La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Mensajes :-) | Fuente: Catholic.net Mirando juntos hacia el futuro
El instinto sexual al servicio del amor
Mirando juntos hacia el futuro
Todas las razones profundas, en favor del verdadero amor,
y por tanto de la misma felicidad de los novios
y los esposos, son las que han llevado siempre a
la Iglesia a mantener su doctrina coherente en torno a
la castidad prematrimonial y matrimonial.
En el documento de la Santa
Sede "Orientaciones educativas sobre el amor humano" encontramos recogida la
doctrina de la Iglesia sobre estos aspectos: "La castidad consiste
en el dominio de sí, en la capacidad de orientar
el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo
en el desarrollo de la persona. Fruto de la gracia
de Dios y de nuestra colaboración, la castidad tiende a
armonizar los diversos elementos que componen la persona y a
superar la debilidad de la naturaleza humana, marcada por el
pecado, para que cada uno pueda seguir la vocación a
la que Dios lo llama" (n. 18).
Y más adelante:
"Las relaciones íntimas deben llevarse a cabo dentro del matrimonio,
porque únicamente en él se verifica la conexión inseparable, querida
por Dios, entre el significado unitivo y el procreativo de
tales relaciones, dirigidas a mantener, confirmar y manifestar una definitiva
comunión de vida -"una sola carne"- mediante la realización de
un amor "humano", "total", "fiel" y "fecundo", cual es el
amor conyugal. Por esto, las relaciones sexuales fuera del contexto
matrimonial, constituyen un grave desorden, porque son una expresión reservada
a una realidad que no existe todavía; son un lenguaje
que no encuentra correspondencia objetiva en la vida de dos
personas, aún no constituidas en comunidad definitiva por el necesario
reconocimiento y garantía de la sociedad civil y, para los
cónyuges católicos, también religiosa" (n. 95).
Dada
la fuerza de la pasión y las reacciones físicas
y psíquicas que provoca, en esta "escuela del amor" que
es el noviazgo, corresponde a los dos ayudarse mutuamente para
que sus relaciones llenas de respeto, de ternura, de limpieza
y de afecto, estén siempre reguladas según la voluntad de
Dios creador. Para ello es necesario el esfuerzo continuo para
dominar y dirigir las propias pasiones y para ayudar con
discreción a la otra persona a conseguirlo. También en el
noviazgo cristiano, la cruz redentora de Jesucristo encuentra su expresión
y conduce a los novios, a través del dominio
personal, a la maduración del amor definitivo y oblativo.
Superarse, en
cuanto pareja, supone todo eso. Superarse ayudándose mutuamente a madurar
en el amor, elevando y purificando al amor. Un afecto
que no se reduzca al nivel físico o a sentimientos,
sino cargado de madurez humana; un amor que sabe de
donación verdadera, de sacrificio; un amor que quiere mantenerse fiel
para siempre: el verdadero amor humano abre su horizonte hacia
la misma eternidad; como escribía Gabriel Marcel, "amar a una
persona es decirle: tú no morirás".
Ojalá sepan los jóvenes
cristianos vivir de tal modo su noviazgo que les ayude
a madurar verdaderamente en su amor, con la garantía
que ello supone de una vida feliz. Aprovechen la
vivencia de ese período, de esa "escuela del amor". Piensen
que lo importante en el noviazgo no es estarse mirando
tiernamente uno al otro, sino mirar ambos hacia el futuro.
Conclusión
"Ojalá que estas reflexiones que he podido poco a poco
hilvanar y que deseaba comunicarles, puedan servirles de ayuda. Me
ha impulsado un sincero y profundo deseo de llevar un
poco de luz a sus vidas para que aprovechen bien
esta etapa del noviazgo tan importante para que logren la
propia auténtica felicidad. Ello podría también ayudarles, en cuanto cristianos
a testimoniar con sus vidas, con su modo de vivir
el noviazgo, y luego el matrimonio, que existe el amor
verdadero, limpio y duradero, y que en él encuentra el
hombre su felicidad".
Si tienes alguna duda, conoces algún caso que
quieras compartir, o quieres darnos tu opinión, te esperamos en
los FOROS DE CATHOLIC NET donde siempre encontrarás a
alguien al otro lado de la pantalla, que agradecerá tus
comentarios y los enriquecerá con su propia experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR