La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: S.S. Benedicto XVI | Fuente: Zenit.org Benedicto XVI: Matrimonio y virginidad se iluminan mutuamente
La historia del cristianismo está llena de innumerables ejemplos de padres santos y de auténticas familias cristianas que han acompañado la vida de generosos sacerdotes y pastores de la Iglesia
Benedicto XVI: Matrimonio y virginidad se iluminan mutuamente
Publicamos la intervención que dirigió Benedicto XVI este domingo a
mediodía a los peregrinos congregados en el patio de la
residencia pontificia de Castel Gandolfo con motivo del Ángelus.
Queridos hermanos
y hermanas:
Hace tres días, el 27 de agosto, celebramos la
memoria litúrgica de Santa Mónica, madre de San Agustín, considerada
modelo y patrona de las madres cristianas. Sobre ella, su
hijo nos da muchas informaciones en el libro autobiográfico “Las
confesiones”, obra maestra entre las más leídas de todos los
tiempos. Aquí aprendemos que San Agustín bebe el nombre de
Jesús con la leche materna y fue educado por su
madre en la religión cristiana, cuyos principios mantendrá impresos en
él también en los años de desliz espiritual y moral.
Mónica no deja nunca de rezar por él y por
su conversión, y tuvo el consuelo de verlo volver a
la fe y recibir el bautismo. Dios recompensa las oraciones
de esta santa mamá, a la que el obispo de
Tagaste había dicho: “Es imposible que un hijo de tantas
lágrimas se pierda”. De hecho, San Agustín no sólo se
convirtió, sino que decidió abrazar la vida monástica y, al
volver a África, fundó él mismo una comunidad de monjes.
Conmovedores y edificantes son los últimos coloquios espirituales entre él
y su madre en la tranquilidad de una casa de
Ostia, a la espera de embarcarse para África. En aquel
momento, Santa Mónica se convertía, para su hijo, en “más
que madre, la fuente de su cristianismo”. Su único deseo
había sido durante años la conversión de Agustín, a quien
en ese momento veía orientado incluso hacia una vida de
consagración al servicio de Dios. Podía por tanto morir contenta
y efectivamente murió el 27 de agosto del 387, a
los 56 años, después de haber pedido a los hijos
no preocuparse por su sepultura sino acordarse de ella, donde
quiera que se encontrara, en el altar del Señor. San
Agustín repitió que su madre lo había “engendrado dos veces”.
La
historia del cristianismo está llena de innumerables ejemplos de padres
santos y de auténticas familias cristianas que han acompañado la
vida de generosos sacerdotes y pastores de la Iglesia. Piénsese
en los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, ambos pertenecientes
a familias de santos. Pensamos, muy cerca de nosotros, en
los cónyuges Luigi Beltrame Quattrocchi y Maria Corsini, que vivieron
entre el final del siglo XIX y la mitad del
1900, beatificados por mi venerado predecesor Juan Pablo II en
octubre de 2001, coincidiendo con los veinte años de la
Exhortación Apostólica Familiaris consortio. Este documento, además de ilustrar el
valor del matrimonio y las funciones de la familia, solicita
a los esposos un particular compromiso en el camino de
santidad, que, sacando gracia y fuerza del sacramento del matrimonio,
les acompaña a lo largo de toda su existencia (cf.
N. 56). Cuando los cónyuges se dedican generosamente a la
educación de los hijos, guiándoles y orientándoles en el descubrimiento
del plan de amor de Dios, preparan ese fértil terreno
espiritual en el que florecen y maduran las vocaciones al
sacerdocio y a la vida consagrada. Se revela cuán íntimamente
están ligadas y se iluminan mutuamente el matrimonio y la
virginidad, a partir de su común arraigo en el amor
esponsal de Cristo.
Queridos hermanos y hermanas: en este Año Sacerdotal
oramos para que, “por intercesión del Santo Cura de Ars,
las familias cristianas se conviertan en pequeñas iglesias, en las
que todas las vocaciones y todos los carismas, dados por
el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorados” (de la
oración del Año Sacerdotal). Nos obtenga esta gracia la Virgen
María, que ahora juntos invocamos.
Traducción del original italiano realizada
por Patricia Navas
Para recibir las noticias de Zenit por correo
electrónico puede suscribirse aquí
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR