La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
El acolitado es un ministerio de la Iglesia. Los niños que ayudan en misa, se llaman monaguillos.
El Acolitado
Es alentador observar en misa la figura de los
acólitos: niños o niñas que con un vestido apropiado asisten
al sacerdote en misa: le ayudan con el misal, las
ofrendas, el lavatorio de las manos y portando la charola
de la comunión.
Hago la aclaración de que en este
artículo no me referiré a estos acólitos, sino a los
varones que reciben el ministerio del acolitado. Para hacer una
diferencia entre estas dos personas, el mismo Juan Pablo II
ha utilizado la palabra monaguillo al referirse a esos niños
y niñas que ayudan al sacerdote en el altar.
El acolitado
pertenece a los ministerios de la Iglesia. ¿Qué son y
cuándo nacieron estos ministerios?
Con el fin de dar a Dios
el culto debido y prestar un servicio adecuado al pueblo
de Dios la Iglesia estableció desde tiempos remotísimos algunos ministerios
según los cuales se confiaba a los fieles ejercer oficios
en la liturgia y en la caridad, acomodados a los
diversos tiempos y circunstancias.
Algunos de estos cargos más estrechamente ligados
con la liturgia, es decir con el culto divino, fueron
poco a poco tenidos como instituciones previas a la recepción
de las órdenes sagradas, concretamente al sacerdocio o presbiterado. De
esta manera el ostariado, el lectorado, el exorcistado y el
acolitado se consideraron en la Iglesia como órdenes menores en
relación con el diaconado, al presbiterado y al episcopado, que
fueron denominadas órdenes mayores. Por regla general se tenía que
para llegar al diaconado se debía pasar antes por las
órdenes menores.
Sin embargo el Papa Paulo VI, en consonancia con
el espíritu del Concilio Vaticano II hizo una revisión de
estas órdenes menores y realizó las siguientes adaptaciones: - Las órdenes
que hasta ahora se llamaban menores, en lo sucesivo se
deben llamar ministerios. - Los ministerios pueden confiarse a fieles laicos,
y no se considerarán reservados únicamente para los aspirantes al
sacramento del Orden sacerdotal. - Los ministerios que se han
de conservar en toda la Iglesia, adaptados a las necesidades
actuales serán el de lector y el de acólito.
- En armonía con la tradición de la Iglesia la
institución de lector y de acólito está reservada a los
varones. - Los ministerios son conferidos por el Obispo mediante el
rito litúrgico de la institución de lector y de la
institución de acólito. - Para los que van a recibir el
diaconado y el sacerdocio, deben recibir los ministerios de lector
y acólito y ejercerlos durante un tiempo adecuado, para disponerse
mejor a los futuros oficios de la Palabra y del
Altar.
Estas mismas disposiciones quedaron recogidas en el Código de Derecho
Canónico, en el canon 230 donde establece lo siguiente: “Los
varones laicos que tengan la edad y las condiciones determinadas
por la Conferencia Episcopal pueden ser llamados para el ministerio
estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito;
sin embargo la colación de esos ministerios no les da
derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia.”
De esta
manera la Iglesia establece una clara diferencia entre ministerio y
sagradas órdenes. Los laicos que por llamado y disponibilidad especial
quieran ayudar a la Iglesia en el servicio de la
Palabra y del Altar, lo pueden hacer, sin dejar su
condición de laicos, a través del ministerio permanente de lectorado
y acolitado. También lo podrán hacer a través del diaconado
permanente, pero siendo éste no ya un ministerio sino una
órden sagrada, aunque sin dejar su estado laical.
Las funciones de
un acólito son: cuidar del servicio del altar, ayudar al
diácono y al sacerdote en las acciones litúrgicas, especialmente en
la celebración de la Misa, distribuir la sagrada comunión como
ministro extraordinario de la eucaristía, según las condiciones que más
adelante se verán en el artículo de ministro extraordinario de
la Eucaristía. En idénticas condiciones podrá exponer públicamente el Santísimo
Sacramento de la Eucaristía a la adoración de los fieles
y podrá luego reservarlo, pero no puede dar la bendición.
Puede además instruir a los fieles que ayudan en las
acciones litúrgicas como son las de llevar el Misal, la
cruz, los cirios u otras funciones similares.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores