Vislumbramos algo que no podemos definir, ni precisar. Oímos en lontananza aires de victoria, en medio de nuestros pesimismos, desorientaciones y angustias vitales. Una ténue paz con pinceladas de alegría gustamos, al ver como en sombras a Jesucristo, mue
... resuena en la mente de mis 17 años, la palabra ronca de un sacerdote ya mayor, añadiendo como coletilla a sus pláticas de ejercicios cuaresmales: “Mira que te has de morir. Mira que no sabes cuándo”...