todo cuanto en la encíclica se
afirma, sea del ámbito que sea (económico, político, social, cultural),
tanto a modo de afirmación como de negación, como anuncio
o como denuncia, tiene como contexto de referencia el ‘desarrollo
humano integral´. La encíclica no se comprendería sin el remite
a este contexto. A mi juicio, no se la puede
entender correctamente si es leída sólo por partes inconexas, sin
contexto. Voy, pues, a mostrar esa trama o contexto. a)
En definitiva, ‘la crisis´ de la que el Papa se
ocupa no es sólo la económica, o política o social,
sino que se refiere a una crisis más radical que
afecta al DHI. Es lo que llamamos ‘la otra crisis´.
b) La reflexión papal sobre el DHI es filosófica y
teológica. Su enjuiciamiento no es analítico (como el de las
ciencias políticas o económicas) sino sapiencial (el de la filosofía
y teología). Les invito, pues, a pensar dentro de esta
categoría reflexiva”.
“¿A qué se refiere el Desarrollo Humano Integral?”, se
preguntó Bernal. “ Benedicto XVI pretende evaluar qué ha ocurrido
respecto al DHI desde la encíclica ‘Populorum progressio´ (1967) de
Pablo VI –que toma como punto de partida-, en la
que Pablo VI –en aquellos años de tantas inquietudes de
renovación y de cambios- se propuso ofrecer los criterios para
un auténtico ‘desarrollo´. Así lo reconoce Benedicto XVI: ‘Pablo VI
tenía una visión articulada del desarrollo . Con el término
‘desarrollo´ quiso indicar ante todo el objetivo de que los
pueblos salieran del hambre; la miseria, las enfermedades endémicas y
el analfabetismo. El Papa concluye finalmente, a modo de evaluación:
‘Después de tantos años, al ver con preocupación el desarrollo
y la perspectiva de la crisis que se suceden en
estos tiempos, nos preguntamos hasta qué punto se han cumplido
las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo que se
ha adoptado en las últimas décadas´. Su respuesta es negativa
y preocupada. Por eso escribe la encíclica”.
“¿Qué es, pues, el
DHI?”, se pregunta Carlos Bernal. “El Papa lo describe de
este modo: ‘ El auténtico desarrollo del hombre concierne de
manera unitaria a la totalidad de la persona en todas
sus dimensiones . Sin la perspectiva de una vida eterna,
el progreso humano en este mundo se queda sin aliento.
Encerrado dentro de la historia, queda expuesto de reducirse sólo
al incremento del tener; así, la humanidad pierde la valentía
de estar disponible para los bienes más altos, para las
iniciativas grandes y desinteresadas que la caridad universal exige”.
A continuación,
Bernal hizo, lo que llamó, “algunas breves reflexiones”. “El desarrollo
humano integral ha de impulsar, afectar y alentar a toda
la persona, en todas sus dimensiones , y de una
manera unitaria . Estos son los requisitos del humanismo e
integralidad del desarrollo. Me explico. a) Es bien sabido, que
la persona humana es un microcosmos que nace a la
existencia mediante la abolición del caos y la creación e
inauguración del cosmos , cuyo ‘señor´ y ‘cuidador´ va a
ser, por vocación divina, el hombre. El ser humano, en
cuanto microcosmos, está dotado de ámbitos, estructuras o, sencillamente, dimensiones
que le configuran como un ‘todo´ armonioso y bello, como
un ‘pequeño cosmos´, tanto en sí mismo como en su
necesaria y vocacional relación con todo lo demás. A saber:
•
Su libertad; su vocación de amar; su anhelo por
conocer; su pretensión de ser justamente aceptado y respetado, de
ser tenido en cuenta; su vocación a la trascendencia. •
Los ámbitos familiares, profesionales, políticos, económicos, sociales. •
El desarrollo humano integral ha de ser, pues: •
Unitario : provocado y alimentado por un impulso vital único
que lo acrecienta paulatina, homogénea y orgánicamente, con un ritmo
vital acompasado, según el estilo del crecimiento del cuerpo humano;
• Armónico : que afecta a todas las partes
del todo, del ‘cosmos´, haciéndolo crecer como un ‘todo´ en
equilibrio vital, evitando de este modo la malformación de un
‘monstruo´; • Con sentido : todo proceso abierto precisa
de un sentido que oriente su desarrollo. No se le
puede someter al desamparo de un crecimiento al azar o
la casualidad. Los valores que fermentan las raíces otorgan el
sentido. • Escatológico : que hace que el progreso
del desarrollo no se encierre en los contornos de la
historia sino que los trascienda impulsándolo hacia la plenitud de
la vida eterna. • Respetuoso de la vida ya
que ‘la apertura a la vida es el centro del
verdadero desarrollo”. Los atropellos a la vida matan la misma
vida y su posible desarrollo. • Fortalecido en las
crisis . Estoy hablando de las crisis de crecimiento.
Un desarrollo
que no atienda a estos criterios: • No será
cabalmente humano ; podría, incluso, ser inhumano por descuidar algunas
dimensiones humanas vitales. • No favorecería la creación y
organización del cosmos sino que provocaría el caos .
Pensando en
el Uruguay, Bernal reflexionó que, “en primer lugar, les advierto
que, dada la brevedad de mi intervención y la complejidad
del tema, me resulta imposible responder con rigor si en
Uruguay el desarrollo es humano o no; se es integral
o no; cósmico o caótico. De todos modos, me animo
a hacer estas afirmaciones: • Existe entre nosotros -en
todos los ámbitos sociales y culturales- una voluntad, tanto de
corte privado como público, de desarrollo y un afán de
progreso. En este sentido, se asumen iniciativas a favor del
desarrollo en los ámbitos familiar, profesional, político, social, económico, de
la salud, educativo, empresarial. • Sin embargo, algunos de
estos proyectos no se ajustan al DHI propuesto por el
Papa. Las causas son diversas. Señalo algunas de ellas, sugeridas
en la encíclica:
• A nivel cultural. •
En el sustrato de la cultura uruguaya hay concepciones filosóficas
diversas acerca de qué es el ser humano y, por
lo tanto del desarrollo humano. No son ni mucho menos
coincidentes. Algunas de ellas, heredadas del positivismo, conciben al hombre
y al desarrollo humano encerrado en la historia, sin ulterior
posibilidad de trascendencia. Algunas se abren –al menos teóricamente- a
la trascendencia, pero sin que ésta marque decididamente los trayectos
de su desarrollo humano. Otras, tal vez las menos, profesan
lúcida y activamente la trascendencia del hombre, sea desde distintas
experiencias religiosas o desde la fe cristiana. • El
nuestro, suele ser un desarrollo impulsado por diversas ciencias (políticas,
económicas, sociales) sin que medie el diálogo interdisciplinar entre ellas,
y sin estar educadas por la sabiduría. En el peor
de los casos suelen ser inductoras de caos, más que
de cosmos. • El poderío de las ideologías ‘que
frecuentemente simplifican de manera artificiosa la realidad´, la ocultan e
impiden tener de ella una visión cabal, sapiencial. Eso ocurre,
a mi juicio, en ciertas visiones acerca del matrimonio, de
la familia, de la sexualidad, del derecho del no nacido
a la vida. • El horizonte del desarrollo no
suele ser la trascendencia cristiana; no obstante, el desarrollo –en
algunas concepciones del hombre- suele ser impulsado por otras trascendencias
humanistas ateas que, aun sin llegar explícitamente al horizonte cristiano,
se acercan, por su fidelidad al hombre, a los umbrales
del horizonte cristiano.
• A nivel social •
El Papa apunta una de las causas que impiden el
DHI: ‘En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de
un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de
modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora´. Posiblemente, en
nuestro País esta asimetría perversa entre la riqueza de algunos
pocos y la pobreza de la mayoría, y la extrema
pobreza de muchos no sea tan escandalosa como en otros
países de América Latina.
Sin embargo, es evidente que el cuerpo
social uruguayo no se desarrolla dotado de una calidad de
vida humana semejante, ni con las mismas posibilidades de progreso.
Para percatarse de ello basta con darse un paseo por
la periferia montevideana o adentrarse en ciertos parajes del interior
del País.
• A nivel económico • El Ec.
Gabriel Oddone va a hablarnos con toda propiedad de este
asunto. Me da la impresión de que nuestro ejercicio financiero
y económico no atiende de una manera articulada y profunda
a los más desfavorecidos y marginados, más allá de las
ayudas paliativas que se les brinda. • El consumismo
–a nuestra peculiar escala uruguaya- desvía la atención de las
necesidades más urgentes y vitales.
Bernal se refirió luego a algunas
propuestas para impulsar el desarrollo humano integral entre nosotros.
“Benedicto XVI
-secundando a Pablo VI- proclama insistentemente la convicción cristiana de
que el ser humano desde su creación está llamado por
vocación al desarrollo humano integral. Mi primera propuesta es, pues,
que uruguayas y uruguayos asumamos nuestra irrevocable responsabilidad a promover
el desarrollo humano integral. Esta vocación no es sólo del
Gobierno sino de todos y cada uno de los ciudadanos
y ciudadanas. Todos hemos de ser agentes activos de nuestro
desarrollo. Todos hemos de asumir –pero sobre todo quienes tienen
responsabilidades civiles- con amor y veracidad, con libertad y señorío
nuestra vocación a ser creadores de cosmos y no factores
de caos . En este caso, además de malograr nuestra
vocación al ‘señorío´ y cuidado de la Tierra degradamos al
mundo y en él al ser humano. Hemos de conducir
nuestro DHI con sabiduría , de manera que salvaguardemos el
humanismo y la integralidad del desarrollo. Las búsquedas y hallazgos
necesarios de las diversas ciencias (políticas, económicas, sociales) han de
estar educadas por la sabiduría, y fermentadas en los valores
que dan sentido de plenitud. No hemos de robarle al
ser humano su íntimo anhelo de trascendencia, a la que
tiende su desarrollo. Los cristianos hemos de proclamar a Cristo
Resucitado como modelo de ser humano cabal y pleno. En
el momento presente, todos tenemos una deuda urgente con compatriotas
nuestros que viven sin disfrutar una mínima calidad de vida.
Ellos han de ser los privilegiados de un liberador DHI”.
Para
finalizar, señaló Bernal, “deseo manifestar que vivir en un escenario
de crisis no significa haberlo perdido todo. Al contrario, ‘la
crisis –dice el Papa- nos obliga a revisar nuestro camino,
a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de
compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar
las negativas. De este modo, la crisis se convierte en
ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene
afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera
confiada más que resignada”.
Ec. Gabriel Oddone
El Ec. Gabriel Oddone, que
expuso sobre “Justicia, eficiencia y mercado: una mirada desde lo
económico”, comenzó señalando que “la economía asigna los recursos para
que sean los más eficientes y para que tengan efecto
en la calidad de vida de la mayor cantidad de
personas. Madison hace una evolución de la población futura, y
concluye que desde el 2008 hasta el 2030, la población
aumentará en 1.500 millones de personas, que fue lo mismo
que aumentó la población mundial desde el año 1 de
la era cristiana hasta el 1900”.
A su vez, explicó el
expositor, “en los últimos 50 años el crecimiento de la
riqueza es cuatro veces mayor que en el período precedente,
entre 1940 y el 2007, el PBI per cápita es
cuatro veces mayor que en el período anterior. O sea,
se generan más bienes y servicios, aunque no está bien
distribuido, no es equitativo”.
Oddone afirmó que “la encíclica ingresa en
el tema y establece que en los últimos 50 años
de la nueva globalización, se ofrece una gran posibilidad para
la humanidad pero al mismo tiempo se generan diversos desafíos,
porque esa mayor generación de riqueza genera más inequidad”.
“Detrás de
la productividad está el progreso técnico, que resulta una variable
clave, y el progreso técnico depende, cada día más, de
la innovación”, señaló.
“Detrás de la propensión a innovar están los
estímulos. La URSS creció en la primera mitad del siglo
XX, con más capital y gente, pero no hubo innovación,
por lo que se desplomó en la segunda mitad, porque
faltó el incentivo individual a la innovación. Al socializarse el
proceso de innovación, éste se terminó. La ‘gallina de los
huevos de oro´ es el incentivo al innovador. La actitud
individual de innovar es clave para el progreso técnico. Esto
ha sido más eficaz en las economías descentralizadas, libres, que
en las estatizadas del socialismo real. Las economías descentralizadas, regidas
por los mercados, incentivan la innovación”.
En relación al mercado, dijo
que “es la forma más usual de intercambio, pero también
genera riesgos. Los mercados pueden ser eficientes para asignar recursos,
sin embargo la asignación del mercado no tiene por qué
ser justa. O sea puede ser eficiente y a la
vez injusta. Por eso deben haber otras instituciones que deben
corregir los desvíos que los mercados tienden a generar, tanto
en las generaciones de recursos como de justicia. Fallan los
mercados cuando hay monopolios, cuando hay información incompleta, o asimétrica”.
Allí
surge la necesidad de controlar al mercado, indicó Oddone. “El
Estado que vigila la justicia del mercado y la sociedad
civil, porque no siempre la política está capacitada para corregir
la inequidad. Hay espacios para la sociedad civil, como la
Iglesia , para hacer que esas inequidades puedan ser corregidas”.
Luego
se refirió a que “el consumidor puede castigar al que
produce en forma fraudulenta, al que produce violando los derechos
humanos, en particular en los países emergentes. El ‘consumidor responsable´
está creciendo, en especial en los países desarrollados. Eso apunta
y fortalece la tendencia a producir bienes con legislaciones justas,
pero en este caso, muchas empresas del tercer mundo desaparecerían,
y habría más desempleo. O sea esto, paradojalmente, privilegia a
los países desarrollados”. Es decir, puntualizó, “que tenemos que guiarnos
por la moral y la justicia, pero a veces las
acciones económicas entrañan complejidades, efectos colaterales, por eso hay que
reflexionar sobre el dilema que estas acciones producen”.
Empresario Óscar Alvarado
El
tercer expositor fue el empresario Óscar Alvarado, de la empresa
“El Tejar”, que expuso sobre “Una mirada desde la empresa”.
Comenzó señalando que “muchos de los conceptos que siempre sostuvo
mi padre, que es el origen de nuestra empresa El
Tejar, los veo reflejados en la encíclica. Murió muy orgulloso
diciendo que como abogado nunca hizo un juicio que destruyera
proyectos de las personas. Cuando hace 23 años construyó la
empresa, volcó esas ideas”.
Alvarado dijo que “en primer lugar, la
empresa es un grupo de personas que comparten sueños y
valores, para emprender algo. O sea lo más importante es
el grupo de personas. Esto va a contramano de lo
que normalmente es el concepto del negocio. Diferencio al negocio
de la empresa. En el negocia importa la plata, más
que la persona y el medio ambiente o la comunidad.
En la empresa, lo importante es la persona, la plata
no es más importante que la persona o el medio
ambiente”.
Esto es obvio, dijo, “porque debe haber motivación en las
personas, y esto no es solo económico. Además de lo
económico influyen otros factores. La empresa es un ámbito para
el desarrollo integral de la persona, y esto torna a
la empresa más competitiva. En un buen ámbito, más motivado,
se genera más competitividad. Equipos de fútbol con estrellas, sin
motivación, fracasan. A veces 11 ‘troncos´ se convierten en campeones
del mundo porque tienen sueños compartidos, reglas de juego claras.
Pero son ‘troncos´, porque no los podemos vender al mundo”.
Para
Alvarado, “la empresa es la mejor manera de contribuir a
una sociedad mejor, más inclusiva, donde todos puedan soñar y
llevar adelante el sueño. Por eso apunto a la construcción
de empresas y no de negocios. Es una vocación, como
es la política. En Argentina sobran negocios y faltan empresas”.
A
continuación el titular de la empresa El Tejar indicó que
“hay cuatro tipos de capitales. Los recursos naturales, que son
una fortaleza; el capital de infraestructura; el capital humano, que
es nuestra gran fortaleza y el desafío es el cuarto
capital, que es el capital social, construir consensos, proyectos, diálogos,
y éste es el llamado de la encíclica”.
“El hombre es
el fin de toda actividad económica”, afirmó. “Una empresa es
un grupo que comparte sueños y valores, esto se ve
en la encíclica. En nuestra empresa, está la idea de
crear, hacer cosas. En la industria de la alimentación, como
es la nuestra, una agroindustria, hay un sentido de superación,
de duplicar la producción de alimentos en los próximos 20
o 30 años, duplicar la productividad, lo que implica innovación.
Hay innovaciones tecnológicas, que son las más fáciles; hay innovaciones
institucionales, que son más difíciles, y el desafío principal es
la innovación organizacional, que es la que nos permite valorizar
las innovaciones tecnológicas, porque si no, estas innovaciones tecnológicas no
mejoran la productividad. Esto significa armar equipos, y poner el
ojo en la gente, en todos, no en algunos”.
Alvarado citó
a Salvador García, que “habló de las eutopías, las utopías
posibles, empresas multi-locales, que no es contra las multinacionales, sino
que es pensar globalmente pero actuar localmente. Son más los
buenos que los malos en el mundo, pero los buenos
están más solos. Tenemos riqueza que puede quedar en el
lugar, y no generar riqueza que se va, y en
el lugar dejar pobreza”.
“La agricultura holística es lo que nosotros
practicamos”, dijo el empresario. “En la encíclica se habla mucho
del ambiente, y nos debemos a eso, porque si debemos
aumentar la producción agropecuaria, debemos tomar en cuenta que la
tierra es un préstamo de nuestros hijos. Lo que hacemos
debe ser bueno para las personas y para el ambiente,
porque si no, afectamos el destino de nuestros hijos”.
Alvarado culminó
diciendo que “tras leer la encíclica dos veces, me surgió
esto: la mayoría de lo que está ahí no es
tan nuevo. Es mucho sentido común. En Saladillo, donde está
nuestra empresa, tenemos un veterinario que es un filósofo. Tenía
un tío suyo que aseguraba que conocía el secreto de
la invernada, pero él no lo contaba. Pero un día
lo agarraron borracho y lo contó. El secreto es plantar
avena en invierno y sorgo en verano. ‘Pero esto es
obvio´, dijeron todos los que lo escuchaban. ‘Durante 40 años
nos estuviste diciendo que había un secreto pero no pasa
de una obviedad´, se lamentaban. Y entonces el tío del
veterinario agregó: ‘el secreto no es saberlo. El secreto es
hacerlo. Todos sabemos lo que es bueno para las personas,
el tema es hacerlo”.
Preguntas de los asistentes
Pregunta. Esta pregunta es
para el Padre Bernal. ¿El desarrollo integral es imposible para
los no creyentes, para los que no creen en la
trascendencia?
Luis Carlos Bernal: Para un creyente, el desarrollo humano integral
no tiene frontera. Para un agnóstico o un marxista puede
estar ceñido a la historia. Pero si la persona es
fiel, hay ahí una postura de fe.
Pregunta. Pregunta para Gabriel
Oddone. ¿En cierto modo justificó que existan empresas que no
respeten los derechos humanos en los países pobres, para que
no se vayan y no generen otros efectos colaterales?
Gabriel Oddone:
Lo que digo es que los mecanismos para controlar los
excesos no humanitarios, que violan los derechos humanos, como el
boicot a los productos de una empresa que comercializa esos
productos que en el origen están mal hechos, puede no
ser un buen camino. Hay países de Asia donde de
esa manera desaparecería la industria textil. Lo que quiero decir
es que a veces esos incentivos al boicot, más que
bien intencionados, lo que sucede es que se mezclan con
valores espurios de proteccionismo, entonces lo ‘políticamente correcto´ solo se
puede producir en países ricos, y termina siendo una medida
proteccionista. Para castigar a esas empresas que producen malamente, es
más razonable que se haga a través de organizaciones globales
que vigilen de manera neutral, y no que sea una
iniciativa individual de los países ricos, que puede terminar siendo
una manera de fomentar que las empresas se radiquen allí,
y se vayan de los países pobres.
Pregunta. ¿Cómo se puede
reducir el consumismo?
Gabriel Oddone. El consumismo es un problema. La
educación en valores es central. Pero el consumismo es el
reflejo de la sociedad de consumo. Y hay que tomar
en cuenta que esa sociedad de consumo es un motor,
nunca se generó tanta riqueza como en los últimos 50
años. No podemos ir contra el consumo, que fue el
motor del crecimiento. El motor de los últimos 30 años
fue el consumo en Estados Unidos, y eso permitió crecer
a China e India, sacando a millones de personas de
la pobreza. Ahora en la poscrisis se va a moderar
el consumo, ¿y eso no afectará a esos países?
Luis Carlos
Bernal. Es una cosa donde la economía debe dialogar con
otras disciplinas. El consumo no está mal, pero el consumismo
puede ser una enfermedad. Hoy es válido que ‘si no
compro, no existo´, en lugar del ‘pienso, luego existo´ de
Descartes. Los medios de comunicación son clave, porque crean e
inventan necesidades.
Óscar Alvarado. El desarrollo cultural, espiritual, familiar y económico
puede generar empresas competitivas. El 30% de los alimentos que
se consumen se pierden, pero no pueden reciclarse
Ricardo Zerbino. La
solución a esto pasa por la educación en valores, porque
si se educa en valores, todos tendrán respeto por el
bien común. O sea no es la economía la que
debe combatir al consumismo. No podemos pedirles a los fabricantes
de televisores que no inventen el control remoto. El problema
es el que tiene ocho televisores. Pero no es culpa
del fabricante. No es bueno pensar en soluciones simplistas. |
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