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Desnudando el alma
Conoce tu fe /Conciencia y Libertad

Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net

Después de mucho tiempo, me encuentro contigo. Me miras, me abrazas, después un suspiro.

Recorres con tu mente algunos momentos importantes de tu historia. Tus grandes anhelos, tus sueños de niña que estando en el vuelo, perdieron sus alas.

Después vinieron tus ansias de amar y ser amada. Entregaste todo, con total confianza, aspirando encontrar un eco, una respuesta al amor que dabas. Al pasar el tiempo y mirar su cara descubriste con dolor que no eras amada.

Una y otra vez diste tu confianza, tu amor acrisolado, renovado esperando en vano escuchar un te amo venido de lo más profundo del corazón, a quien entregaste todo.

Pasaste la noche obscura del alma, cuestionando, repasando, tratando de encontrar donde están las causas. Sentiste de pronto que se abría un abismo, que costaba tanto emprender la marcha, continuar el viaje….

Al paso del tiempo, resurgió tu alma con las alas fuertes, con la vista clara, con el corazón cargado de gran esperanza. Palpaste, viviste, el verdadero amor. Te encontraste a solas con la persona que desde antes de que existieras te ama.

El te confirmó que eres la más hermosa para él. Te ayudó a visualizar tu gran valor, más allá de la apariencia, más allá de la juventud.

El que te pensó desde siempre susurra una y otra vez a tu alma. Serás siempre bella porque eres amada.