La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Para hacer mucho por el Evangelio
Estamos llamados a dejar de lado actitudes pasivas y amargadas para hacer mucho por el Evangelio. Urge, porque Dios lo quiere y porque millones de hombres viven sin esperanza
Para hacer mucho por el Evangelio
Es un peligro en el que podemos caer poco a
poco: no hacemos nada y no dejamos hacer a los
demás.
Porque es más fácil criticar los mil defectos de una
constructora que ponerse el casco para ayudar a levantar un
edificio más hermoso y más seguro.
Porque es más fácil denunciar
los defectos de unos médicos en vez de promover sistemas
sanitarios eficaces y justos.
Porque es muy cómodo decir que el
aborto es un crimen mientras luego ponemos la zancadilla a
los grupos provida por los errores que puedan cometer los
miembros que los componen.
Porque es muy cómodo quedarse en el
sofá para repetir cien veces “¡qué mal está la juventud!”
en vez de ayudar a los adolescentes y a los
jóvenes de la familia para que tengan buenas compañías, buenas
lecturas, buenos ejemplos, y, sobre todo, un buen trato con
Dios.
Porque es un mal endémico de algunos católicos quejarse de
cualquier iniciativa de las parroquias, de los obispos, de los
movimientos, en vez de arremangarse la camisa para apoyar en
la colecta de Cáritas, en la catequesis de adultos o
en la difusión de folletos para defender a la Iglesia
y para enseñar la sana doctrina.
El mal de no hacer
nada y de no dejar hacer a los demás existe
y corroe el corazón de muchos católicos, quizá incluso también
del nuestro. El resultado es una parálisis maligna que nos
hace semejantes a charcos inútiles, en descomposición, o a máquinas
más o menos hermosas pero apagadas.
El mundo y la Iglesia
no necesitan manos perezosas, sino corazones enamorados que hagan mucho
y que hagan bien. Hacen faltan miles de testigos convencidos,
bien formados, llenos de la fuerza del Espíritu Santo, para
romper parálisis, para empujar nuevos proyectos, para levantar iglesias, para
difundir el Evangelio en los viejos y en los nuevos
areópagos (pueblos, ciudades, fábricas, campos, universidades, prensa, internet, cine...).
Hacen falta
corazones que sienten una urgencia profunda para asumir la misión
de la Iglesia, que consiste, como recuerda el Papa Benedicto
XVI, en “llamar a todos los pueblos a la salvación
operada por Dios a través de su Hijo encarnado” a
través del anuncio del Evangelio, “que es fermento de libertad
y de progreso, de fraternidad, de unidad y de paz”
(Mensaje del Papa Benedicto XVI para la 83ª Jornada Misionera
Mundial).
En el Mensaje citado, el Papa añadía que estamos ante
una “tarea y misión que los amplios y profundos cambios
de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Está
en cuestión la salvación eterna de las personas, el fin
y la realización misma de la historia humana y del
universo”.
Estamos llamados a dejar de lado actitudes pasivas y amargadas
para hacer mucho por el Evangelio. Urge, porque Dios lo
quiere y porque millones de hombres viven sin esperanza.
Nuestro sí
a la evangelización será un sí al amor. Vale la
pena todo esfuerzo que hagamos por la causa más importante
de la historia humana: anunciar a los hombres que Jesucristo
es nuestro Salvador.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores