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Autor: Padre Roberto Mena, S.T. | Fuente: www.caminando-con-jesus.org La Cuaresma es un Entrenamiento Espiritual
Todo logro que valga la pena requiere un esfuerzo grande
La Cuaresma es un Entrenamiento Espiritual
Todo logro que valga la pena requiere un esfuerzo grande.
Cuando habla a los Corintios, San Pablo utiliza figuras del
mundo de los deportes para explicar que la vida espiritual
requiere de lucha y esfuerzo continuos. San Pablo sabía que
los griegos entenderían estas figuras, pues fueron los anfitriones de
las primeras Olimpiadas.
Levanta la Barra durante la Cuaresma
"¿No han
aprendido nada en el estadio? Muchos corren, pero uno solo
gana el premio. Corran, pues, de manera que lo consigan,
como los atletas que se imponen un régimen muy estricto.
Solamente que ellos lo hacen por una corona de laureles
que se marchita, mientras que nosotros, por una corona que
no se marchita. Así, pues, corro yo, sabiendo a dónde
voy. Doy golpes, pero no en el vacío. Castigo mi
cuerpo y lo someto, no sea que, después de predicar
a los otros, venga a ser eliminado" (1Cor 9:24:27)
La
meta del Cristianismo es la vida eterna. El logro de
esta meta demanda un esfuerzo diario intenso. La época litúrgica
de la Cuaresma nos provee de un campo especial en
el que el esfuerzo diario se intensifica. Cuando nos exigimos
aún más y levantamos la barra de obstáculos durante la
Cuaresma, avanzamos en la vida espiritual. Nuestros esfuerzos personales, combinados
con la gracia de Dios, nos brindarán un mayor nivel
de mejoramiento propio e intimidad con Dios.
La vida espiritual
no es un esfuerzo fácil, por causa de nuestra lastimada
naturaleza humana. Cierto, el bautismo lava el pecado original, pero
no tenemos absoluto control sobre nosotros mismos. San Pablo describe
de manera brillante esta batalla continua. El representa esta batalla
como una lucha interna (Rom 7:14-25), un tesoro en vasija
de barro (2 Cor 4:7-18), y un aguijón en la
carne (2 Cor 12: 7-10).
Por causa del pecado original, una
fuerza interna siempre nos empujará a la dirección errónea. El
esfuerzo continuo es necesario para controlar el movimiento interno de
nuestro ego, y permitir que la presencia de la gracia
tome control de nuestros pensamientos, deseos y acciones. La batalla
de la vida espiritual es como caminar en un río,
contra la corriente. Si no continuamos caminando o nos aferramos
a una roca, la corriente nos arrastrará en la dirección
opuesta. La Cuaresma nos brinda una oportunidad excelente para fortalecernos,
para poder seguir caminando en contra de la corriente.
"En el
hombre, por que es un ser compuesto de espíritu y
cuerpo, existe cierta tensión, tiene lugar una lucha de tendencias
entre el espíritu y la carne. Pero, en realidad, esta
lucha pertenece a la herencia del pecado. Es una consecuencia
de él, y al mismo tiempo una confirmación. Forma parte
de la experiencia cotidiana del combate espiritual (Catecismo de la
Iglesia Católica 516).
Ve Contra la Cultura: Niégate a ti
Mismo
Si la vida espiritual es una lucha continua debido al
pecado original, las circunstancias de nuestra cultura actual hacen esta
lucha incluso más difícil. Todos hemos crecido en una cultura
que nada niega. Todo es permisible. La disciplina, el auto-control
y la virtud son vistas como represión. Los íconos de
la cultura moderna saben exactamente qué botones oprimir. Nuestro mundo
decadente resulta atractivo para la caída naturaleza humana. Es fácil
sucumbir ante cualquiera de los pecados mortales.
A los Cristianos
no les está permitido desanimarse. La esperanza en Cristo Jesús
mantiene nuestro equilibrio en una cultura decadente. Las actitudes apocalípticas
de penumbra y perdición no son acordes al Evangelio.
Una
Cuaresma exitosa requiere que desarrollemos un plan de acción serio.
Nuestro plan debería incluir tanto las prácticas generales que la
Iglesia Católica requiere de todos, y nuestro propio programa particular
para la Cuaresma.
Como práctica general para todos los Católicos,
la Iglesia requiere que ayunemos el Miércoles de Ceniza y
Viernes Santo. También se nos pide abstenernos de comer carne
el Miércoles de Ceniza y todos los viernes de Cuaresma.
Aparte
de lo que la ley de la Iglesia requiere de
nosotros respecto al ayuno y abstinencia, debemos crear un programa
personal de crecimiento espiritual. Personalmente, siempre he recomendado a mis
parroquianos que se propongan algo en positivo y algo en
negativo.
Por algo en negativo me refiero a que cada
persona debería comprometerse a dejar algo o un número de
cosas. Este sacrificio debe ser serio y exigente. El auto-control
que practicamos dejando un placer legítimo fortalece nuestra voluntad y
frena las inclinaciones de nuestras pasiones.
Por algo en positivo
me refiero a que cada uno también debería realizar alguna
clase de acto que normalmente no haríamos. Ir a Misa
diaria, visitar a los enfermos, servir de voluntario en la
parroquia o rezar el Rosario un domingo por la noche
con toda la familia son actos virtuosos positivos que han
ayudado a muchas personas a progresar en su relación con
Dios.
El Auto-Dominio es Entrenamiento para la Libertad
Las prácticas cuaresmales
de penitencia son de gran beneficio para nuestra vida espiritual.
Una Cuaresma seria será como una limpieza que purificará el
desorden acumulado en nuestra alma. Un compromiso serio hacia la
penitencia también nos ayudará a conquistar las adicciones, obsesiones y
comportamientos compulsivos. Una Cuaresma seria purificará nuestra alma y nos
permitirá experimentar una libertad interior más profunda.
Aunque la vida espiritual
exige esfuerzo intenso, todo nuestro trabajo será posible solamente con
la ayuda de la gracia de Dios. San Pablo nos
dice, "Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez,
sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen
juicio" (2Tim 1:7). Un régimen disciplinado de oración diaria, la
lectura de la Escritura y la vida sacramental desarrollan esos
canales de gracia a través de los que el Espíritu
Santo nos da la habilidad de controlarnos a nosotros mismos
y conquistar nuestras tendencias básicas.
El Catecismo de la Iglesia Católica
llama al auto-dominio un entrenamiento para la libertad humana. "La
alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y
obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y
se hace desgraciado" (#2339). El Catecismo continúa diciendo que "El
dominio de sí es una obra que dura toda la
vida. Nunca se la considerará adquirida de una vez para
siempre. Supone un esfuerzo repetido en todas las edades de
la vida" (#2342).
Es muy probable que cuando consideremos las demandas
de nuestra vida espiritual y el constante bombardeo de la
cultura moderna simplemente levantemos nuestros brazos en desesperación y nos
rindamos. Sin duda, el Cristianismo auténtico es difícil de vivir
y demanda decisiones radicales. Sin embargo, siempre debemos recordar dos
pasajes de la Escritura que nos llenarán de confianza y
paz. Un pasaje es del Maestro, y el otro es
de uno de Sus más apasionados Apóstoles, San Pablo. Apréndelos
de memoria y repítelos con frecuencia. Deja que sean una
fuente de motivación para tus prácticas cuaresmales. "Se los he
dicho todo para que tengan paz en Mí. Ustedes encontrarán
persecuciones en el mundo, pero ¡sean valientes! Yo he vencido
al mundo." (Jn 16:33). "Todo lo puedo en Aquel que
me fortalece" (Fil 4:13).
La Cuaresma que ya hemos comenzado nos
provee de una excelente oportunidad para el crecimiento espiritual. Podemos
cambiar.
En la Santísima Trinidad: Padre Roberto Mena, S.T.
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