La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Héctor Castro | Fuente: Gama-virtudes y valores Te amo
Parece que el término "amor" se ha deshumanizado, pero Cristo, ha elevado su significado a lo más alto, y en su más pura expresión: donación.
Valor: el amor
Desde que
éramos pequeños y un poco ignorantes escuchábamos con frecuencia la
palabra “amor”. No hay duda de que este término es
uno de los primeros que los niños aprenden a pronunciar.
No obstante, a medida que crecemos parece que el significado
“amor” se va tergiversando y se torna cada vez más
oscuro y confuso. Quizá es porque se usa demasiado, podría
añadir alguno. No creo. Yo nunca me canso de decir
“mamá” y estoy convencido que siempre me he referido a
la misma persona.
El problema es que el término “amor” se
ha banalizado y se aplica a conceptos que desfiguran su
verdadero sentido. No hay que desenfundar demasiadas pruebas para demostrar
esto. Creo que es sencillo comprender que los términos “amante”,
“aventuras amorosas”, “hacer el amor”... no nos evocan precisamente el
mismo sentido que cuando decíamos “mamá, te amo”.
Podría parecer entonces
que el concepto “amar” tiene varios sentidos, pero esto no
es así. El amor verdadero es aquel que se da
y se entrega sin intereses ni recompensas, con la única
finalidad de hacer feliz a aquel a quien se ama.
Por consiguiente, no hay un amor sincero en aquel que
tiene varios o varias “amantes” o anda a la caza
de “aventuras amorosas”. En estos casos no se percibe una
entrega necesariamente sacrificada. Más bien, se refleja todo lo contrario;
la cara de un egoísmo oculto bajo la careta del
amor.
Hubo un Hombre que dijo: “No hay mayor amor que
aquel que da la vida por sus amigos”. Ese Hombre,
Cristo, que era Dios Encarnado, nos enseñó durante su vida
lo que significa la misteriosa palabra “amor”. Su vida, pasión
y muerte es el testimonio elocuente del verdadero sentido del
amor. Amor que es donación; donación que es sacrificio.
Tristemente nuestra
sociedad está ya acostumbrada a escuchar “amor” en su sentido
más deshumanizado. Sin embargo, el amor que Cristo nos enseña
no es un amor sensual, fundamentado en la posesión física
y en el placer. Este tipo de amor degrada a
la persona al considerarse como un pasajero objeto de gozo
y satisfacción.
Cristo se encarnó y se entregó en la cruz
para elevar el amor a su sentido más auténtico, a
sus más altas cotas y a su más íntima pureza.
Con su ejemplo nos enseñó a preocuparnos desinteresadamente por el
otro y a ansiar, por encima de todo, el bien
del amado.
Es en la cruz donde puede contemplarse la verdad
de este amor. A partir de esta verdad se debe
definir qué es el amor y, desde este mirada, el
cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su
amor.
Ojalá que el ejemplo de amor-donación que Jesucristo nos
transmite con su pasión y muerte nos sirva para
analizar si de verdad somos sinceros al afirmar: “te amo”.
Que este testimonio nos ayude a emplear esta palabra en
su sentido más pleno y genuino.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR