Autor: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net Padres responsables
Sois, amigos padres, portadores de una vida, no simplemente física, sino también de una vida espiritual, divina.
Padres responsables
Hay padres- la gran mayoría, diría – que
ven la sexualidad bajo el prisma del amor y éste
con visión de futuro. La apertura al hijo permite que
la unión sexual se escape de la empresa mortal de
un erotismo- egoísmo que eterniza el placer del momento. Con
el hijo sois vosotros, padres, quienes os volvéis eternos por
llamarlo de alguna manera.
De vosotros nace otra persona que
no puede existir sin vosotros. En ella os encontráis, os
reconocéis. La vida que Dios ha dado a vuestro hijo
mediante vuestra colaboración es eterna. Nadie podrá ya arrebatarle la
vida de su alma ni de su corazón profundo. Padres,
¡animo!, de vuestros cuerpos ha nacido la vida.
En vuestro acto
de amor se ha provocado la intervención directa e inmediata
de Dios. Tan sólo él puede dar un alma humana,
un corazón que piensa amando y vivificando a este ser
al que vosotros le habéis dado vuestra carne y
vuestra sangre. El ha dado a vuestra fecundidad una dimensión
divina, eterna. Aunque no lo entendáis, esto es así. Cuando
una mujer da a luz a un hijo, se une
a Dios porque es portadora de vida. Y Dios, en
toda la Biblia, se define a sí mismo como el
Dios de la vida, no de la muerte.
Sois, amigos padres,
portadores de una vida, no simplemente física, sino también de
una vida espiritual, divina, de un hijo al que Dios
le ha dado un alma inmortal. ¿Os dais cuenta? Ni
siquiera a los ángeles les ha dado este poder. Es
una confianza audaz la de Dios. Este hijo que
tenéis en vuestras manos se parece a vosotros y
a Dios. El os lo confía para amarlo, protegerlo y
respetarlo.
No olvidéis de cara a su progresiva educación, que la
fecundidad de vuestro hijo es tanto carnal como espiritual. El
acontecimiento más maravilloso que uno se pueda imaginar. De
la unión de vuestros cuerpos ha florecido la maternidad y
la paternidad.
“ ¡Nunca había encontrado un amor mayor de plenitud! Nunca
la alegría había brotado con tanta amplitud! Nunca la esperanza se
había fundado en tan profunda certeza!”.
Parece una locura. Vuestro
sexo os ha permitido compartir el poder mismo de Dios.
Le habéis dado el medio para crear un alma inmortal.
Por el sexo, la vida misma del cielo os penetra
y os atraviesa. Sí, ¿ hay algo más sagrado en
el mundo? Dios da la vida porque no es ningún
solitario. El da vida por su Hijo y por su
Espíritu. Pero, claro está, no física, no sexualmente.
Con tu mujer
y ella contigo habéis formado una obra en común,
como el Padre, el Hijo y el Espíritu forman una
familia en comunión. El Padre sólo suscita amor. El Padre
es la fuente de la Vida y del Amor.
La Vida es el Hijo. El Amor es el Espíritu.
La vida sólo puede nacer del amor, es decir, de
una entrega mutua de corazón y de cuerpo. Mi enhorabuena
por haber sido generosos y haber dejado el pensamiento hedonista
de vivir para y por el simple sexo sin ninguna
visión de vida en el hogar. Vosotros no habéis sido
como decía el periodista francés Berl Emmanuel: “El erotismo monta
mecanismos que sustituyen el amor por un álgebra de sexos
de combinaciones muy conocidas”.
Puntos para el diálogo
1.¿Veis vuestro
cuerpo sólo en su aspecto sexual? 2.¿Sois conscientes que el
amor pide otras vidas? 3.¿Os dais cuenta de la maravilla de
un hijo? 4.¿Vivís su vida nueva unidos a Dios? 5.¿Corre siempre entre
vosotros la corriente de amor?
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR