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Autor: Papa Benedicto XVI | Fuente: http://www.regnumchristi.org Benedicto XVI: dos reglas para la armonía de los movimientos en la Iglesia
Si el Señor nos da nuevos dones tenemos que dar gracias.
Benedicto XVI: dos reglas para la armonía de los movimientos en la Iglesia
Según Benedicto XVI, hay dos reglas fundamentales que es necesario
aplicar para que los movimientos eclesiales mantengan una relación armónica
con la Iglesia universal: «no apagar los carismas» y «la
Iglesia es una».
Así lo explicó este jueves al responder a
una pregunta del padre Gerardo Raúl Carcar, de la comunidad
de los Padres de Schönstatt, llegado a Roma hace seis
meses desde Argentina para ser vicario cooperador de la Parroquia
de san Jerónimo en Corviale.
En su respuesta, ante los sacerdotes
de la diócesis de Roma, el pontífice aclaró que por
su experiencia considera que las relaciones entre movimientos y obispos
dependen mucho «de las personas en concreto».
Por eso, presentó sus
dos reglas. En primer lugar, citó a san Pablo en
la Primera Carta a los Tesalonicenses, cuando dice «no apaguéis
los carismas».
«Si el Señor nos da nuevos dones tenemos que
dar gracias, aunque a veces sean incómodos --aclaró--. Y es
algo bello el que, sin que se haya dado una
iniciativa de la jerarquía, con una iniciativa desde abajo, como
se dice, aunque también provenga desde lo Alto, es decir,
como don del Espíritu Santo, nazcan nuevas formas de vida
en la Iglesia, como nacieron en todos los siglos».
Citó el
ejemplo de san Francisco de Asís, al fundar la Orden
franciscana, y de san Benito, fundador del monaquismo occidental, para
constatar que en ambos casos, inicialmente, se trataba de movimientos.
«En
todos los siglos han nacido movimientos», aclaró. «Se integran en
la vida de la Iglesia, aunque en ocasiones no falten
sufrimientos y dificultades».
«De este modo, también en nuestro siglo, el
Señor, el Espíritu Santo, nos ha dado nuevas iniciativas con
nuevos aspectos de la vida cristiana: al ser vividos por
personas humanas con sus límites, crean también dificultades», constató.
Al comentar
la segunda regla, «la Iglesia es una», afirmó: «si los
movimientos son realmente dones del Espíritu Santo, se integran y
sirven a la Iglesia y en el diálogo paciente entre
pastores y movimientos nace una forma fecunda, en la que
estos elementos se convierten en elementos edificantes para la Iglesia
de hoy y de mañana».
«Este diálogo tiene lugar a todos
los niveles. Comenzando por el párroco, por el obispo, por
el sucesor de Pedro tiene lugar la búsqueda de las
oportunas estructuras: en muchos casos, esta búsqueda ya ha dado
sus frutos», afirmó.
«En otros casos, todavía se está estudiando. Por
ejemplo --reveló--, se nos pregunta si, después de cinco años
de experimento, hay que confirmar de manera definitiva los Estatutos
del Camino Neocatecumenal, o si todavía hace falta un tiempo
de experimento, o si quizá hay que retocar un poco
algunos elementos de esta estructura».
«Yo he conocido a los neocatecumenales
desde el inicio --afirmó--. Ha sido un Camino largo, con
muchas complicaciones que se dan también hoy, pero hemos encontrado
una forma eclesial que ha mejorado mucho la relación entre
el pastor y el Camino. ¡Y seguimos adelante así!».
«Lo mismo
vale para los demás movimientos», aseguró.
Al sintetizar las dos reglas
fundamentales, el Papa propuso estas actitudes: «gratitud, paciencia, y aceptación
de los sufrimientos, que son inevitables».
«También en un matrimonio se
dan siempre sufrimientos y tensiones. Y sin embargo, siguen adelante
y así madura el verdadero amor. Lo mismo sucede en
la comunidad de la Iglesia: tengamos paciencia juntos», propuso.
«Damos las
gracias al Espíritu Santo por los dones que nos ha
dado --concluyó--. Seamos obedientes a la voz del Espíritu, pero
seamos también claros a la hora de integrar estos elementos
en la vida: este criterio sirve, al final, a la
Iglesia concreta y de este modo, con paciencia, con valentía
y generosidad el Señor nos guiará y ayudará».
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