La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: + Luis Bambarén Gastelumendi, S.J. | Fuente: Comisión Episcopal de Apostolado Laical, Perú Asociaciones y movimientos eclesiales. Presentación
Los movimientos apostólicos son una nueva bendición del Señor a su Iglesia, por lo que, como Obispos, debéis prestar gran solicitud, alentándolos y cuidándolos
Asociaciones y movimientos eclesiales. Presentación
Con alegría presento al Pueblo de Dios en el
Perú el presente documento pastoral: Asociaciones y movimientos eclesiales. Criterios
de orientación. Efectivamente, se trata de un conjunto de criterios
de orientación que recoge el magisterio eclesial reciente, así como
la experiencia de la Iglesia en los últimos lustros, en
relación a lo que el Papa Juan Pablo II ha
calificado como «el lozano florecer de grupos, asociaciones y movimientos
de espiritualidad y de compromiso laicales» (1).
Este documento de la
Comisión Episcopal de Apostolado Laical ha sido preparado como un
aporte a la reflexión sobre la identidad y proyección de
las asociaciones y movimientos eclesiales. Quiere ser un gesto de
solidaridad pastoral hacia las distintas comunidades y expresiones de vida
asociada que están mostrando una gran fecundidad en la Iglesia
de estos tiempos. Quiere ser también un instrumento de servicio
para el fortalecimiento de la comunión de la Iglesia en
la verdad y la caridad.
En el Plan Pastoral que
hemos ofrecido los Obispos peruanos a nuestras Iglesias locales como
horizonte de compromiso eclesial en camino al milenio adveniente, decíamos:
«Percibimos, como ha señalado el Papa Juan Pablo II, una
nueva etapa de la vida asociativa de la Iglesia a
través de la floración de nuevos movimientos y asociaciones eclesiales.
Vemos este fenómeno como una bendición del Espíritu Santo. Descubrimos
en la realidad de los movimientos eclesiales una oportunidad pastoral
que debe ser promovida y orientada desde el carisma que
el Espíritu Santo les ha dado para enriquecimiento del Pueblo
de Dios en respuesta a los desafíos de estos tiempos.
Hemos de poner todos los medios para que esta floración
se realice en explícito espíritu de comunión al interior de
nuestras Iglesias locales» (2). El presente documento se inscribe dentro
de lo que allí expresábamos y recoge las principales expectativas
que se descubren en el Pueblo de Dios en relación
a las nuevas manifestaciones de vida asociada.
El tema de las
asociaciones y movimientos eclesiales ha venido suscitando una importante reflexión
en el Pueblo de Dios. A partir del Concilio Vaticano
II hemos visto florecer y desarrollarse diversas formas de vida
asociada, que han sido campo propicio de fecundo compromiso eclesial,
especialmente para los laicos. Son muchos y muy ricos los
frutos que ya se están viendo. Creemos que se trata
de nuevas expresiones de vida cristiana suscitadas por el Espíritu
para afrontar nuevos desafíos apostólicos. De esta manera, en continuidad
con la fecunda tradición asociativa de la Iglesia, se abren
nuevos canales de participación eclesial en apertura a los nuevos
tiempos.
El Papa Juan Pablo II ha venido destacando este
florecer asociativo. A la vez que ha ofrecido valiosos criterios
de orientación, ha alentado a que se acojan y se
promuevan al interior del Pueblo de Dios las nuevas expresiones
que el Espíritu Santo viene suscitando en el marco de
la comunión eclesial. Recientemente, en la vigilia de Pentecostés, afirmó:
«Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es,
ciertamente, el florecimiento de los movimientos eclesiales, que desde el
inicio de mi pontificado he señalado y sigo señalando como
motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres.
"Son un signo de la libertad de formas, en que
se realiza la única Iglesia, y representan una novedad segura,
que todavía ha de ser adecuadamente comprendida en toda su
positiva eficacia para el reino de Dios en orden a
su actuación en el hoy de la historia" (Discurso del
29-IX-1984). En el marco de las celebraciones del gran jubileo,
sobre todo las del año 1998, dedicado en particular al
Espíritu Santo y a su presencia santificadora dentro de la
comunidad de los discípulos de Cristo (cf. Tertio millennio adveniente,
44), cuento con el testimonio común y con la colaboración
de los movimientos. Confío en que ellos, en comunión con
los pastores y en armonía con las iniciativas diocesanas, quieran
llevar al corazón de la Iglesia su riqueza espiritual y,
por ello, educativa y misionera, como valiosa experiencia y propuesta
de vida cristiana» (3).
En una línea semejante nos había
dirigido unas palabras a los Obispos peruanos en visita ad
Limina: «Los movimientos apostólicos son una nueva bendición del Señor
a su Iglesia, por lo que, como Obispos, debéis prestar
gran solicitud, alentándolos y cuidando que sean fieles a la
fe de la Iglesia y dóciles a las orientaciones de
sus Pastores» (4). El presente documento quiere ser una manifestación
de nuestra acogida a la invitación del Romano Pontífice.
El marco
de referencia inmediato para el documento que ahora ofrecemos es
el magisterio del Papa Juan Pablo II, sobre todo su
exhortación apostólica post-sinodal Christifideles laici. Hemos procurado también recoger las
grandes líneas de la renovación conciliar, tanto en los mismos
textos del Concilio Vaticano II como en sus aplicaciones en
el Código de Derecho Canónico y en el Catecismo de
la Iglesia Católica. Todo esto leído desde nuestra realidad en
sintonía especialmente con los documentos de las Conferencias Generales del
Episcopado Latinoamericano.
Finalmente, debo manifestar que el presente documento de
la Comisión Episcopal de Apostolado Laical es fruto de un
trabajo iniciado unos meses atrás por un equipo de personas,
muchas de las cuales pertenecen a asociaciones y a diversos
movimientos eclesiales. Recoge expectativas y esperanzas del Pueblo fiel sobre
este asunto, teniendo particularmente en cuenta a los Pastores. Una
especial atención se ha puesto en las asociaciones y movimientos
que sirven en nuestras Iglesias locales en el Perú, tratando
de acoger sus dones y alentar sus esperanzas. Agradezco el
esfuerzo realizado por el equipo que ha trabajado en la
preparación del presente documento en sus diversas etapas de redacción,
así como a todos aquellos que han ofrecido sugerencias y
aportes para enriquecer el texto. Pero debo agradecer sobre todo
su amor a la Iglesia y su deseo de servirla.
Ponemos
a los pies de la Virgen María, Estrella de la
nueva evangelización, estas orientaciones, para que nos ayude a acoger
las mociones del Espíritu y nos guíe en estos tiempos
de nuevos desafíos. Bajo su manto maternal nos acogemos para
fortalecer la comunión de la Iglesia, desde los diversos carismas
y expresiones evangélicas, para proyectarnos así en la misión. Ella,
que es la Pedagoga del Evangelio, nos eduque en la
apertura a la Palabra y en la fidelidad al designio
redentor.
+ Luis Bambarén Gastelumendi, S.J. Obispo de Chimbote
Presidente de
la Comisión Episcopal de Apostolado Laical
Lima, 15 de agosto de
1996. Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.
Si tienes alguna duda,
conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos tu
opinión, te esperamos en los FOROS DE CATHOLIC.NET donde
siempre encontrarás a alguien al otro lado de la pantalla,
que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su propia
experiencia.
NOTAS
1.S.S. Juan Pablo II, Christifideles laici, 2.
2.Conferencia Episcopal Peruana,
La Nueva Evangelización en el Perú a la luz de
Santo Domingo de cara al Tercer Milenio. Reflexiones y líneas
pastorales de la Conferencia Episcopal Peruana para el período 1995-2000,
n. 32.
3.S.S. Juan Pablo II, Homilía en la
vigilia de Pentecostés, 25-V-1996, 7.
4.S.S. Juan Pablo II, Discurso
a los Obispos peruanos en visita ad Limina, 29-IX-1989, 9.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores