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Resulta más doloroso cuando la pérdida de la memoria afecta a la gente joven
Alzheimer juvenil
Mi buena feligresa y conocida poetisa Carmen Busmayor ha
publicado recientemente un libro sobre la enfermedad del Azheimer basado
en la triste experiencia de su madre, mujer cordial y
extrovertida, que poco a poco fue desconectándose mentalmente de este
mundo hasta perder totalmente la memoria.
Se trata de una patología
cada vez más frecuente entre nuestros ancianos, como si fuese
el mal de la moda que viene a ahogar la
fiesta de una longevidad cada vez mayor. Personajes famosos como
Rita Hayword o Ronald Reagan forman parte de esta cada
día más larga lista. Es una pena que siendo tan
propio de la vejez recordar y recrearse en el pasado
esta enfermedad anule los recuerdos.
Pero aún resulta más doloroso cuando
la pérdida de la memoria afecta a la gente joven.
Sinceramente me parece preocupante lo que les ocurre a algunos
jóvenes:
-Desconocen el pasado
-Sólo viven el presente
-Olvidan lo que la
humanidad ha tenido que luchar en tiempos pasados
-Disfrutan de los
inventos, pero no tienen en cuenta el esfuerzo que supuso
llegar a ellos
-Su expriencia del pasado no puede ser muy
grande, pero hay una manera de conectar con él: a
través de las personas mayores (padres, abuelos, profesores, libros,
enseñanza de la historia... ). No obstante con frecuencia miran
hacia atrás no sólo con ignorancia, sino como con desprecio
y autosuficiencia
-Se olvidan fácilmente los compromisos adquiridos. Muchos niños una
vez que hacen la primera comunión, ya se olvidan de
Jesús y no vuelven a pasar por la Iglesia. Otro
tanto ocurre con los que se confirman, que una vez
confirmados caen en aquello de "si te he visto no
me acuerdo". Digamos otro tanto del matrimonio. "Ya no te
quiero" le dice la mujer al marido, o viceversa. Han
perdido la memoria de cuando prometieron que serían fieles en
las alegrías y en las penas, todos los días de
su vida, convirtiéndose en objetos de usar y tirar.
Al hombre
le ha costado mucho alejarse de sus más antiguos progénitores
del reino animal, lograr unas normas de convivencia y de
civilización, pero con frecuencia se constata la facilidad con que
se rompe con todo, tirando por tierra el esfuerzo de
siglos. No es extraño que a veces los profesores y
los padres se desesperen.
Antes tal vez se insistía demasiado o
en exclusiva en la memorización, pero ahora nos hemos pasado
al extremo contrario, como si los estudiantes se fueran a
herniar mentalmente por utilizar la memoria. Estamos haciendo de la
mente humana una especie de disco duro de ordenador que
de vez en cuando se formatea con la consiguiente pérdida
de la información para empezar de nuevo desde cero. En
honor a la verdad no podemos generalizar y decir que
todos la gente joven sea una desmemoriada, pero ello no
nos impide constatar el aumento de esa especie de "alzheimer
juvenil", que puede llegar a las cuotas más altas cuando
se condimenta con la droga, el alcohol u otras formas
alienantes de embotamiento de la mente.
Por desgracia, para lo malo
parece que la memoria falla menos. Incluso muchas veces no
es que la gente olvide cosas, es que no las
llega a aprender. Si nos ceñimos al tema religioso, la
fe cristiana se fundamenta en el pasado, en la historia
de la salvación, y ésta se desconoce cada día más.
Tal
vez muchos se pregunten a qué viene todo ésto. Por
una parte se trata de advertir sobre la existencia de
un mal que afecta a mucha gente que aún no
es anciana. Y por otra, de subrayar la importancia de
luchar contra ella.
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