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Vieron a Jesús caminando sobre las aguas
Hispanos Católicos en Estados Unidos /Homilías Mons. Enrique Díaz

Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net

Dicen los estudiosos que los evangelios fueron escritos a partir de contemplar la Resurrección de Jesús y que cada episodio tiene un tinte de esta experiencia. A algunos les causa dificultad pues suponen que los relatos y las tradiciones que componen el Evangelio, perderían objetividad para manifestar ya desde las primeras escenas este rostro del Resucitado. Pero creo que es precisamente el gran valor de cada uno de los evangelistas, que se adaptan a las circunstancias propias de la comunidad a la que se dirigen, que pretenden suscitar la fe y responder a las necesidades concretas y que no pueden olvidarse ni un momento que el crucificado, el que comparte cada momento con sus discípulos, es el mismo que ha vencido a la muerte y ha hecho brillar la vida.

Esto es particularmente notable en el Evangelio de San Juan y el pasaje de este día nos da una prueba de ello. La noche, el viento fuerte, las olas encrespadas, hacen difícil la travesía.

La aparición de Jesús caminando sobre las aguas, el miedo, y sus palabras nos recuerdan mucho los temas de las manifestaciones de Cristo Resucitado. Cada momento de su vida es una enseñanza para nosotros. También ahora tenemos tempestades, también ahora nos invade la oscuridad, también ahora hay olas que amenazan nuestra barca, pero también ahora tenemos la seguridad de que Cristo Resucitado navega con nosotros, que puede llevarnos a puerto seguro, que se acerca y nos dice: “No tengan miedo, Soy Yo”.

Ojalá también nosotros pudiéramos contemplar siempre nuestra vida en relación con Cristo Resucitado, no como una forma de evasión, sino como una seguridad de que con Él navegaremos a pesar de la oscuridad y de las dificultades. Me sorprende la narración que nos ofrece el libro de los Hechos de los Apóstoles, a cada dificultad surge una nueva oportunidad de crecer. Si hay pleitos y problemas por la distribución de los alimentos, surge ese nuevo servicio llamado diaconado. En lugar de ahogarse en los problemas, son la oportunidad de ser más fieles al Evangelio.

Que hoy también nosotros miremos los momentos de crisis y dificultad, como oportunidades y luces para hacer surgir nuevas formas de vivir de una nueva manera el Evangelio, respondiendo a las necesidades de nuestros tiempos, siempre con Cristo Resucitado.