Impresiona pensar cuántas generaciones de cristianos han aclamado al Sumo y Eterno Sacerdote con estas mismas palabras, que sirven además para agradecer y alabar por el don del sacerdocio en su Iglesia y a su Iglesia…
Hay momentos de la vida en los cuales el Señor nos pide pasos decisivos, que dejarán una huella indeleble y señalarán rumbos definitivos… Momentos en los cuales un “Sí” (o un no!) a su voluntad pueden determinar para siempre todo lo que viene después...