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Autor: S.S. Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI en el VI Encuentro Mundial de las Familias
Texto del mensaje que Benedicto XVI dirigió en directo por televisión a los miles de peregrinos que participaron en la celebración eucarística de clausura del VI Encuentro Mundial de las Familias
Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI en el VI Encuentro Mundial de las Familias
Queridos hermanos y hermanas:
1.- Les saludo a todos ustedes con
afecto al término de esta solemne celebración Eucarística con la
cual se esta concluyendo el VI Encuentro Mundial de las
Familias en la Ciudad de México. Doy gracias a Dios
por tantas familias que, sin ahorrar esfuerzos, se han congregado
en torno al altar del Señor.
Saludo de modo especial al
Señor Cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, que ha presidido
esta celebración como mi Legado. Quiero expresar mi afecto y
gratitud al Señor Cardenal Ennio Antonelli, así como a los
miembros del Consejo Pontificio para la Familia, que él preside,
al Señor Cardenal Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera,
y a la Comisión Central que se ha ocupado de
la organización de este VI Encuentro Mundial. Mi reconocimiento se
extiende a todos los que con su abnegada dedicación y
entrega han hecho posible su realización. Saludo también a los
Señores Cardenales y Obispos presentes en la celebración, en particular
a los miembros de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y
a la Autoridades de esta querida Nación, que generosamente han
acogido y hecho posible este importante acontecimiento.
Los mexicanos saben bien
que están muy cerca del corazón del Papa. Pienso en
ellos y presento a Dios Padre sus alegrías y sus
esperanzas, sus proyectos y sus preocupaciones.
En México el Evangelio ha
arraigado profundamente, forjando sus tradiciones, su cultura y la identidad
de sus nobles gentes. Se ha de cuidare ese rico
patrimonio para que siga siendo manantial de energías morales y
espirituales para afrontar con valentía y creatividad los desafíos de
hoy y ofrecerlo como don precioso a las nuevas generaciones.
He
participado con alegría e interés en este Encuentro Mundial, sobre
todo con mi oración, dando orientaciones específicas y siguiendo atentamente
su preparación y desarrollo. Hoy, a través de los medios
de comunicación, he peregrinado espiritualmente hasta ese Santuario Mariano, corazón
de México y de toda América, para confiar a Nuestra
Señora de Guadalupe a todas las familias del mundo.
2.- Este
Encuentro Mundial de las Familias ha querido alentar a los
hogares cristianos a que sus miembros sean personas libres y
ricas en valores humanos y evangélicos, en camino hacia la
santidad, que es el mejor servicio que los cristianos podemos
brindar a la sociedad actual. La respuesta cristiana ante los
desafíos que debe afrontar la familia y la vida humana
en general consiste en reforzar la confianza en el Señor
y el vigor que brota de la propia fe, la
cual se nutre de la escucha atenta de la Palabra
de Dios. Qué bello es reunirse en familia para dejar
que Dios hable al corazón de sus miembros a través
de su Palabra viva u eficaz. En la oración, especialmente
con el rezo del Rosario, como se hizo ayer, la
familia contempla los misterios de la vida de Jesús, interioriza
los valores que medita y se siente llamada a encararlos
en su vida.
3.- La familia es un fundamento indispensable en
la sociedad y los pueblos, así como un bien insustituible
para los hijos, dignos de venir a la vida como
fruto del amor, de la donación total y generosa de
los padres. Como puso de manifiesto Jesús honrando a la
Virgen María y a San José, la familia ocupa un
lugar primario en la educación de la persona. Es una
verdadera escuela de humanidad y valores perennes. Nadie se ha
dado el ser a sí mismo. Hemos recibido de otros
la vida, que se desarrolla y madura con las verdades
y valores que aprendemos en la relación y comunión con
los demás. En este sentido, la familia fundada en el
matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer expresa esta
dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde
el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de
un modo integral. (Cf. Homilía en la Santa Misa del
V Encuentro Mundial de las Familias, Valencia, 9 de julio
de 2006).
Sin embargo, esta labor educativa se ve dificultada por
un engañoso concepto de libertad, en el que el capricho
y los impulsos subjetivos del individuo se exaltan hasta el
punto de dejar encerrado a cada uno en la prisión
del propio yo. La verdadera libertad del ser humano proviene
de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios,
y por ello debe ejercerse con responsabilidad, optando siempre por
el bien verdadero para que se convierta en amor, en
don de sí mismo. Para eso, más que teorias, se
necesita la cercanía y el amor característicos de la comunidad
familiar. En el hogar es donde se aprende a vivir
verdaderamente, a valorar la vida y la salud, la libertad
y la paz, la justicia y la verdad, el trabajo,
la concordia y el respeto.
4. Hoy más que nunca se
necesita el testimonio y el compromiso público de todos los
bautizados para reafirmar la dignidad y el valor único e
insustituible de la familia fundada en el matrimonio de un
hombre con una mujer y abierto a la vida, así
como el de la vida humana en todas sus etapas.
Se han de promover también medidas legislativas y administrativas que
sostengan a las familias en sus derechos inalienables, necesarios para
llevar adelante su extraordinaria misión. Los testimonios presentados en la
celebración de ayer muestran que también hoy la familia puede
mantenerse firme en el amor de Dios y renovar la
humanidad en el nuevo milenio.
5. Deseo expresar mi cercanía y
asegurar mi oración por todas las familias que dan testimonio
de fidelidad en circunstancias especialmente arduas. Aliento a las familias
numerosas que, viviendo a veces en medio de contrariedades e
incomprensiones, dan un ejemplo de generosidad y confianza en Dios,
deseando que no les falten las ayudas necesarias. Pienso también
en las familias que sufren por la pobreza, la enfermedad,
la marginación o la emigración. Y muy especialmente en las
familias cristianas que son perseguidas a causa de su fe.
El Papa esta muy cerca de todos ustedes y les
acompaña en su esfuerzo cada día.
6. Antes de concluir este
encuentro, me complace anunciar que el VII Encuentro Mundial de
las Familias tendrá lugar, Dios mediante, en Italia, en la
ciudad de Milán, en el año 2012, con el tema:
“La familia, el trabajo y la fiesta”. Agradezco sinceramente al
Señor Cardenal Dionigi Tettamanzi, Arzobispo de Milán, su amabilidad al
aceptar este importante compromiso.
7. Confío a todas las familias del
mundo a la protección de la Virgen Santísima, tan venerada
en la noble tierra mexicana bajo la devoción de Guadalupe.
A Ella, que nos recuerda siempre que nuestra felicidad está
en hacer la voluntad de Cristo (Cf. Jn 2,5), le
digo ahora:
Madre Santísima de Guadalupe, Que has mostrado tu amor y
tu ternura A los pueblos del continente americano, Colma de alegría y
esperanza a todos los pueblos Y a todas las familias del
mundo. A Ti, que precedes y guías nuestro camino de fe Hacia
la patria eterna, Te encomendamos las alegrías, los proyectos, Las preocupaciones y
los anhelos de todas las familias. Oh María, A Tí recurrimos confiando
en tu ternura de Madre. No desoigas las plegarias que te
dirigimos Por las familias de todo el mundo En este crucial periodo
de la historia, Antes bien, acógenos a todos en tu corazón
de Madre Y acompáñanos en nuestro camino hacia la patria celestial.
Amén
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