Existen hoy muchos hombres y mujeres que no han
encontrado un motivo para sus vidas y que viven como
máquinas, como seres irracionales o como vegetales, sin haber descubierto
su propia identidad, ni a dónde van.
En el mundo se
percibe un vacío espiritual, ya no existen los grandes
ideales en los jóvenes. En su lugar han aparecido contravalores
que los confunden, alejándolos de Dios y de sus enseñanzas.
Entonces es cuando muchos llegan a preguntarse si existe alguna
razón para seguir viviendo, sin encontrar la respuesta, pues han
vivido una vida sin sentido.
Los valores son todo lo bueno
que el hombre quiere alcanzar, porque lo hacen mejor como
persona. Son bienes que no inventamos nosotros mismos, sino que
los descubrimos a lo largo de nuestra vida y al
descubrirlos, los deseamos porque intuimos que son buenos para nosotros.
Cuando
descubrimos un valor y nos decidimos a alcanzarlo, poniendo todos
los medios para lograrlo, automáticamente nos superamos como personas.
Existen valores
deseables para todas las dimensiones de la persona: la parte
sensitiva y biológica, la económica y social, la intelectual, la
moral y la espiritual. Sin embargo, es muy importante que
distingamos que no todos los valores son igual de "valiosos".
Todos son importantes, pero unos los necesitas más que otros
para tu salvación eterna, que realmente es lo único verdaderamente
importante.
Podría suceder que pasaras toda tu vida alcanzando
valores que no te ayudan gran cosa para alcanzar la
vida eterna y, al final de tu vida, te darías
cuenta de que has desperdiciado tu tiempo y tu esfuerzo
en cosas que no valían la pena.
Por esta razón es
importante que establezcas preferencias entre todos los valores que existen
y que actúes de acuerdo a ese orden que has
establecido en un principio usando tu inteligencia. Piensa que en
cada decisión que tomes en tu vida estarás escogiendo un
valor y desechando otro, por lo cual debes estar seguro
siempre de estar eligiendo lo más importante. A ese ordenamiento
de los valores de acuerdo a su importancia, es a
lo que se llama jerarquía de valores.
Los valores se
pueden dividir en ocho grandes categorías: económicos, físicos, sociales, afectivos,
intelectuales, estéticos, morales y religiosos.
Veamos cada uno de ellos para
que conozcas sus características y eso te ayude a establecer
tu propia jerarquía de valores:
1. Valores económicos. Estos valores son
los que satisfacen tus necesidades fisiológicas (casa, comida, vestido, cosas
materiales); su fin es alcanzar la riqueza y la comodidad.
Son valores muchas veces necesarios, pero si les das demasiada
importancia en tu vida, existe el riesgo de que te
detengas sólo en lo material y pierdas de vista el
verdadero sentido de tu vida. Nunca debes olvidar que la
felicidad no la encontrarás al tener más, sino al ser
más.
2. Valores físicos. Satisfacen tu necesidad de seguridad. Son
todos aquellos que buscan la salud y la perfección de
tu cuerpo y que te llevan al bienestar físico.
Tu cuerpo es un gran don que Dios te ha
dado y no lo puedes menospreciar, por lo cual un
valor indudable es el cuidado prudente de tu propia
salud. Sin embargo, hay personas que le dan tanta importancia
al cuidado de su cuerpo que se olvidan del
alma y de la verdadera trascendencia de su vida, ocupando
la mayor parte de su tiempo en el físico-culturismo,
el arreglo personal y la vanidad. Cuidar tu cuerpo
es bueno, pero dedicarle demasiado tiempo a ello es un
desperdicio, pues todos los cuerpos terminarán de igual manera con
la muerte: comidos por los gusanos. No vale la pena
darle tanta importancia a algo que no te vas a
llevar a la eternidad.
3. Valores sociales. Como su
nombre lo indica, estos valores son los que satisfacen tus
necesidades sociales, de ser conocido, reconocido, respetado y apreciado por
los demás. Buscan alcanzar el poder, la fama y el
prestigio ante los que te rodean. Al hombre que los
alcanza se le llama "símpatico, famoso o líder". Son
valores muy importantes, pero debes tener cuidado en no actuar
sólo por lo que piensen los demás de ti, sino
por la convicción de que estás actuando como Dios espera
de tí. Hay muchos jóvenes que , por "quedar bien
con los cuates" han caído en vicios como la droga
o la pornografía y en acciones como el vandalismo o
el robo, y han terminado en la cárcel.
4.
Valores afectivos. Son los que satisfacen tus necesidades de amar
y sentirte amado. Buscan el afecto y el placer. Entre
ellos está el compañerismo, la solidaridad, la amistad y el
amor en todas sus formas humanas. Son muy importantes, pero
muchas veces hay que dejarlos para escoger bienes mayores. A
quien los alcanza, lo llamamos "amable y sensible". Dentro de
estos valores, encontramos a los valores familiares. La familia es
un valor, porque dentro de ella recibes la vida, aprendes
a amar y a ser amado, a comprender y ser
comprendido, a ayudar y a ser ayudado, a ser libre
y fiel, y es donde vas formando tu propia personalidad.
Por eso, el Papa Juan Pablo II afirma en su
Carta a las Familias (núm. 3), que la familia es
"un bien precioso para la humanidad y para la Iglesia,
cuya gran tarea es la de custodiar , revelar y
comunicar el amor."
5. Valores intelectuales. Te dan claridad y
profundidad de pensamiento, y te permiten una búsqueda sincera de
la verdad. Esos valores te perfeccionan en cuanto ser dotado
de razón y te encaminan a la sabiduría. Entre éstos
tenemos el valor del estudio, la investigación, el análisis de
problemas, y los llamados valores psicológicos, que son todos aquellos
que buscan la salud de tu mente. Así como es
importante cuidar el cuerpo de los microbios, también es importante
cuidar la mente de las ideas infecciosas que rondan por
el mundo. Para mantener una higiene mental, debes cuidar todo
aquello que entra por tus sentidos, seleccionando con cuidado lo
que lees, lo que ves y lo que oyes
para que tu cerebro no se llene de basura. El
hombre que alcanza los valores intelectuales, decimos que es un
"hombre sabio".
6. Valores estéticos o artísticos. Te ayudan a
captar la belleza o a producirla por medio de obras
de arte. Te llevan al gozo de la armonía a
través del arte: la música, baile, pintura, escultura, etc. El
hombre que los alcanza es un "artista".
7. Valores morales.
Los valores morales te perfeccionan no en una de tus
facultades solamente, sino en total, como persona íntegra. Estos valores
tienen que ver directamente con la bondad o la maldad
de los actos humanos. Los valores morales tienen una relación
directa con las virtudes, que no son actos aislados, sino
una disposición habitual y permanente de hacer el bien. Son
hábitos buenos, actitudes de vida, que te llevan a actuar
siempre buscando el bien, en cualquier lugar y circunstancia. Dentro
de los valores morales, están los valores de la voluntad,
que te permiten alcanzar fuerza y solidez de carácter, dominio
de tus pasiones e instintos, constancia en tus determinaciones y
propósitos, energía en tus decisiones. Estos valores juegan un papel
determinante en la formación de tu madurez y responsabilidad.
El hombre que los llega a alcanzar se convierte en
un "hombre íntegro".
8. Valores religiosos. Estos te llevan directamente
a tu fin último. Son los que permiten tu relación
personal con Dios, que es fundamento de todos los demás
valores. Este tipo de valores intervienen en toda la persona,
la que al alcanzarlos empieza a actuar dirigida por la
fe, por encima de todas sus demás facultades y necesidades.
El hombre que los alcanza se convierte en un "hombre
santo". Encontrando en Dios el valor supremo de tu vida,
cobra más pleno sentido en el cumplimiento de su voluntad,
en la realización de aquello que Él tenía planeado para
ti desde la eternidad y para lo que te había
creado.
Cristo sabe que no todos los valores son
iguales y por ello, no teme en exigirte la renuncia
a algunos de ellos para que alcances otros superiores. Jesucristo
sabe que si te exige la renuncia a bienes transitorios
es para que puedas obtener los eternos.
Si al igual
que Cristo, logras vivir en tu vida los valores según
la debida jerarquía te estás formando como una persona madura
y grandiosa. "El hombre maduro guía su conducta por la
razón y los criterios de fe, orienta su voluntad hacia
el bien, sabe relacionarse con los demás en modo generoso,
posee un claro proyecto de vida y se entrega con
decisión a ejemplo de Cristo, a su realización".
Como decíamos
al inicio, todos los valores son importantes y buscarlos y
alcanzarlos te hace que crezcas como persona. ¿Cuáles son los
más importantes para ti?
¿Qué debes hacer cuando otros critican
tus valores?
Como cada persona considera que sus valores son los
correctos o los mejores, a veces critica los valores de
los demás. Cuando esto te suceda, si estás seguro de
estar en la verdad, escucha lo que te dicen, pero
después expresa claramente en qué no estás de acuerdo y
da tus razones, manteniéndote firme en la fe. Mientras respetes
a los demás, no es tu obligación estar de acuerdo
con sus valores.
Algunos individuos utilizan el chantaje emocional para
presionarte a hacer cosas que no necesariamente debes hacer. Si
tienes una conciencia clara de tus valores, te puedes defender
y hacer frente a este tipo de presiones que algunos
quisieran imponerte.
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