|
Un gran rescate
Marzo de 1999. Guerra de los Balcanes. Un
F-117A (el avión invisible) de las fuerzas aéreas norteamericanas cae
abatido al norte de Belgrado. A media noche, varios comandos
norteamericanos especializados, protagonizan una arriesgadísima misión: rescatar al piloto perdido
tras las líneas enemigas. La escabrosa operación concluye con éxito
y el piloto es recuperado sano y salvo.
Parecería la propaganda
de una de las típicas películas de acción que se
producen en la actualidad. Y quizá algún día llegue a
serlo efectivamente. Pero por el momento hay que decir que
se trata de un hecho real, y que ocurrió hace
un par de días.
A todos nos llena de admiración el
adiestramiento y sobre todo la valentía de esas tropas especializadas.
Y más aún, si en medio de no pocas amenazas
y peligros, logran cumplir su objetivo con una precisión y
eficacia “de película”.
Junto a este sensacional rescate yo quisiera hoy
considerar otro -a mi juicio- no menos impresionante. Fue asimismo
real, aunque en un ámbito un tanto diverso. Se trataba,
en este caso, de rescatar otra vida, la de un
niño.
Este rescate se efectuó también en un “terreno enemigo”,
a las puertas de una clínica abortiva. El mismo protagonista
de la hazaña, emocionado, lo cuenta así: conseguí rescatar a
una chica que me preguntó en la entrada donde podía
sacar dinero de un cajero para pagarse el aborto. La
invité a desayunar (no se puede abortar si has comido
algo), y traté de convencerla de que siguiese adelante con
su embarazo, con la ayuda económica y asistencial del Grupo
Pro Vida ¡Y la convencí!
Siendo sincero a mí me ha
causado mayor admiración y asombro el rescate de ese niño
inocente que el del piloto del cazabombardero americano. Me admira
en verdad encontrarme con gente que sigue valorando la vida,
cualquier vida (y más si es de alguien débil e
indefenso) y que está dispuesta a hacer algo por salvarla.
¡Ojalá cada día haya más gente así! Y para esto
no hace falta una especialización tan exclusiva. Basta que aprecies
y ames la vida humana en su dignidad e inviolabilidad
y tengas el coraje de defenderla haciendo que otros también
hagan lo mismo.
Pero desgraciadamente hechos como el haber librado del
aborto a esa criatura no parecen ser hoy día una
noticia tan sensacional y asombrosa como la otra. Poquísimos medios
de comunicación se harán eco de semejante acontecimiento. Lo cual
me parece injusto.
Porque estoy convencido de que salvar una vida
humana, sea de quien sea (también la de un niño
condenado al aborto), siempre será una gran proeza, algo maravilloso,
una noticia digna de publicarse con júbilo en todas partes.
|