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Autor: Dennis Prager | Fuente: ForumLibertas.com ¿Casarse o vivir juntos?
Cinco argumentos no religiosos a favor del matrimonio en vez del vivir juntos
¿Casarse o vivir juntos?
Según el IPF, en el primer semestre de 2006 ha
habido un 21% más rupturas que en 2005; aún así,
no es lo mismo casarse que cohabitar.
El matrimonio se
ve sometido a una presión enorme desde la aprobación del
"divorcio exprés" en España. En tan solo un año de
nueva ley (julio 2005-junio 2006) se han alcanzado 163.444 rupturas.
Y por si fuera poco, en el primer semestre del
2006 se han producido 85.633 rupturas que representa un crecimiento
del 21,1% con respecto al mismo semestre del 2005, señala
el Instituto de Política Familiar.
En efecto, en el primer
semestre del 2006 se han producido 15.000 rupturas más que
en el primer semestre del 2005, pasando de 70.689 rupturas
a las 85.633 actuales. Todo ello provocará que, al final
del 2006, la ruptura sea de más de 170.000 matrimonios,
con un incremento de más del 14% con respecto al
2005.
Esto tiende a crear un desprestigio del matrimonio y
del compromiso en general, en una sociedad que ya está
bastante escasa de compromisos. Muchos tienden a unirse con miedo
a una falsa estabilidad y así crecen las uniones en
co-habitación. Sin embargo, la cohabitación aumenta el riesgo de ruptura
(incluso si le sigue la boda) y, en cualquier caso,
no es lo mismo que el matrimonio.
El periodista Dennis
Praguer, autor de "La felicidad es un serio problema: manual
de reparación de la naturaleza humana", al asistir a las
bodas de sus hijos, entendió mejor por qué casarse es
distinto (y mucho más valioso y beneficioso) que simplemente cohabitar.
Traducimos sus reflexiones publicadas en TownHall.com.
Cinco argumentos no religiosos
a favor del matrimonio en vez del "vivir juntos"
Yo
siempre he creído que no hay comparación posible entre vivir
juntos y el matrimonio. Hay enormes diferencias entre ser esposo
o esposa y ser "un compañero", "un amigo", o un
"compañero sentimental"; enormes diferencias entre un compromiso legal y una
asociación voluntaria; entre levantarse ante la sociedad y anunciar públicamente
tu compromiso y el vivir, simplemente, junto a otro.
Al
asistir a las bodas de dos de mis tres hijos
este pasado verano vi las diferencias con más claridad.
Primera
diferencia: desde que te casas, ves la relación con más
seriedad
No importa lo que pensabais cuando cohabitabais; en el
momento que os casáis vuestra relación con el otro cambia.
Ahora habéis hecho un compromiso con el otro como esposo
o esposa delante de casi toda la gente importante de
tu vida. Ahora os veréis el uno al otro con
una luz diferente, más seria.
Segunda diferencia: las palabras sí
importan
Las palabras nos afectan profundamente. Vivir con tu "novio"
no es lo mismo que con tu "esposo". Y vivir
con tu "amiga" o cualquier otro título que le des
no es lo mismo que hacer un hogar con tu
"esposa". Cuando presentas a esa persona como tu esposo o
esposa, estás haciendo una afirmación más importante sobre el papel
de esa persona en tu vida que con cualquier otro
título.
Tercera diferencia: la legalidad sí importa
Estar legalmente atado
y ser responsable por otra persona es algo que importa.
Es un anuncio para él/ella y para ti de que
tomais esta relación con la máxima seriedad. Ninguna palabra de
afecto, promesas de compromiso, etc... no importa lo sinceras que
sean, pueden igualar la seriedad de un compromiso legal.
Cuarta
diferencia: jamás reunirás a tanta gente que te importa
Para
ver lo importante que es el matrimonio para la inmensa
mayoría de la gente que te importa, piensa en esto:
no hay ningún acontecimiento, ninguna ocasión, ningún momento en tu
vida en el que tanta gente que te importa se
reunirá en un lugar como en tu boda.
Ni el
nacimiento de ninguno de tus hijos, ni un cumpleaños importante,
ni la confirmación o la bar-mitzvah de tus hijos... Sólo
hay otro momento en que se reunirá en un lugar
la mayoría de las personas que aprecias y que te
aprecian: es en tu funeral. Pero, a menos que mueras
joven, para entonces casi todas las personas que amas mayores
que tú ya habrán muerto.
Así que tu boda es
la mayor concentración de seres amados de tu vida. Y
eso es por una razón: es el momento más grande
de tu vida. Un momento así no sucederá jamás si
no tienes una boda.
Quinta diferencia: sólo el matrimonio convierte
ajenos en familia
Sólo mediante el matrimonio la familia de
tu hombre o tu mujer será tu familia. Las dos
bodas transformaron a la mujer que estaba en la vida
de mi hijo en mi nuera, y transformaron al hombre
de la vida de mi hija en mi yerno. E
instantaneamente las bodas me convirtieron en suegro, cuando antes era
sólo "el padre de su novio/a". Fue la idea que
más me impactó. Ahora yo era pariente de las parejas
de mis hijos. Sus parientes y padres se convirtieron en
familia. Nada comparable sucede cuando dos personas cohabitan sin casarse.
¿Sólo "un trozo de papel"?
Muchas mujeres llaman a mi
programa de radio diciendo que el hombre de su vida
no ve razón para casarse. "Sólo es un pedazo de
papel", dicen estos hombres (y ahora algunas mujeres).
Hay dos
respuestas a este argumento.
Una es que, de hecho, si
"sólo es un pedazo de papel", ¿qué es exactamente lo
que le asusta? ¿Qué teme de un pedazo de papel?
O se miente a si mismo y a su pareja,
o miente sólo a su pareja porque sabe que no
es "sólo un trozo de papel".
La otra respuesta es
la que hemos dado arriba: casarse significa que yo ahora
soy tu esposa, no tu co-habitante; ahora soy tu esposo,
no tu pareja. Significa que vamos a tener una boda
donde la mayoría de las personas vivas que significan mucho
para nosotros estarán. Nos comprometeremos. Significa que hemos decidido traer
toda esta gente que apreciamos a nuestras vidas. Significa que
tenemos obligaciones legales el uno con el otro. Significa que
mi familia se hace la tuya, y la tuya será
la mía.
Gracias a Dios mis hijos, de 30 y
23 años, decidieron casarse. Sus parejas ahora son mi nuera
y mi yerno. Son míos para que los ame, no
sólo personas que aman mis hijos.
Cuando te das cuenta
de que todo esto se consigue al casarse y no
se consigue viviendo juntos sin casarse, te preguntas por qué
alguien voluntariamente eligiría no casarse con la persona con quien
desea vivir para siempre.
A menos, claro, que uno de
los dos realmente no esté haciendo planes para siempre.
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