Autor: Jesús de las Heras Muela | Fuente: www.revistaecclesia.com El mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2013 en 20 frases
Recorrer este tiempo dejándonos conquistar por el amor de Cristo y que movidos por este amor, estemos abiertos de modo concreto y profundo al amor al prójimo.
El mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2013 en 20 frases
Creer en la caridad suscita caridad: «Hemos conocido el amor
que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1
Jn 4,16)
1.- La celebración de la Cuaresma, en el
marco del Año de la fe, nos ofrece una ocasión
preciosa para meditar sobre la relación entre fe y caridad:
entre creer en Dios, el Dios de Jesucristo, y el
amor, que es fruto de la acción del Espíritu Santo
y nos guía por un camino de entrega a Dios
y a los demás.
La fe como respuesta al amor
de Dios
2.- De aquí deriva para todos los cristianos
y, en particular, para los «agentes de la caridad», la
necesidad de la fe, del «encuentro con Dios en Cristo
que suscite en ellos el amor y abra su espíritu
al otro, de modo que, para ellos, el amor al
prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto
desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su
fe, la cual actúa por la caridad».
3.- El cristiano
es una persona conquistada por el amor de Cristo y
movido por este amor -«caritas Christi urget nos» (2 Co
5,14)-, está abierto de modo profundo y concreto al amor
al prójimo (cf. ib., 33).
4.-Esta actitud nace ante todo
de la conciencia de que el Señor nos ama, nos
perdona, incluso nos sirve, se inclina a lavar los pies
de los apóstoles y se entrega a sí mismo en
la cruz para atraer a la humanidad al amor de
Dios. La caridad como vida en la fe
5.- Toda
la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios.
La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de
estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede
y nos reclama. Y el «sí» de la fe marca
el comienzo de una luminosa historia de amistad con el
Señor, que llena toda nuestra existencia y le da pleno
sentido.
6.- Sin embargo, Dios no se contenta con que
nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos,
quiere atraernos hacia sí, transformarnos de un modo tan profundo
que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo,
sino que Cristo vive en mí (cf. Ga 2,20).
7.-
La fe es conocer la verdad y adherirse a ella
(cf. 1 Tm 2,4); la caridad es «caminar» en la
verdad (cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en
la amistad con el Señor; con la caridad se vive
y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s). La fe
nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la
caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica (cf.
Jn 13,13-17).
8.- En la fe somos engendrados como hijos
de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar
concretamente en este vínculo divino y dar el fruto del
Espíritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a
reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos
encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30).
El
lazo indisoluble entre fe y caridad
9.- A la luz
de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar,
o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales
están íntimamente unidas por lo que es equivocado ver en
ellas un contraste o una «dialéctica».
10.-La existencia cristiana consiste
en un continuo subir al monte del encuentro con Dios
para después volver a bajar, trayendo el amor y la
fuerza que derivan de éste, a fin de servir a
nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios.
11.-En la Iglesia, contemplación y acción, simbolizadas de alguna manera
por las figuras evangélicas de las hermanas Marta y María,
deben coexistir e integrarse (cf. Lc 10,38-42).
12.-La prioridad corresponde
siempre a la relación con Dios y el verdadero compartir
evangélico debe estar arraigado en la fe (cf. Audiencia general
25 abril 2012). A veces, de hecho, se tiene la
tendencia a reducir el término «caridad» a la solidaridad o
a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar
que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización,
es decir, el «servicio de la Palabra».
13.-Ninguna acción es
más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que
partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe
de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación
con Dios: la evangelización es la promoción más alta e
integral de la persona humana.
14.-Como escribe el siervo de
Dios el Papa Pablo VI en la encíclica Populorum progressio,
es el anuncio de Cristo el primer y principal factor
de desarrollo (cf. n. 16). La verdad originaria del amor
de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia
a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de
la humanidad y de cada hombre (cf. Caritas en veritate,
8).
15.- La Cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la
vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a
través de una escucha más atenta y prolongada de la
Palabra de Dios y la participación en los sacramentos y,
al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el
amor a Dios y al prójimo, también a través de
las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de
la limosna.
Prioridad de la fe, primado de la caridad
16.- La fe, don y respuesta, nos da a conocer
la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado, adhesión
plena y perfecta a la voluntad del Padre e infinita
misericordia divina para con el prójimo; la fe graba en
el corazón y la mente la firme convicción de que
precisamente este Amor es la única realidad que vence el
mal y la muerte. La fe nos invita a mirar
hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando
confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su
plenitud.
17.- Por su parte, la caridad nos hace entrar
en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo,
nos hace adherir de modo personal y existencial a la
entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y
a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu
Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús:
filial para con Dios y fraterna para con todo hombre
(cf. Rm 5,5).
18.-La relación entre estas dos virtudes es
análoga a la que existe entre dos sacramentos fundamentales de
la Iglesia: el bautismo y la eucaristía. El bautismo (sacramentum
fidei) precede a la eucaristía (sacramentum caritatis), pero está orientado
a ella, que constituye la plenitud del camino cristiano.
19.-Análogamente,
la fe precede a la caridad, pero se revela genuina
sólo si culmina en ella. Todo parte de la humilde
aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero
debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar
a Dios y al prójimo»), que permanece para siempre, como
cumplimiento de todas las virtudes (cf. 1 Co 13,13).
20.-En
este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a
celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante
el cual el amor de Dios redimió al mundo e
iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este
tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en
su mismo torrente de amor por el Padre y por
cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida.
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Es hermoso leer al Santo Padre pues escribe con tanta
claridad y dulzura, un hombre sabio y sencillo, que agrada
de dar esperanza y certeza en seguir lo que inspira nuestra
fe la Palabra de Cristo Hijo de Dios y redentor nuestro, cuya
predica, vida y muerte estuvo basada en la Fe y la caridad,
que lo llevo hacia ricos y pobres, todos necesitados de Dios y
a su propia entrega para crucificado redimirnos. Dios
bendiga al Santo Padre y a todos sus presbiteros que deben
continuar un arduo trabajo para salvacion de muchos. Paz y
bien.
Como siempre el "Papa Catequista" nos llena de luz.
Envió reflexión adjunta:
https://docs.google.com/document/d/1nvnS3yVmqt67n89i
3efrsrOjLI1KCk-ANY-jKv55i8s/edit?usp=sharing
Gracias a Dios y a Uds. hermanos de Catholic Net por
este hermoso Mensaje de nuestro Santo Padre el Papa
Benedicto XVI para prepararnos y vivir como el Señor
quiere este Tiempo de Cuaresma.