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Autor: cardenal Tarcisio Bertone | Fuente: zenit.org Discurso del cardenal Bertone al presidente de México
Publicamos el discurso que pronunció el cardenal Tarcisio Bertone al presidente de la República Mexicana, Felipe Calderón Hinojosa, en el encuentro que mantuvieron en la residencia presidencial de Los Pinos, el 17 de enero de 2009
Discurso del cardenal Bertone al presidente de México
Señor presidente:
Le agradezco vivamente las corteses palabras que me ha
dirigido, así como la deferencia con que me ha recibido
como legado pontificio para el VI Encuentro mundial de las
familias, que esta bendita tierra mexicana acoge con la gentileza
que caracteriza a sus nobles gentes y el espíritu de
hospitalidad que las distingue.
Deseo, ante todo, transmitirle los saludos y
el cordial afecto de Su Santidad Benedicto XVI hacia su
persona, su Gobierno y todos los ciudadanos de este país,
tan cercano al corazón del Sucesor de Pedro.
Me llena de
gozo encontrarme en esta insigne nación, en la que el
mensaje evangélico ha germinado en frutos maduros de cultura, en
hermosas tradiciones, en preclaros testimonios de fe y caridad cristiana,
de inquebrantable fidelidad a la Sede apostólica y de una
arraigada devoción a la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe,
que quiso dar muestras especiales de su predilección para con
este pueblo y toda América estableciendo su casa en el
Tepeyac, donde es venerada con fervor por sus hijos e
hijas, que la honran como Madre y Reina.
La coyuntura actual
presenta algunos desafíos para México, como también para otros países,
en el campo educativo, de la inmigración, la pobreza, la
violencia, el narcotráfico, la corrupción y otras lacras sociales. La
Iglesia aprecia y apoya todos los pasos que contribuyan a
mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Ella, fiel
a su vocación de servicio y animada por los valores
nacidos del Evangelio, sólo aspira a brindar su propia contribución
en todo aquello que promueva la solidaridad, la justicia social
y la concordia de todo el pueblo. Los católicos, en
el debido respeto al pluralismo, trabajan con ahínco por el
bien común, sabiendo que la sociedad tendrá futuro si en
ella se afianzan los principios inviolables que están inscritos en
el corazón humano. Estos no son fruto de consensos interesados
y mutables, pues son imprescindibles para el ser humano. El
primero de ellos es el derecho a la vida, que
ninguna persona se da a sí misma, sino que es
un don de Dios Creador que ha de ser tutelado
por todos los medios desde su concepción hasta su ocaso
natural. La Iglesia no se cansa de proclamar esta gran
verdad, igual que hace con el derecho a la libertad
religiosa, que es fuente y medida de todos los demás
derechos fundamentales, de tal modo que un Estado se muestra
plenamente democrático, cuando no sólo garantiza la libertad de culto,
sino el que los ciudadanos puedan practicar pública y privadamente
la propia religión con total libertad.
Al reiterarle mi viva gratitud
por su amabilidad, señor presidente, le aseguro mi constante recuerdo
en la oración, pidiendo a Dios, por intercesión de la
Virgen Santísima, la Morenita del Tepeyac, celestial protectora de esta
gran nación, que conceda a vuestra excelencia, a su familia
y a todos los mexicanos abundantes dones de paz y
fraternidad para edificar un presente de serena y fructuosa convivencia
humana, así como un futuro rico en esperanzas.
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Estimado señor Felipe calderón Hinojosa le solicito de la manera más atenta y respetuosa que incremente un decimo (0.1)a la bolsa de valores a las empresas trasnacionales para poder ayudar a las personas de escasos recursos agradeciendo de antemano la atención prestada a esta petición me despido.