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| "El auto y la banqueta" |
| Aprende a Orar / |
| Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net |

Fotografía antigua. Piso mojado. Un auto que no llegó muy lejos.
Parece una postal vieja.
Pero es una advertencia moderna:
hasta el más elegante puede terminar desviado, si no cuida el terreno que pisa.
Y así pasa también con el alma:
A veces derrapamos…
no por maldad,
sino por descuido, velocidad o por no ver el charco.
Y Cristo, ¿dónde está?
No se burla del golpe.
No toma foto para el archivo.
Se acerca con ternura… y ofrece recomenzar.
- Porque Él no vino por los que manejan perfecto, sino por los que a veces se estrellan en la banqueta de la vida.
- Porque cada derrape puede ser el inicio de una nueva ruta… si dejas que Él se suba.
“El que camina en tinieblas y no tiene luz, confíe en el nombre del Señor.”
(Isaías 50,10)

