La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Vicente D. Yanes | Fuente: Catholic.net Cuaresma y conversión
Aún es tiempo de fijarse unos puntos muy concretos y poner toda su buena voluntad en cumplirlos
Cuaresma y conversión
Una vez más el año litúrgico nos ha llevado irreversiblemente
al final de la Cuaresma. Tiempo de conversión por excelencia,
lo sabemos de sobra. Y como todos los años, aunque
no hayamos llegado especialmente preparados, sentimos en nuestro interior el
deseo sincero de aprovecharla para acercarnos más a Dios. Reconocemos
que esa voz que nos invita a la conversión –“Arrepiéntete
y cree en el Evangelio”- viene de lo alto, mucho
más arriba que el campanario de la parroquia.
Ante todo, no
debemos olvidar que la gracia de la conversión es un
don de Dios. Y también que, si hay alguien interesado
en nuestra conversión, es, nada más y nada menos, Dios.
Y nosotros, ¿qué debemos hacer? ¿Qué camino tenemos que seguir
para alcanzar nuestro objetivo? La Iglesia nos señala tres medios
principales. Podemos aventurarnos a decir que hay tres disciplinas fundamentales
para un atleta del espíritu.
La primera es la oración. La
oración es generadora de amor. En el encuentro íntimo con
Dios, Él nos permite conocerle más y conocernos más a
nosotros mismos. Contemplando su amor encenderá en nosotros el deseo
de poseerle y este deseo nos llevará a cambiar. ¿Duración
del ejercicio? Se pueden comenzar con cinco o diez
minutos, lo importante es que sea diario. Y si puede
ser frente al Sagrario, qué mejor.
La siguiente es el sacrificio.
Hay muy diversas modalidades de aplicarlo. Cada quien es libre
de escoger la que mejor convenga, procurando que sea algo
que de verdad cueste y que nos exija voluntad. No
hay que perder de vista que la privación voluntaria de
algo o el realizar una obra que nos mortifique debe
hacerse por amor a Dios. Si no, no vale. Al
hacer el sacrificio hay que tener como telón de fondo
la imagen de Cristo ofreciendo su vida por nosotros. Ante
esa muestra de amor, todo lo demás que ofrezcamos nos
parecerá pequeño…
Como tercera disciplina está la caridad. El ejercicio del
amor a nuestros hermanos –todas las personas- por ser ellos
también hijos de Dios. También aquí es preciso definir qué
se va a hacer. Las manifestaciones son múltiples: guardar la
paciencia, hablar bien de los demás, hacer un acto de
servicio, prestar atención y consejo al que lo necesita, dar
buen ejemplo, compartir los propios bienes.
Aún es tiempo de fijarse
unos puntos muy concretos y poner toda su buena voluntad
en cumplirlos. De esta manera, Dios podrá enviar su gracia
a nuestras almas y esta cuaresma habrá sido, verdaderamente, un
tiempo de conversión.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR