La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Gustavo Daniel D'Apice
| colaborador de catholic.net
Profesor
Universitario de Teología graduado
en la Pontificia Universidad
Católica Argentina adscripta
a la Gregoriana de Roma. Enseña
en la Universidad Católica de
Cuyo, en un Instituto de Teología
y Catequesis, hace aportes periodísticos
gráficos y conduce programas
teológicos de radio y TV. Laico
consagrado y con dedicación
especial a la investigación
teológica, en comunión con el
Obispo Diocesano y, por supuesto,
el Magisterio de la Iglesia,
compartiendo lo descubierto
través de los distintos medios
mencionados (àulicos, gráficos,
TV, radio FM, Internet). Cuenta
con el Auspicio Cultural de
la Subsecretaría de Cultura
de la Provincia de San Juan,
Argentina.
Autor: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice La Santísima Trinidad: Dios, Uno y Trino
Tratadito sistemático y breve sobre la Santísima Trinidad.
Índice
1) Introducción.
2) Personas trinitarias.
3) Procesiones divinas.
4)
Relaciones en Dios.
5) Misiones Trinitarias.
6) Apropiaciones o
Atribuciones en Dios.
7) Conclusión: La Trinidad en nuestra vida.
1. INTRODUCCIÓN
Está
en el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), entre los
números 232 a 267.
En el 234 dice que es el
MISTERIO CENTRAL de la vida del cristiano. Es la primera
y más importante afirmación de fe.
Esto nos remite a que
hay una Jerarquía en las verdades de fe, y da
razón al denodado esfuerzo de Juan Pablo II, del que
es partícipe todo cristiano, por el ecumenismo, es decir, la
reunión en una sola Iglesia de todos los que creemos
en Jesús, en la Santísima Trinidad, tenemos un solo bautismo
y la misma revelación en la Biblia.
En el 235 trata
del esquema de exposición: cómo se revela el Misterio de
la Santísima Trinidad (I) (nros. 237-241.243.244), la doctrina de la
Iglesia sobre ella (II) (242.245-248) y la Misiones Divinas (III).
En
el 236 llama Teología a las misiones de Dios dentro
de Sí Mismo, y Oikonomia las que realiza fuera de
Sí. La primera se refiera a Dios en Sí Mismo,
y la segunda a su Plan de Salvar.
El nro. 25l
trata sobre algunos términos filosóficos que nos ayudan a comprender
este Misterio.
2. PERSONAS DIVINAS
Son 3 Personas Distintas en una Sola
Naturaleza Divina.
En el Catecismo, esto está explícitamente en los números
232.233 y 252.253.254. Se distinguen por su origen. El Padre
es tal porque de nadie procede y engendra al Hijo,
desde toda la eternidad. Del Padre y del Hijo, por
vía de amor, procede el Espíritu Santo.
Los tres se inhabitan.
Donde está el Padre están los otros Dos, y así
con cada uno. A esto se lo llama “pericóresis” o
“circumincesión”: Los Unos están en el Otro y viceversa con
cada Uno.
239: El Padre es origen, autor. Se puede expresar
también mediante la imagen de la maternidad.
242: El Hijo es
engendrado por el Padre desde toda la eternidad por vía
de generación intelectual. Se conoce y admira en Él.
243-245: El
Espíritu Santo.
246.247: Procede del Padre “y” del Hijo (filioque).
248: La
tradición oriental: El Espíritu Santo procede del Padre “por” el
Hijo.
3. PROCESIONES DIVINAS
Pertenece a lo llamado en el
número 236 “Theología” (palabra griega), es decir, al conocimiento de
Dios en Sí Mismo.
Partamos de que en Dios hay Inteligencia
y Voluntad, Conocimiento y Amor. También podríamos agregar según San
Juan de la Cruz: Memoria y Vida.
Hay dos procesiones en
el Seno de la Santísima Trinidad:
El Hijo procede del Padre
por el camino de la generación intelectual, por medio del
conocer de Dios (vía intelectiva).
El Espíritu Santo procede del Padre
y del Hijo por el camino de la generación por
el Amor, que es el camino volitivo, de la Voluntad
Amorosa del Padre y del Hijo, y ese Amor se
transforma en la tercera Persona Divina.
Estas relaciones se descubren en
el catecismo entre los números 238-248, en especial el 242
y el 246.
4. RELACIONES EN DIOS.
También pertenece a
la “Teología”, al Dios en Sí Mismo.
Hay 4 relaciones en
Dios, que se dan mediante la oposición relativa de las
Personas, lo que no rompe su Unidad de naturaleza ni
la pericóresis o circumincesión, por la que donde está Una
de Ellas están también las otras Dos.
La Paternidad. Del Padre
con referencia al Hijo. Es la primera relación.
La Filialidad. Del
Hijo con referencia al Padre, de Quien procede desde toda
la eternidad por vía de conocimiento intelectual.
La Espiración Activa. El
Padre y el Hijo se aman de tal manera que
generan una Nueva Persona, el Espíritu Santo, por vía volitiva,
“espiran activamente” el Amor.
La Espiración Pasiva. Es el Amor espirado
por el Padre y el Hijo contemplado desde el
Espíritu Santo. Desde Él, que recibe y es generado, la
espiración del Padre y del Hijo es recibida, por lo
tanto es una “espiración pasiva”. Esto también se descubre en el
Catecismo, principalmente al final del número 252, y en los
números 254 y 255.
5. MISIONES TRINITARIAS
Las Misiones pertenecen a
lo que el número 236 denomina “Oikonomia”, del griego, que
significa “Economía de Salvación”, al Plan que Dios tiene para
salvar.
Por lo tanto, éstas suceden hacia fuera del Seno Trinitario,
apuntan al Plan de Salvación y presuponen un Envío.
Hay 2
Misiones “hacia fuera”:
La del Hijo enviado por el Padre. Es
la encarnación redentora.
La del Espíritu Santo, enviado por el Padre
y el Hijo, para dar testimonio de Jesús Resucitado, recrear
la Iglesia y santificar a los hombres.
El Padre no
es enviado, pero viene al alma en gracia, tal como
leemos en Jn. 14,23 y Ap. 3,20.
En el Catecismo, esto
lo descubrimos principalmente en los números 257 y 258 al
final.
(De todas maneras, las operaciones divinas son comunes a las
Tres Divinas Personas, por el misterio ya visto de la
circumincesión o pericóresis).
6. APROPIACIONES O ATRIBUCIONES DIVINAS
Tal como decíamos al
fin del bloque anterior, las operaciones divinas son comunes a
las Tres Divinas Personas, porque donde está Una de Ellas
están también inhabitándose las Otras Dos. Están “como Una metida
dentro de las Otras” (la pericóresis o circumincesión). La Trinidad
tiene “una sola y misma operación”. Por lo tanto, crean
las Tres, redimen las Tres y santifican las Tres.
Pero, por
Apropiación o Atribución, se adjudica a alguna de Ellas determinada
Obra: Por ejemplo, la Creación se “atribuye” al Padre. La
Redención, al Hijo. La Santificación, al Espíritu Santo. En el Catecismo,
encontramos este tema en los números 257, 258 y 259.
7.
CONCLUSIÓN: LA TRINIDAD EN NUESTRA VIDA
En el número 3 de
la exposición dijimos que Dios es Inteligencia y Voluntad según
Santo Tomás de Aquino. San Juan de la Cruz le
agrega Memoria también, la cual Santo Tomás la hace surgir
de la Inteligencia y la Voluntad.
Para esta aplicación espiritual tomaremos
la división de San Juan de la Cruz, que
nos facilitará las cosas.
Arrancamos de los números 259 y
260 del Catecismo, donde dice que toda la vida
cristiana es “comunión con las Tres Divinas Personas”, y que
el fin último de toda la Economía Divina (del Plan
de Salvación)”es la entrada de las criaturas en la unidad
perfecta de la Bienaventurada Trinidad”, citando para ello a Jn.
17, 21-23.
Nosotros, que somos imagen y semejanza de Dios, también
tenemos inteligencia, voluntad y memoria, que son las facultades superiores
del hombre y hacen que nos distingamos por ellas de
los animales y que nos podamos unir a Dios.
Nuestra
inteligencia se une al Conocer de Dios en Jesús, que
es el conocimiento del Padre. La inteligencia, conociendo, busca la
Verdad. Y la Verdad es Jesucristo. Y lo hace por
medio de la virtud teologal de la Fe. (Las virtudes
teologales son aquellas que nos unen directamente con Dios, que
alcanzan directamente a Dios).-Cf. Rom. 5, 2ª. Por lo tanto,
nuestra inteligencia se une a Jesús, Hijo del Dios Vivo,
por medio de la Fe.
Lo propio de la voluntad
es amar, el amor. El Amor en Dios es el
Espíritu Santo. -Cf. Rom. 5,5. Por lo que nuestra voluntad
se une a Dios Espíritu Santo por medio de la
virtud teologal de la caridad, amando a Dios sobre todas
las cosas, que es el primero y el principal de
los mandamientos.
En la memoria recreamos la vida. Pero para unirnos
a Dios tenemos que dejarlo todo y seguirlo. Por lo
tanto, tenemos que dejar entrar en ella la Vida de
Dios, el Padre, que viene del futuro, y no tener
las imágenes y situaciones de nuestra historia enfermiza. Más
allá de las cosas y de las personas, está la
Vida de Dios. Ésta es ya Vida Eterna, y nos
sana, nos cura, nos reconcilia y nos libera. Por lo
tanto, nuestra memoria, haciendo el “vacío” de todo lo creado,
se une al Padre por medio de la virtud teologal
de la Esperanza, que nos hace penetrar en la Vida
Eterna de Dios y hace que ella penetre en nosotros
ya desde ahora.
¿Cómo lograr todo esto? Sin duda,
el camino es la oración, sin descartar todo lo demás.
Tiempo y tiempo ante Dios Sólo y solos ante Dios.
Lo demás, resultará muy fácil. Serás santo y podrás realizar
la misión que Dios quiere de ti en esta vida.
Pero si no estás unido a Dios, podrás hacer muchas
cosas, pero serán como golpes en el vacío, y
llenas de vanidad y de nada.
Gustavo Daniel D´Apice gusdada@uolsinectis.com.ar http.: //gustavodaniel.autorcatolico.org http:
//es.catholic.net/gustavodaniel
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR