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Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Crónicas desde el cielo
Si la prensa reservase un 10 por ciento de espacio para buenas noticias, la gente sería menos pesimista
Crónicas desde el cielo
Los ángeles acaban de reunirse para “pasar la tarde”.
Van a hablar sobre lo que ocurre en la Tierra,
quieren repasar las noticias de los últimos años terrícolas.
-Las noticias
que llegan del mundo humano son descorazonadoras: guerras, hambres, abortos,
infanticidios, abandono de ancianos, congelación y uso de embriones como
si fuesen animales de laboratorio...
-¿No será que los hombres quieren
cometer una especie de “suicidio colectivo”?
-Bueno, bueno, no hay que
ser tan pesimistas. También hay cosas buenas. Acabo de encontrarme
con una familia “extraña”: los esposos se quieren, se respetan,
y son fieles a su matrimonio. Han acogido los 10
hijos que Dios les ha ofrecido, los educan con cariño
(que vale mucho más que el dinero), y viven con
una alegría envidiable.
-Pero te olvidas que muchos a su alrededor
están criticándoles por su modo de ser “generosos”. Los familiares
y amigos dicen que son irresponsables, que no saben en
qué mundo viven, que hay que pensar en la carrera
de los hijos, que luego habrá problemas de drogas en
los más pequeños, etc.
-No hay que escuchar todo lo que
dicen los demás. De lo contrario, nadie podría hacer casi
nada: siempre vas a encontrar quien te señale con el
dedo. Lo principal es el amor. Si dos esposos se
aman y quieren amar los hijos que Dios les permita
tener, ¿por qué esa envidia o esa incomprensión que viene
de quienes ven cada hijo más como un problema que
como una alegría inmensa para sus padres, para el mundo
y para el cielo?
-También he escuchado que hay médicos que
se niegan a hacer abortos, y otros que buscan maneras
para ayudar a no abortar a las chicas o a
las señoras que sienten una presión muy fuerte para eliminar
al hijo más necesitado de ayuda.
-¿Ves cómo hay cosas buenas
allá abajo? Bueno, pido perdón al ángel guardián, pues en
el mundo del espíritu no hay arriba y abajo, pero
nos entendemos. Lo que importa es mirar a los corazones,
y ver que el bien, aunque no aparezca en la
televisión, está mucho más activo de lo que se piensa.
-Aunque
luego te critiquen. Me impresionaron mucho esas personas, algunos simples
niños, que buscaron maneras para llevarle agua a una pobre
señora que estaba agonizando porque le quitaron los tubos de
alimentos y de hidratación. Se llamaba Terri y murió el
31 de marzo de 2005, según el calendario de la
Tierra. Los policías, claro, tenían que cumplir con su deber,
y prefirieron arrestar a estos valientes antes que poner en
peligro su carrera. Lo triste es cuando casi todos piensan
como los policías: entonces se acabaron los héroes, y las
injusticias continúan por años interminables.
-Héroes los habrá siempre. Acaban de
contarme de nuevo la vida del P. Maximiliano Kolbe. Hombres
y mujeres como él hacen hermosa la Tierra. Aunque a
nosotros nos parezca a veces que todo va de mal
en peor.
-Bueno, creo que tenemos que terminar nuestra tertulia de
hoy. Acabo de saber que mientras moría aquella señora, Terri
(que es una abreviación de Teresa), en un rincón de
Europa una señora médica, casada con un médico, daba a
luz a su séptima hija, y la van a bautizar
con el nombre de Teresa. Será coincidencia, pero frente a
quienes buscan la muerte de sus semejantes otros acogen con
alegría y generosidad (que a veces implica sacrificios) el nacimiento
de nuevos hijos, que algún día también vendrán por acá,
a la Casa del Padre.
-Como siempre digo, los hombres no
son tan malos. Si dejásemos que la prensa reservase un
10 por ciento de espacio para buenas noticias, para presentar
la generosidad de los que aman la vida de sus
semejantes, la gente sería menos pesimista y más dispuesta a
hacer el bien.
El ángel guardián toca la campana. Llega la
hora de volver cada uno a sus trabajos. El planeta
Tierra gira, las nubes pasean de un lado para otro,
y una niña recién nacida puede sentir la caricia de
dos padres y seis hermanos que la miran con esa
alegría de quienes saben lo hermoso que es la vida
enamorada.
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