La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Jóvenes | comunidad
Mis valores | categoría
La felicidad | tema
Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma | Fuente: Catholic.net
Epidemia
Estamos siendo bombardeados, por todos los flancos y a todas horas, por proyectiles anti-optimismo
 
Epidemia
Epidemia
Muchos recordarán la trama de la película de la que he tomado el título para este artículo. Un virus letal, transmitido al hombre por una simpática simia, comienza a hacer estragos alarmantes en la población y no hay medicamento que lo detenga. Se puso en cuarentena al pueblo entero donde se focalizó la epidemia y donde llevaban a todos los contagiados. Y como único modo de salvar al resto del país, se tomó la dramática decisión de hacer desaparecer con una bomba al pueblo y con él al terrible virus. A instantes de que esto se llevara a cabo, un médico logró capturar a la simia y de ella extraer el antídoto contra el virus, evitando la destrucción del pueblo y combatiendo, hasta eliminarla, la fatídica epidemia.

En nuestros días hablar de virus es lo más común. Y no sólo en el ámbito de la biología o de la medicina; donde los hay en abundancia y algunos de verdad terribles. (¿Cómo olvidar el del SIDA...?). También en otras áreas, como en la computación, eso de los virus está al orden del día. Dicen que cada mes se descubren 200 nuevos; y muchos de ellos son de verdad letales. Lo curioso, en el caso de los virus informáticos, es que los inventan, los producen y los propagan adrede los mismos hombres.

No hace mucho leí que un virus, producido por un estudiante taiwanés, ha hecho verdaderos estragos en el campo de la informática y todo lo relacionado con él (que hoy son muchas cosas y de no poca importancia). Sólo en China, hasta el momento, ha destruido los datos de más de 100.000 computadoras, llegando a afectar gravemente incluso el sistema del ejercito de ese país. Menuda broma la del estudiante ese...

Realmente hay que andarse con cuidado, porque cualquiera de esos animalitos informáticos puede hacer desaparecer de nuestros discos duros, en un santiamén, el trabajo de años. A mí ya me pasó, y no se lo recomiendo a nadie...

Y puesto que estamos hablando de virus, se me ocurre que también a nivel del espíritu andan proliferando entre la humanidad copiosos virus. De entre todos ellos, me quiero ocupar de uno que a mí me parece sumamente peligroso. Sobre todo porque acaba siendo letal para las almas. Me refiero al virus del pesimismo.

Creo que en nuestras sociedades, el “virus pesimismo” está alcanzando los más altos niveles epidémicos de emergencia. Se contagia de uno a otro con facilidad enorme. Un pesimista acaba siempre rodeado de pesimistas. Pero además, yo hasta diría que es un virus aeróbico, se transmite por el aire, casi por ósmosis. Infecta “misteriosamente” grupos enteros de personas de la manera más asombrosa.

Pero ese misterio se esclarece bastante al considerar que estamos siendo bombardeados, por todos los flancos y a todas horas, por proyectiles anti-optimismo.

Un día normal, al volver de del trabajo, ya llegas a casa medio acribillado por los problemas laborales, por las injusticias sociales con las que te has tropezado en cada esquina, por el impacto de tantos rostros apagados y tristes con los que te has cruzado por la calle. Afectado por una buena dosis de desaliento, te dejas caer rendido en un sofá; con el mando a distancia despiertas al televisor para “despejarte” un poco, y resulta que del aparato te viene encima un chaparrón de violencias, de guerras, de muertes, de crisis, de fraudes, de atropellos, de calamidades. Y, claro, si te descuidas mínimamente, terminas calado de pesimismo hasta los huesos. Y sumarías uno más a los millones de hombres que actualmente padecen virosis pesimística crónica.

Por eso, yo cada vez me convenzo más de que este virus del pesimismo y del desaliento tiene sus mejores difusores en los medios de comunicación. Porque, a juzgar por lo que transmiten, me da la impresión de que las cámaras de los reporteros sólo tienen lentes para detectar lo malo y sus películas no consiguen grabar más que lo deprimente. Me parece que las grabadoras de los periodistas sólo son capaces de captar y registrar las hondas sonoras de lo negativo, injurioso y denigrante. Y me pregunto si es que a las imprentas de los diarios sólo les alcanza la tinta para lo escandaloso, lo catastrófico, lo polémico, lo negro de este mundo. Los medios de comunicación nos inyectan diariamente varias sobredosis de todos los elementos que favorecen el pesimismo.

Por ese virus muchos arrastran un alma seca, sin vida. Ya no corre por ella la sabia de la esperanza, ya no brotan en ella ilusiones, ya no despuntan esperanzas, ya no florecen ideales nobles y grandes. Seguramente debido a eso una buena parte del tronco de la humanidad corre el peligro de estar secándose y de ser invadido por la carcoma.

Y ante esto yo no puedo dejar de protestar y me opongo rotundamente. Porque, sin negar lo malo que pueda haber en el mundo, estoy convencido de que lo bueno es muchísimo más. Basta ser sinceros y objetivos para reconocer que a cada acto de violencia que se publica en los periódicos, corresponden millones de actos de caridad y bondad que para la mayoría pasan totalmente desapercibidos. Y si abrimos un poco más nuestros ojos, veremos cómo a cada individuo fraudulento o corrupto, se contraponen miles y miles de personas que llevan una vida honrada y honesta, sin que nadie le dé importancia a ese hecho maravilloso. Y lo mismo se podría decir de otras muchas facetas de nuestra vida.

A cada puerta que se nos cierra, siempre podríamos dar con otras cinco que se nos abren. Pero muchas veces preferimos llorar y lamentarnos sentados ante la cerrada, en lugar de ponernos a buscar alguna de las abiertas. No hay problema sin solución, pues si no la tuviese, dejaría de ser problema.

En nuestro planeta las cosas no están tan negras ni tan grises ni tan perdidas como nos las pintan. Estamos rodeados de gente buena, muy buena. Estamos envueltos en realidades preciosas. Estamos inmersos en circunstancias y hechos maravillosos. Estamos acosados por innumerables motivos de alegría y sin embargo, como bien dijo Dostoiewsky: “el hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías”.

Yo prefiero ser de los que gastan su tiempo enumerando alegrías. De los que optan por el optimismo. Ese optimismo, también contagioso, de todos los que saben descubrir por doquier la bondad y la belleza. El optimismo de aquellos que, a pesar de todo, siguen confiando en el hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza; y por lo tanto, bueno; ese hombre que, aunque dañado por el pecado, también ha sido redimido y sigue siendo amado por Dios y continúa teniendo abiertas las puestas del paraíso.

En fin, yo me quedo con ese optimismo de los que no se contentan con conservar la esperanza en un mundo y una sociedad mejores, sino que, además, hacen algo concreto para que así sea, empezando por serlo ellos mismos.


  • Preguntas y comentarios


  • Suscríbete aquí para recibir este servicio en tu e-mail


  • Más temas interesantes en la Comunidad de Jóvenes de Catholic.net





  • Si tienes alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos tu opinión, te esperamos en los FOROS DE CATHOLIC NET donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su propia experiencia.







     
    Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
    DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     
         Herramientas del Artículo:
    Arriba
    .
    Ver más artículos del tema
    .
    Preguntas o comentarios
    .
    ¿En donde estoy?
    .
    Hacer un donativo
    Envíalo a un amigo
    .
    Formato para imprimir
    .
    Descargar en PDF
    .
    Descargarlo a tu Palm
    .
      Suscripción canal RSS

    Escribir un comentario sobre este artículo

     Nombre

     Email Formato invalido. (no será publicado)

     País

    Comentario




    * Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

     
    Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto

    Servicios por email Servicios por email
    Foros Foro de Jóvenes católicos
    Mapas Mapa de Jóvenes
    Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
    Comentarios Comentarios al editor de esta sección
    Biblioteca Documentos de apoyo de Jóvenes
    Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
    Donativos Hacer un donativo
    Encuentros juveniles
    Mi formación
    Mi vocación
    Mi tiempo libre
    Mis valores
    La vida
    La familia
    La Iglesia y la religión
    La virtud
    La felicidad
    La amistad
    El sacrificio y las pruebas
    Noviazgo y matrimonio
    La sexualidad en los jóvenes
    Grupos de jóvenes
    Conócete a ti mismo
    Envíalo a un amigo
    Los Testimonios
    Sí para jóvenes. Revista mensual
    Lista de correo
    Temas actuales e interesantes para ti, que aclararán tus dudas, y te ayudarán a defender tu fe en un ambiente cada día más adverso. ¡Además puedes compartirlos con tus amigos!

    Suscribir
    Cancelar suscripción
    Consultores de la comunidad
    Consejo y asesoría espiritual, psicológica y médica especializada para jóvenes. Dudas de cuestiones sexuales y adicciones
    Ver todos los consultores
    Apoyan a la comunidad
    FOC, Movimiento Apostólico de los colegios Pureza de María
    Fundación Universitaria Católica del Norte
    Asociación Católica de la Juventud Mexicana
    Chavales
    Chicos perdidos.org

    Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad
    Encuesta
    Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
    Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
    No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
    Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
    No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
    No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
    > Ver resultados
    > Ver todas las encuestas
    Foro de Jóvenes católicos
    ¡Participa!
     |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
    © 2009 Catholic.net Inc.
    Todos los derechos reservados
    El lugar de encuentro de los católicos en la red
     
    Publicidad: