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Autor: Luce Bustillo-Schott | Fuente: Catholic.net El Matrimonio ayer, hoy y siempre
El matrimonio es y siempre será una unión indisoluble. Ante los ojos de Dios no hay alternativas después de que Él ha dado Su bendición y sellado dos almas con Su promesa de amor "que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre".(Mat.19,6)
El Matrimonio ayer, hoy y siempre
"¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán
los dos en el hoyo? Un discípulo no es mas
que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje será
como su maestro" (Lc 6,39-40).
Cuando un "ciego" dice que los
casados que se separan se casen otra vez ("asi rehacen
sus vidas y pueden ser felices") y mas de cuatro
repiten esta creencia, nos encontramos ante un ciego que guia
a otros ciegos que están convencidos de que lo que
dicen es lo mejor y lo correcto. Asi lo que
sucede es que terminarán cayendo todos en el "hoyo".
Por el
hecho de que un grupo de ciegos no pueden ver
el sol no quiere decir que no existe la luz.
Por el hecho de que no todos entendemos las verdades
de la fe no significa que no sean ciertas.
Si nos comparamos con Dios podremos darnos cuenta de que
somos de mente corta y que nuestros pensamientos son finitos
y al fin y al cabo nos dejamos cegar por
aquellos que insisten en vivir en la oscuridad.
Entender las verdades
de la fe no es fácil y menos cuando decidimos
buscar una felicidad falsa y egoista queriendo ir contra la
voluntad de Dios faltando a Su Palabra y a Sus
mandamientos, al dar rienda suelta a nuestras pasiones desordenadas y
al dejarnos guiar solo por el deseo, la pasión y
el querer, confundiendo todo esto con el verdadero amor. El
verdadero amor esponsal solo se vive dentro del matrimonio en
todo su esplendor y plenitud ya que los esposos han
recibido la fuerza del Espíritu Santo a través de la
bendición de Dios al unir en alianza dos vidas en
una.
Hoy el hombre camina "ciego" en un mundo lleno de
engaños y mentiras por buscar desesperadamente una felicidad falsa viviendo
en desobediencia a Dios y apartados de Él, faltando al
cumplimiento de Sus leyes y preceptos, arriesgando su santidad, salvacion
y vida eterna.
En el afán de "rehacer sus vidas"
buscan de cualquier manera la aprobacion a lo que quieren
acudiendo a algunos sacerdotes que en su fragilidad humana y
conmovidos por el sufrimiento buscan dar la respuesta que creen
están esperando esa mujer o ese hombre: rehacer sus vidas
a través de una nueva unión. Pero estas personas no
se dan cuenta de que si el sacerdote es un
hombre de oracion profunda y de santidad les diria más
bien: lucha por tu matrimonio, oremos juntos por ese esposo(a),
reza mucho por él, ten fe en que para Dios
nada es imposible y lo importante es su alma.
Si el
sacerdote da una respuesta equivocada uno puede creer que está
bien buscar una nueva unión, que ese sacerdote ha dado
el mejor consejo, y siguen adelante sin darse cuenta
de que el enemigo los ha engañado valiéndose del
sacerdote llevándolos a caer en el "hoyo", viviendo en
adulterio y olvidándose que han abandonado a la esposa(o)
e hijos y que nadie puede ser feliz sobre el
dolor y la desolacion de otros y menos de aquellos
a los que Dios le dio a cuidar.
El enemigo a
quienes más ciega son a aquellos que están cerca de
Dios, que van a misa, que están en ministerios
y ayudan de manera especial a sus parroquias sacándolos del
camino al hacerles creer que pueden y tienen derecho a
ser felices.
¿Acaso un ciego puede guiar a otro ciego? Muchos
hoy viven de esta manera "ciegos" a la unica felicidad
y verdad que existe, Jesús. Si fuéramos verdaderos discipulos de
Jesús, del Maestro, le imitaríamos en todo especialmente en el
amor, amando como Él ama, perdonando como Él perdona, haciendo
siempre el bien, buscando la perfeccion y santidad para llegar
un día a alcanzar los bienes eternos junto a Dios.
El
matrimonio es y siempre será una unión indisoluble. Ante los
ojos de Dios no hay alternativas después de que Él
ha dado Su bendición y sellado dos almas con Su
promesa de amor "que lo que Dios ha unido no
lo separe el hombre".(Mat.19,6).
Pidamos a nuestra Madre Santisima que interceda
por los matrimonios para que cada dia puedan encontrar en
Jesús la fuente de agua viva que los mantenga unidos,
que interceda como lo hice en Caná de Galilea y
le pida por aquellos que se les ha acabado el
vino, que llene nuestras tinajas con el mejor vino para
que sean restaurados tantos matrimonios, y que de esa manera
podamos glorificar a Dios. Que interceda por nuestros sacerdotes
para que puedan alcanzar las gracias por Él prometidas y
puedan cumplir Su Palabra y hacerla vida en ellos, dando
a todos Sus hijos consejos a la luz del evangelio
con amor y santidad por la salvacion de las almas.
De
que le sirve al hombre ganar el mundo si pierde
su alma? (Mt.16, 24-28)
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