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Autor: Guillermo Urbizu | Fuente: http://guillermourbizu.blogspot.com/ Entre dos infinitos
Libro de Poesía de Guillermo Urbizu. El anhelo más alto del hombre es amar y ser amado. Esa es la esencia del libro que aquí les presento
Entre dos infinitos
Dos infinitos: Dios y el hombre. Porque también el hombre
es, por filiación, infinito. Y entre uno y otro todo
lo que forma parte de nuestra vida. Nuestros amores, nuestros
sufrimientos, nuestras alegrías, nuestro trabajo, nuestros amigos… Todo. Y “entre
dos infinitos” germina también la poesía: signo de la inmortalidad
del hombre, de la santidad de las cosas. Ahora que
tanto se olvida la sacralidad de la vida.
Las palabras van
adquiriendo una cadencia y una armonía. En lo de cada
día. En lo más sencillo, en lo normal, pero con
vertical perspectiva -verso sobre verso-, en lo más alto de
la consciencia que significa saberse amado. Y los poemas nos
van traduciendo el silencio y la trascendencia de nuestra respiración.
Hacía
más de veinte años que no escribía ningún poema. Y
de un tirón escribí “El vértigo de la vida”. Y
otros más. Me pillaron como desprevenido. No me lo podía
creer. Al principio los poemas eran breves, de tono más
lírico, pero según iba transcurriendo el libro iba creciendo
el caudal de cada poema. Los poemas se alargaban y
lo lírico se tornaba más elegíaco. Con un fondo claramente
religioso.
Forma parte indisoluble de mí: creo. Y como creo, amo.
Y como amo, escribo. Y escribo porque rezo lo que
miro y lo que siento. Percibo la emoción de los
sentidos desplegados en la belleza. Percibo la eclosión de la
luz en el tiempo. Por eso hay poemas en este
libro mío que son verdaderas oraciones. Pero yo me pregunto:
¿Qué poema no lo es? ¿Qué poema no es plegaria,
súplica, oración?
Soy consciente de que el libro no es para
nada perfecto. (Perfecto sólo es Dios). Ni siquiera tiene una
milésima de perfección. Pero en su imperfección está su gracia,
aquello que más puede interesar al lector. El incremento lo
pone Dios -estoy seguro- en cada alma que tenga el
atrevimiento de leer Entre dos infinitos. El poeta no acaba
de comprender que es el instrumento de algo mucho más
importante, que sólo desde su humildad se puede vislumbrar lo
infinito (¡qué bien lo supo ver Eliot!), ese sentido de
la revelación y de la belleza.
Releo el libro. En el
humus de su alfabeto encuentro el sustrato de tantos poetas
queridos. Incluso amigos. Colinas y Unamuno, Siles y Salinas, D’Ors
y Cernuda… Y el citado Eliot, y Lope, y Juan
Ramón, y Rilke, y San Juan de la Cruz, y
Rosales. Y tantos más que conforman mi verdadera poética, la
urdimbre con la que durante años y años he ido
tejiendo mi mundo espiritual, lo más íntimo de mi personalidad.
Me
gustaría que el lector se quedará con una idea madre.
El anhelo más alto del hombre es amar y ser
amado. Esa es la esencia del libro que aquí les
presento. Pero creo que también de toda la poesía. Porque
no otro es el afán más puro de nuestra vida.
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