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| Obligaciones de los hijos con sus padres |
Ser padres de los padres, ya que la primera obligación
de los hijos, para con sus padres, es cuidarles, ofreciéndoles
como mínimo, los mismos conceptos de seguridad, atención, cuidado y
cariño que ellos recibieron de pequeños. Es posible que algunos
padres, no entiendan o no quieran entender, que necesitan recibir
esas atenciones, pero tienen que percibir que esas atenciones las
tienen disponibles, para cuando quieran o necesiten utilizarla. Algunas veces
su soberbia y orgullo, mal entendido, les impide aceptar la
necesaria ayuda, que podrían recibir de sus hijos o familiares.
Pero ahí tienen que estar los hijos, para demostrarles con
mucho cariño, pero también con firmeza, las soluciones creativas que
les hagan más fácil la vida.
Honrarás a tu padre y
a tu madre, es el cuarto Mandamiento de la Ley
de Dios y el primero de los mandamientos, dirigidos al
prójimo. Este Mandamiento existe en todas las religiones, civilizaciones y
costumbres ancestrales. Las antiguas civilizaciones, tenían consejos de ancianos, que
eran los que promulgaban las leyes e impartían la justicia,
así demostraban el gran respeto y consideración que tenían, a
las personas mayores. Los padres llegan a una edad o a
unas condiciones físicas, que tienen que ser cuidados, quieran o
no, incluso para evitar males mayores o irreversibles, como en
su día fueron cuidados sus hijos. No deberían tener que
esperar a recibir la ayuda, a cuando ya no tienen
fuerzas para sobrevivir con normalidad. Entonces no quedará mas remedio
que ayudarles, por voluntad propia o encargarlo a terceras personas
o instituciones, para que lo hagan.
Los hijos llevan una vida
ascendente familiar, profesional y social, pero la vida de los
padres es descendente, en casi todos los sentidos. En esta
sociedad que marcha tan deprisa, en muchas ocasiones, los padres
quedan desplazados, antes o después de la vida familiar y
social, por diversos motivos reales y muy difíciles de asimilar.
Es una grave obligación de los hijos, evitar a toda
costa ese desplazamiento o por lo menos paliarlo, con atenciones
y cuidados.
Los padres llegan a tener muchas veces, carencias de
salud, de alimentación, económicas, de compañía familiar, de soledad, de
desplazamientos, de relaciones humanas, de relaciones con las oficinas de
la sociedad (Impuestos, bancos, servicios públicos teléfonos, agua, etc.). También
impedimentos de vista, oído, habla, movimientos, etc. Esas carencias, se
van incrementando a medida que va aumentando la edad. Los
hijos deben estar muy pendientes de los primeros síntomas, de
lo que les va ocurriendo, para encontrar y poner en
práctica los remedios, que les ayuden a eliminar o disminuir
esas deficiencias.
El ser hijos responsables de los padres, no es
solamente, el ayudarles a solventar sus problemas, también es necesario
muchas veces, ser sus maestros o tutores tardíos, ser los
que les exigen el cumplimiento de sus compromisos, marcarles objetivos,
etc. No es fácil tomar el riesgo de decirles a
los padres, que tienen que cambiar de estilo de vida
en los conceptos de dinero, salud, relaciones familiares, relaciones sociales,
malas costumbres, etc. Como no es fácil hacerlo, los hijos
tienen que estar muy bien asesorados, entrenados y educados en
esta asignatura, además que tienen que ser muy exquisitos, en
la forma de decírselo, tienen que derrochar paciencia, compresión, madurez,
cariño y dar un ejemplo edificante de su forma de
vida.
Los hijos a medida que se van haciendo mayores, vivan
en la casa paterna, vivan fuera, o aunque tengan formada
su propia familia, tienen que ser responsables de las obligaciones
morales, familiares y cívicas que tienen con sus padres, los
que en su día les dieron todo lo que necesitaban,
para llegar donde han llegado hoy. Deben demostrar su bonhomía
olvidando los malos momentos pasados, si es que los ha
habido. Con la mentalidad actual de los hijos, es muy
difícil dar marcha atrás al reloj y enjuiciar las circunstancias
pasadas en la educación, que cada uno de los hijos
recibió.
Es un privilegio el tener padres. En algunas sociedades,
más del 70% de los hijos viven en familias monoparentales.
Cuidar de los padres cuando llegan a mayores, debe considerarse
como otro privilegio.
Hay hijos que creen que, porque han estudiado
más que sus padres o tienen mejor situación económica, ya
pueden hablar, increpar y ordenar a sus padres, sabiendo que
nunca recibirán contestaciones, llamándoles la atención por su mala conducta.
Posiblemente porque los padres se dan cuenta, de la mala
educación que han dado a sus hijos.
Algunos hijos, que nunca
han aprendido a ganarse la vida, han tenido la gran
fortuna de nacer después de sus padres, porque si hubieran
nacido antes, ambos, padres e hijos, estarían en la miseria.
Las 10 preguntas más usuales:
1. ¿Cómo enseñar
a los hijos a atender a sus padres? El mejor
ejemplo es que vean a los padres, cuidando a los
abuelos. Si los hijos, desde pequeños, ven en sus padres
dedicación, cariño y compañía hacia los abuelos, se irán acostumbrando
a atender a las personas mayores, encontrándolo normal, agradable y
caritativo. Primero lo irán haciendo en compañía de sus padres
y bajo su orientación, para ir aprendiendo, a estar pendientes
y a resolver las necesidades de los mayores, después lo
verán como una cosa natural, hasta que lo vayan introduciendo
en su estilo de vida, como una virtud humana.
2.
¿Cuándo, dónde y cómo los hijos aprenden
a ser padres de sus padres? Este aprendizaje se lo
han tenido que ir enseñando, sus propios padres, a través
de las enseñazas y prácticas de las virtudes y valores
humanos. Desde muy pequeños, les han tenido que ir inculcando
un estilo de vida, donde el respeto, cariño y dedicación
en la ayuda, hacia los abuelos y hacia los padres,
sea una prioridad innegociable, teniéndola que aprender poco a poco,
para que de la costumbre de hacerlo, se convierta en
hábito y luego en virtud. Este aprendizaje debe ser reforzado,
con la lectura de buenos libros, escuchando los consejos de
las personas adecuadas, como otros familiares, sacerdotes, maestros, consejeros, etc.,
pero sobre todo, con la práctica de las virtudes y
valores humanos.
3. ¿Cómo revertir la costumbre,
adquirida en algunas culturas modernas, de abandonar a los padres?
Desde el momento que los hijos cumplen 18 años y
se marchan de casa, es muy normal que algunos hijos
arrinconen, ignoren o se olviden de sus padres, pues se
convierten en estorbos. Esta actitud está siendo trasladada, de generación
en generación. En cuanto los padres, ya no son fuente
de suministro económico, pasan a ser fuente de problemas y
algunos jóvenes no quieren tener más problemas, de los que
ellos mismos se buscan. Piensan que lo mejor para los
padres, es llevarlos a un asilo o residencia, para que
allí les atiendan y no estorben más a la familia.
Algunos hijos lo hacen, siguiendo un maldito círculo vicioso, donde
los padres se despreocupan de los hijos al cumplir 18
años, los echan de la casa, para que no les
atosiguen, ni les causen problemas económicos. A los hijos, les
sienta mal esa postura egoísta de los padres, y cuando
los padres ya no pueden vivir por sus propios medios,
y los hijos ya se han acostumbrado a vivir sin
ellos, los ignoran en sus últimos momentos, como justificación malsana
de lo que dicen que sufrieron en la juventud.
4.
¿Se pueden auto justificarse los hijos de
no atender a sus padres? En ningún caso deben
dejar de atenderles, aunque sus padres no hayan atendido bien
a los abuelos, ni aunque se hubieran llevado mal entre
ellos, ni incluso si fallaron en la educación de los
hijos o les hicieron alguna faena. No es una disculpa
que justifique el no atenderles, pensar o decir que hay
otros hermanos que no lo hacen, incluso teniendo mas posibilidades
de hacerlo. Los padres no son amigos, a los que
se les puede retirar la amistad cuando conviene. Los padres
lo son por el hecho de haber dado la vida
a los hijos y eso es eterno, en agradecimiento y
en responsabilidad hacia ellos.
5. ¿Qué es
atender bien a los padres? Es procurar ayudarles en todo
lo que necesiten, adelantándose a lo que puedan necesitar y
esté en las manos de los hijos el poder solucionarlo.
Los hijos no deben estar esperando, a que los padres
tengan que hacer un esfuerzo extraordinario, para resolver sus problemas.
Incluso en muchas ocasiones, es más fácil ayudarles a hacer
lo que necesitan, que esperar a que lo hagan y
luego ir a arreglar, lo que han hecho mal. Los
hijos tienen obligación de conocer, cuales son los puntos fuertes
y cuales son los débiles o limitaciones de sus padres.
Tienen que evitar que la ayuda que presten, no sea
una humillación, pues algunas veces no la necesitan, porque fácilmente
lo pueden solucionar ellos solos.
6. ¿Cuánto es
atender bien a los padres? La cantidad de la atención,
está en función de la calidad y de si los
hijos, lo hacen al cien por cien de sus posibilidades,
con amor, inteligencia y desinterés. Es imposible dar de lo
que no hay, pero para atender a los padres, siempre
tendría que haber. Los padres son muy comprensibles, para entender
lo que les pueden dar y lo que no les
pueden dar. Normalmente se conforman con recibir muy poco, si
ese poco esta rodeado de buena voluntad, amor, inteligencia y
desinterés. La conciencia bien formada de los hijos, será la
que les indique la cantidad y calidad de la atención
a los padres.
7. ¿Es suficiente atender
a los padres con lo que uno siente en el
corazón? No, hay que ir más allá del corazón, a
buscar soluciones constructivas, que remedien los problemas sentimentales, físicos o
económicos de los padres. Los hijos tienen que hacer un
profundo esfuerzo, en conocer los problemas que tienen los padres,
para evitarles la angustia de la vivencia, máxime en los
años donde no tengan los medios, ni las fuerzas para
solucionarlos. Además de hablar con los padres, con mucha sinceridad,
tienen que consultar con todas las personas que les rodean,
con el fin de enterarse de la verdadera situaron, vista
desde todos los ángulos. Las reuniones familiares entre los hijos
y otros parientes, son un primer paso imprescindible. Si los
problemas son complejos o difíciles, tendrán los hijos que pedir
consejo a los profesionales experimentados. No se puede ayudar o
no ayudar a los padres, solamente con intuiciones no contrastadas
profesionalmente, pues podría darse el caso, que una mala ayuda
podría empeorar la situación de los padres. Para eso están
los sacerdotes, abogados, psicólogos, consejeros familiares, consejeros financieros, etc.
8.
¿Cómo se sabe si los padres están bien
atendidos? Como en la mayoría de las cosas, no es
solamente la opinión de cada uno, la que determina lo
que este bien, mal, suficiente o insuficientemente hecho. Esta pregunta
tan importante, debe ser contestada por terceras personas. La conciencia
de los hijos, puede estar adormecida o inhabilitada, para no
ver evidencias de situaciones, que otras personas pueden descubrir. Los
familiares, amigos, vecinos o los empleados de las residencias, para
los de la tercera edad, pueden tener opiniones válidas, sobre
las principales deficiencias de cuidados, que sufren los padres. Estas
deficiencias deben ser estudiadas profundamente, para distinguir las que son
reales, las que son modificables y las que son propias,
de las inevitables circunstancias de cada caso.
9.
¿Hasta que limites hay obligación de atender a los padres?
Los hijos deben atender en primer lugar, a su propia
familia, esposa o marido e hijos. Pero no deben olvidarse,
en ningún momento, de la obligación moral, familiar y cívica
que tienen, de atender a sus padres y si es
necesario, sacrificar algo el bienestar de la propia familia. Lógicamente,
tiene que haber un equilibrio entre ambas atenciones. Las excusas
no valen, ante la propia conciencia, pues como dice el
refrán, es de bien nacido, el ser agradecido. Algunas familias
son incluyentes, en cuanto a los abuelos y no les
importa, que convivan con ellos, pues entienden la cantidad de
ventajas de tenerlos cerca. Pero desgraciadamente, hay otras personas que
ignoran las necesidades de los padres, desde el mismo momento
que abandonan la casa, voluntaria o involuntariamente. Solamente se vuelven
a acordar de los padres, cuando estos fallecen y les
llaman para abrir el testamento o para el reparto de
la posible herencia. Incluso hay padres, que en vida reparten
entre los hijos los bienes que tienen, en lugar de
dejárselos a los hijos en herencia, creyendo que así les
trataran mejor los hijos. Desgraciadamente, el egoísmo de algunos hijos
hace que una vez conseguidos en vida los bienes de
los padres, se olviden de esa donación y de los
donantes. Algunas personas aconsejan, que los padres, bajo ningún concepto,
deben dejar en vida sus bienes a los hijos, pues
corren el peligro que posteriormente les abandonen.
10. ¿En que
se puede ayudar a los padres? Los hijos tienen que
mantener o preparar bien las relaciones, en el lado afectivo
con los padres, de forma que puedan tener siempre un
buen acceso a ellos, que les tengan credibilidad cuando les
aconsejen, hablen o hagan algo. Tienen que fomentar las expectativas
de afecto, apoyo moral, ayuda emocional, apoyo económico y de
especial atención, en un posible caso de enfermedad.
También tienen
que realizar una buena y privada investigación, sobre sus puntos
fuertes y débiles externos, relacionados con sus actividades normales diarias
y a diversos plazos, en los campos siguientes:
1.
Actividades. Llevarles de paseo a visitar sitios, donde ellos
por sus propios medios no pueden acudir. Sitios donde les
hubiera gustado ir, pero que por sus muchas ocupaciones u
otras razones, en su día no visitaron. Llevarles a hacer
sus compras, a visitar a sus amistades, etc. Hacerles de
chofer cuando lo necesiten o en unas determinadas fechas, periódicamente
acordadas. Para los padres, prepararse para esas salidas de paseo
o para hacer las compras es un motivo especial de
alegría.
2. Alimentación. Vigilar su alimentación y aconsejarles
lo que mejor les conviene, incluso haciéndoles las compras o
ayudándoles a hacerla. En caso de que estén imposibilitados para
cocinar, llevarles comida hecha en la casa de los hijos.
Durante muchos años la han hecho ellos, sin pedir nada
a cambio, lo hicieron por amor y obligación.
3.
Comprenderles. Es una gran obligación de los hijos, comprender
su situación de desplazamiento familiar, en la toma de decisiones,
consulta de opiniones, realización de trabajos, etc. Deben hacerles ver
que la familia, siempre cuenta con ellos para todo y
que, si les ayudan a hacer sus cosas y les
dicen lo que deben y no deben hacer, es exclusivamente
por el bien de ellos.
4.
Computadora. Enseñarles, aunque sea lo básico, a manejar una computadora,
para poder utilizar el Internet y escribirse o hablarse con
otros amigos, leer noticias nacionales e internacionales, escribir documentos, etc.
Evitar que pierdan la ilusión y que no dejen de
seguir esforzándose en aprender algo interesante para ellos. Tratar de
que intenten aprender a tener una ocupación lúdica.
5.
Economía. Sugerirle la administración de sus finanzas y bienes
económicos a corto y medio plazo, como pensiones, fondos de
retiro, inversiones, propiedades inmuebles, objetos de valor, seguros, testamento, etc.
Ayudarles en los pagos de facturas, declaraciones de impuestos y
otras obligaciones.
6. Familia y amistades. Procurar que
no pierdan el contacto personal, aunque nada más sea por
teléfono, Internet o correo, con sus familiares y amigos del
trabajo o de la sociedad, procurando hacer gestiones para que
algunos, miembros alejados de la familia, puedan volver a visitarle.
Por ejemplo que se encarguen de llevarles, un día a
la semana a los nietos para leerles cuentos, jugar con
ellos al dominó, ajedrez, etc.
7. Imagen.
Cuidar de su vestimenta, relacionada con las épocas de calor
y de frío, de su imagen externa (cortes de pelo,
longitud de uñas, arreglo de callosidades, limpieza de gafas, etc.),
8.
Motivaciones. Preguntar cuales son las ayudas, que
le podrían dar las personas cercanas a su entorno familiar
y cuales son, de las que le están ofreciendo, las
que pudiera compaginar con ellos. Determinar sin apasionamiento, cuales son
las principales áreas donde necesita ayuda y describir, cual es
el tipo de ayuda que necesita recibir, para dársela.
9.
Salud. Enterarse, ayudarles y en su caso acompañarles,
a sus visitas médicas periódicas o puntuales. Hacer el seguimientote
la toma de sus medicinas, de sus imprescindibles ejercicios físicos
y de sus enfermedades. Insistir en recomendarles, para que sigan
los programas y fechas, que les han establecido los médicos.
Interpretarles las instrucciones, indicadas en las medicaciones. Ayudarles como intérpretes
cuando lo necesiten, en las visitas a los médicos u
otras oficinas. Conseguir que entiendan, que nunca estarán desamparados.
10. Vivencias.
Ayuda en las reparaciones de la casa. Conocer las temperaturas
en la casa, en invierno y en verano. Facilitarles entretenimientos,
(lecturas, música, televisión, teléfono, Internet, etc.) Ayuda periódica a divertirse,
sacándoles de paseo, de compras, al cine o a algún
restaurante, traslado en la ciudad a visitar a otros amigos
o familiares, conferencias, biblioteca, museos, exposiciones, viajes a la ciudad
de origen, etc.
En otro artículo comentaremos lo que tienen hacer
los hijos por sus padres cuando estos viven en ciudades
lejanas.
10 Sentencias relacionadas con la obligación de los hijos
para con los padres
De qué sirve brindar a los padres
soluciones a todos sus problemas, si no les brindamos el
amor de una verdadera familia.
Debe amarse a los padres, si
son buenos, y sufrirles, si son malos.
En cuanto se tienen
hijos, se quiere más a los padres.
Espera de los hijos,
lo mismo que has hecho con tus padres y cuanto
enseñes a tus hijos, lo recibirás de tus nietos.
La palabra
heredero, puede ser una muralla entre los padres e hijos.
La
verdadera riqueza de los padres, son los hijos bien educados.
Los
hijos aprenden a querer a sus padres, si estos quieren
a sus abuelos.
Los hijos egoístas esperan que sus padres, no
se conviertan en un peso añadido a sus problemas.
Los hijos
se convierten para los padres en una recompensa o en
un castigo, según la educación dada.
Quien ama a sus padres,
encontrará amor en sus hijos.
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