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Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Adolescentes Embarazadas
Ser mamá cuando aún no se han cumplido 18 años es una aventura... diferente.
Adolescentes Embarazadas
Ser mamá es una aventura apasionante. Ser mamá cuando
aún no se han cumplido 18 años es una aventura...
diferente.
Roberta y Ana nos presentan dos situaciones parecidas, si bien
han recorrido caminos distintos. Roberta quedó embarazada cuando apenas tenía
14 años. "Su hombre" después de golpearla la abandonó a
su suerte, y ella, maravillosa aventura, aceptó llevar adelante
la vida que había iniciado en su útero. Ahora que
está a punto de cumplir 17 años se siente feliz
de tener a su hijito, de apenas 2 años, vivo
y contento, aunque el futuro sigue lleno de riesgos y
de incógnitas.
Ana quedó embarazada a los 17 años. Habló con
su madre, y las dos, de común acuerdo, fueron al
hospital. La madre de Ana consideraba siempre como algo malo
el aborto, pero cuando una nueva vida llamó a su
casa de un modo tan inesperado, prefirió terminar con todo.
La chica fue al hospital hace ya algunos meses, y
recuerda todavía los gritos de angustia de otra señora, de
40 años, que también estaba en la sala de espera
para abortar.
Ana recuerda ese día dramático. "Para mí el aborto
es un dolor en las piernas, un dolor allí, donde
aspiran, pero sobre todo es ese llanto que me viene
al recuerdo, el llanto de aquella señora, ni siquiera sé
cómo se llamaba... Intento no pensar en el niño.
Además,
¿había realmente un niño dentro de mí? Sí, lo sé,
desde el punto de vista científico es así. Por un
instante perdí la cabeza: ahora me quedo con él... La
cosa duró alrededor de medio día. Un absurdo. Sólo tengo
17 años. No puedo y no quiero. Tomé una decisión,
y dejé de sentir esa cosa, allí dentro..."
Las historias de
Roberta y de Ana nos pueden servir para pensar en
dos verdades fundamentales de la vida humana. La primera, que
hay que respetar cualquier existencia que inicia, sea como sea,
como fundamento de un mundo democrático, justo, libre y progresista.
La sociedad, por ello, debe defender y ayudar cualquier vida
ya comenzada, aunque sea la de un niño pobre en
el corazón de un barraca miserable, o la de un
embrión en el seno de una adolescente angustiada (que necesita,
a su vez, una enorme dosis de comprensión, apoyo y
solidaridad).
La segunda, que no basta la tutela legal para
garantizar el "derecho" más sublime que todo hombre o mujer
contrae desde que inicia la aventura humana: la de saberse
acogido, la de ser amado. Por más leyes que existan,
mientras no haya amor seguirá habiendo crímenes, robos y calumnias
(aunque una ley eficazmente aplicada, esperamos, disuadirá a no pocos
a cometer algunos de los delitos más graves que puedan
darse entre los seres humanos). Pero es posible también que,
en un mundo primitivo y lleno de pobreza, sin escritura
y sin leyes ni policías en las calles, puede bastar
el amor para que un niño ayude a un anciano
moribundo en su humilde choza, para que una madre cuide
al hijo pobre de los vecinos, para que una adolescente
no aborte y conserve y proteja la vida de su
hijo indefenso y débil.
Roberta escogió, instintivamente, a sus frágiles 14
años, el camino del amor, quizá sin conocer si la
ley le permitía abortar o no. Quizá ni se le
pasó por la cabeza el estudiar su situación "jurídica". Quiso
amar, y basta. Ana, en cambio, no encontró la ayuda
de la ley para llevar adelante su embarazo, al contrario,
buscó, con su madre, un hospital donde pudo realizar el
aborto "con todas las de la ley".
Ser mamá es siempre
una aventura apasionante. No termina en los 9 meses
de embarazo, ni en los primeros años de vida, ni
cuando el hijo o la hija llegan a la universidad,
se casan o se van al extranjero. Por eso todos
los hijos saben lo que deben a sus padres, pero,
de modo especial, a sus madres. El hijo de Roberta
se lo agradecerá si sabe amar... y tiene ya en
su misma madre la mejor escuela de amor.
Ojalá también
Ana pueda entrar en el círculo de los que aman:
en ese momento descubrirá que su hijo abortado quizá le
guiña un ojo desde ese mundo misterioso de los que
han pasado ya la frontera de la muerte, y que
la ama y la perdona, a pesar de todo...
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yo creo que esta bien lo que ella iso por que por un lado ella penso en su hijo y no en ella misma...pero no esta bien que alla quedado embarazada a los 14 años.