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Autor: Nieves García | Fuente: www.mujernueva.org Mi amiga embarazada
El adolescente de hoy necesita que se le hable más que nunca del amor verdadero
Mi amiga embarazada
“hola, me llamo (editado) y tengo 15 años, soy nueva
en el foro,soy de asturias bueno..a lo k voy..tengo una
amiga de 16 años k se kedo em barazada de
un hombre de 28 años(no fue x violacion si no
k los 2 kerian) mi amiga esta embarazada y se
lo a dixo al hombre este y el muy cerdo
le a pegado y le a dixo k se aleje
de el k no kiere saber nada!mi amiga se lo
a dixo al padre y el apdre le dijo k
no le dejaba abortar k era culpa suya el k
tuviera embarazada etc etc.mi amiga kiere abortar xk cn 16
años dice k es "fastidiarse la vida" xque ya sale
toslos sabados va a klase salimos todas las tardes x
el pueblo cn un ijo no podria acer nada de
eso y lo peor esk se averguenza xk dice k
no puede salir a la caye embarazada.yo nos e ka
cer se k es decision de eya...pero me gustaria acer
algo pa k recapacitase y no abortara!muxas gracias! si alguien
kiere algo mi e-mail está...”
Este es un mensaje trascrito literalmente
del foro de una conocida página web española. No es
ficción, es un caso real de los miles que se
están dando cada año. Sólo en España, en el año
2002 hubo 77.000 abortos y más de la mitad de
ellos se practicaron a adolescentes menores de 17 años. No
nos quedemos solo en las cifras. Detrás de cada número
hay un rostro, una mirada llena de temor y un
corazón que tuvo miedo; hay una mujer joven que apenas
inicia su proyecto de vida. Es alguien que sufre. Cada
una de ellas es hija de alguien, hermana, amiga... es
una persona.
Haber sufrido un aborto es una tragedia; haberlo tenido
siendo una chiquilla que no llega a los 17 años,
lo es mucho más. Pero las tragedias no comienzan de
la nada. Esta se inició mucho antes, cuando esa joven
de apenas 13 ó 14 años comenzó a tener relaciones
sexuales con un amigo, un conocido o... un desconocido con
quien esa noche coincidió. Los medios de comunicación, los amigos,
esos que generalmente no suelen estar en el momento difícil,
se lo han presentado fácil. “Si no tienes sexo, eres
tonta; es lo normal ¿Qué tiene de malo? Todo el
mundo lo hace. Te puedes cuidar.” El cine, la TV,
los testimonios ridículos de quien preconiza el ejercicio de la
sexualidad como el mejor medio para evitarse traumas; todos hablan
de sexo seguro, sexo y amor, como si fueran sinónimos.
Y cuantas sintiendo el primer impulso a buscar ese amor
al que se siente llamadas, acaban en brazos de alguien,
que las hizo sentir importantes al inicio, y después solo
dejó en sus vidas, tristeza, miedo y quizás algo de
vergüenza de sí misma. La primera vez que la amiga,
de quien escribió ese email, tuvo relaciones ¿Qué pensó? ¿Qué
sintió? ¿Qué se rompió en su alma? ¿Qué quedó en
su corazón? Cuando alguien, sea hombre o mujer, se siente
“usado” como si fuera una cosa, queda siempre triste, aunque
guarde sus lágrimas en lo profundo, y se gloríe hacia
fuera de sus “hazañas sexuales”. Y ahora con 16 años,
ya es madre. Aunque aborte, nunca dejará de serlo. Una
madre lo es para siempre de su hijo, lo llegue
a conocer algún día o jamás vea su rostro.
Eulalia Solé
se preguntaba en un artículo publicado en La Vanguardia ¿Cómo
es posible que 10 de cada 1000 adolescentes de 14
a 17 años se queden embarazadas? (Esto sin hacer referencia
a las que abortan). Su asombro provenía de lo despiertas
que son hoy las adolescentes para usar el móvil, viajar,
chatear y estar al día. ¿Cómo es posible que no
se sepan “cuidar”?
Los medios para practicar el “sexo seguro” no
suelen ser tan seguros. Nos cuesta aceptar que no tenemos
en nuestras manos el secreto de la vida y ésta
acaba germinando a pesar de nuestros esfuerzos por impedirlo. Pero
independientemente de razones técnicas, que al final son siempre mejorables,
las preguntas que nos deberían de quemar por dentro deberían
ser otras ¿Por qué esta adolescente tiene que vivir a
esta edad la tragedia de separar su cuerpo de su
alma, practicando un sexo que más la animaliza que la
humaniza? ¿Por qué tiene que vivir el sexo sin haber
conocido el amor verdadero? ¿Quién le ha hecho creer que
tiene un cuerpo y no le ha dicho que ella
es también su cuerpo? ¿Por qué tiene que hipotecar su
corazón con experiencias que pueden acabar, y de hecho acaban,
en un drama de por vida? ¿Por qué se les
quita la ilusión más grande que un hombre y una
mujer pueden tener, que es creer en el amor de
otro, que no me pide nada y sólo busca mi
bien, sencillamente porque me ama a mí, y no sólo
mi cuerpo?
La vida, a medida que avanza, nos enfrenta a
todos a experiencias dolorosas. Aprender a vivir no es fácil,
pero ¿Por qué sin necesidad alguna, se adelantan el sufrimiento,
induciendo a los adolescentes a experiencias sexuales prematuras que tan
tristes consecuencias tienen en su vida? Esta joven posiblemente ya
no creerá más en el príncipe azul, pero tampoco en
el amor sincero, y tardará mucho tiempo en volver a
confiar su corazón a alguien. ¿Era necesario? ¿Para quién? Tristemente,
la propaganda del sexo seguro y del derecho al propio
cuerpo sólo beneficia a las compañías de producción de anticonceptivos
que mueven anualmente cantidades tan disparatadas como 80 millones y
100 millones de dólares, invertidos solo en anticoncepción , y
han encontrado en el mundo adolescente carnada fácil para su
negocio. A esta joven la propaganda sólo le sirvió para
llorar.
El adolescente de hoy, y de siempre, necesita que se
le hable más que nunca del amor, pero del amor
verdadero. La mejor forma de hacerlo es amándoles y buscando
su bien real, aquí y ahora.
Alguien a mi lado, leyó
conmigo este email. Se quedó un rato pensativa y escribió:
“No te conozco y me gustaría hacerlo. Mis datos son
__________. Quiero echarte una mano, de verdad. Yo sé lo
que estás pasando”. A los dos días tuvo respuesta. Ella
no pudo personalmente conocerla porque les separaba una gran distancia,
pero se encargó de ponerla en contacto con quien sí
se comprometió con esta joven; no solo con palabras sino
con su tiempo, su dinero y su afecto. Hoy, 21
de mayo, esta joven está en el séptimo mes de
embarazo, y ya no siente vergüenza de mostrar que es
madre, aunque tiene 16 años. Hizo una opción por el
amor, porque hubo quien, sin conocerla, salió a su encuentro
y la amó primero.
Se podrá rescatar a los adolescentes de
tantos engaños comerciales e interesados en la medida que les
descubramos que son amados, y que ellos pueden hacer lo
mismo con otros. Es un reto personal para todos los
que vivimos con ellos.
Si
tienes alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o
quieres darnos tu opinión, te esperamos en los FOROS
DE CATHOLIC.NET donde siempre encontrarás a alguien al otro lado
de la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá
con su propia experiencia.
Nieves García
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