La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Tiempos nuevos Los frutos de la evangelización
Ser evangelizador allí donde estés, hagas lo que hagas
Los frutos de la evangelización
Un modo excelente de asegurar los frutos es convertirte
en evangelizador de tu propio ambiente.
Ser evangelizador allí donde
estés, hagas lo que hagas; evangelizador de tu propia familia,
en tu escuela, en tu trabajo, entre tus propios amigos,
en tu ambiente social, en el viaje o en el
descanso. Tu vida, a partir de ahora, será una misión
continua, porque así te lo ha pedido Cristo con su
mandato, porque así lo requiere la situación actual de la
Iglesia, porque así lo exigen las delicadas circunstancias históricas y
tu vocación evangelizadora.
Hay que salir a predicar.
Para salir a predicar
a Cristo hay que levantarse, dejar de lado el pecado,
la mediocridad, la indiferencia. Tú sabes cuál es la enfermedad
que te impide levantarte, pero Cristo puede curar y sanar
por completo las heridas. Basta con abrir el corazón a
sus palabras y obedecerlo levantándote de tus propias miserias y
superando las actitudes de pereza o cobardía. Para predicar el
Evangelio hay que ponerse en pie, como le pidió Cristo
a san Pablo en el camino de Damasco (cfr. Hch.
26, 16). Ante tus ojos se extiende el gran campo del
mundo, listo para la siega. Otros lo han sembrado y
regado con su sangre. A ti te corresponde ahora ir
a recoger los frutos de la semilla que Dios ha
sembrado en las almas. El mundo te espera porque espera
a Cristo. Espera de tus labios la buena noticia. No
puedes cerrarte a la voz de Cristo que te envía
al mundo. No puedes quedarte ocioso sin hacer nada, mirando
al cielo, como los apóstoles el día de la Ascensión
(Hch. 1, 10). El Reino te pide una acción urgente.
No hay tiempo que perder. Es necesario que te pongas
en marcha. Aquí. Ahora. Como dijo el Santo Padre: Hoy no
es tiempo de ocultar el Evangelio, sino de predicarlo sobre
los tejados (homilía en Foligno, 20 de junio de 1993).
Llevas
en tus manos el tesoro de la fe que vale
más que la vida misma; la fe que es luz
y fuego.
Tú eres esa luz que ha de brillar en
el mundo. Eres fuego que debe quemar, sal que está
destinada a preservar al mundo de la corrupción del mal.
Eres las manos por las que Cristo quiere sanar y
salvar, la boca por la que Cristo proclamará el Evangelio
al mundo.
La antorcha de la fe que has recibido como
un tesoro incalculable ha llegado a ti a través de
una cadena que se remonta a los apóstoles y a
Cristo mismo. Con esta antorcha puedes iluminar a una, a
cien, a miles de personas. Es una cadena de salvación
de la que eres un eslabón insustituible. Si la cadena
se rompe, otros muchos quedarán en la eterna oscuridad.
Si tienes
alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres
darnos tu opinión, te esperamos en los foros de
Catholic.net donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de
la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con
su propia experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores