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Gustavo Daniel D'Apice
| colaborador de catholic.net
Profesor
Universitario de Teología graduado
en la Pontificia Universidad
Católica Argentina adscripta
a la Gregoriana de Roma. Enseña
en la Universidad Católica de
Cuyo, en un Instituto de Teología
y Catequesis, hace aportes periodísticos
gráficos y conduce programas
teológicos de radio y TV. Laico
consagrado y con dedicación
especial a la investigación
teológica, en comunión con el
Obispo Diocesano y, por supuesto,
el Magisterio de la Iglesia,
compartiendo lo descubierto
través de los distintos medios
mencionados (àulicos, gráficos,
TV, radio FM, Internet). Cuenta
con el Auspicio Cultural de
la Subsecretaría de Cultura
de la Provincia de San Juan,
Argentina.
Autor: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice Nos visitan las reliquias de San Juan Bosco.
Las reliquias de San Juan Bosco nos ponen en contacto con él, y a través de él, con Jesús, a quién él amó y siguió incondicionalmente.
Nos visitan las reliquias de San Juan Bosco.
Las reliquias de San Juan Bosco nos visitan.
Las
reliquias son frágiles signos que nos conectan con Dios.
Dios se
nos hace presente, nos habla y actúa a través de
la vida de los santos, testigos y seguidores suyos.
Y también
sigue haciéndose presente, hablándonos y actuando a través de ellos
después de su muerte terrenal.
Las reliquias de un santo canonizado
como San Juan Bosco, tan querido por nosotros, es una
presencia particular de Dios en nuestras vidas a través de
su actuación en la vida de él.
¿Cuál es la importancia
de estas reliquias, cuál su significado, y qué relación tienen
con nuestra vida?
La Iglesia, desde sus inicios, supo brindar especial
cuidado a la veneración de los santos, tanto que sus
mismas tumbas se convirtieron rápidamente en lugar de peregrinación.
Es que,
bautizados, sus cuerpos habían recibido a Jesús Resucitado en la
eucaristía, y habían tenido una presencia y experiencia especial de
Él.
Y así todo lo que entra en contacto con
ellos, principalmente sus vestidos y objetos de su uso.
La
veneración a los santos, en este caso de San Juan
Bosco, y de sus despojos mortales, no nos distraen de
Dios, sino que más bien nos acercan a Jesús, del
cual él estaban repleto.
Las reliquias son solo signos pobres y
frágiles de lo que fueron sus cuerpos y pertenencias, y
a través de estos signos tenues y pequeños Dios quiere
manifestar su Presencia, su Poder y su Gloria salvadoras.
Como narran
los Hechos de los Apóstoles de los pañuelos y vestidos
“que habían tocado el cuerpo de Pablo”, que curaban a
los enfermos (Hch. 19, 12).
Él actúa a través de signos.
Las reliquias de los santos son signos de su seguimiento
incondicional de Jesús, que transfigurará ése su cuerpo mortal, como
esperemos también los nuestros, en un cuerpo glorioso semejante al
Suyo.
Esas reliquias manifiestan también nuestra fe en la Resurrección: Esos
pobres vestigios son los signos sensibles de la futura
transfiguración corporal.
Y por las reliquias nos remontamos a aquel de
quien fueron (Juan Bosco en este caso), y a través
de él, su ejemplo, sus palabras, su intercesión, a Aquel
a Quien siguió, al Señor Jesús, término de todos nuestros
desvelos y afanes de felicidad, consuelo, prosperidad y dicha.
Es una
de las maneras en que los santos y santas de
Dios siguen evangelizando y estando sensiblemente entre nosotros, acompañándonos en
nuestros caminar. Manifiestan su cercanía y, a través de ella, la
Presencia transfigurante de Jesús.
Nos recuerdan y enseñan que si ellos
pudieron llevar una vida acorde con la Voluntad de Dios
e inspirados por su Espíritu le supieron decir que sí,
¿por qué no vamos a poder hacerlo nosotros, que somos
seres mortales, caducos y peregrinos igual que ellos?.
Sólo tenemos que
tener la audacia de que, a pesar de nuestras limitaciones,
nos abandonemos en los brazos del Padre y confiemos absolutamente
en su bondad salvadora, tal como ellos lo hicieron y
experimentaron.
San Juan Bosco nos lo conceda en su visita a
nuestras tierras americanas.
Gustavo Daniel D´Apice Profesor de Teología Pontificia Universidad Católica
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