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Autor: P. François Le Gall | Fuente: www.stellamaris.net La región del sudoeste del Océano Indico
El Apostolado del Mar añade a la común preocupación por la defensa de los derechos de los marinos, la dimensión de la fe y de la salvación en Jesuscristo
La región del sudoeste del Océano Indico
Nuestra región del sudoeste del Océano Indico es amplia
y variada. No es fácil comprenderla globalmente con una solada
mirada, pero confiamos en el Señor que ha inspirado a
nuestros Obispos para reunirnos y hacernos vivir, desde hace 20
años, la misma aventura del Apostolado del Mar. La región
comprende las Islas de Madagascar: La Reunión, Mauritius, Seychelles, Comores;
y, en el continente africano: Sudáfrica, Mozambique, Tanzania y Kenya.
El Océano Indico suroccidental es una cuenca de intercambios económicos
y comerciales; asimismo, es una zona oceánica surcada especialmente por
barcos de pesca industrial y por barcas de pesca artesanal.
Cuenta con puertos de importancia internacional como Mombasa, Dar es
Salaam, Durban, Ciudad de El Cabo, Port Louis, dedicados al
comercio, mientras otros, como Saldanha en Sudáfrica, Victoria en las
Seychelles, Mahajung en Madagascar o Port Louis en la Isla
Mauritius, son utilizados para la pesca industrial. Nuestra atención pastoral
se dirige también al numeroso grupo de pescadores artesanales que
se encuentra a lo largo de las costas de todos
los países de la región. En cada uno de dichos
países, el Apostolado del Mar está organizado a nivel de
puertos y de zonas costeras, y cada año se reune
para realizar un encuentro nacional. A partir de 1977 nos
reunimos para celebrar la Conferencia regional que tiene lugar cada
cinco años en un puerto diferente de la región. El
año pasado, ha sido Mahajunga, el puerto de pesca de
camarones del Madagascar, que nos ha acogido para nuestra 5ª
Conferencia regional, sobre un tema cercano al de nuestro Congreso
Mundial: "Gente del mar, partners responsables de la creación".
Tal como
han afirmado los delegados a dicha Conferencia, nosotros creemos en
la cooperación regional, más allá de los prejuicios culturales o
de las diferencias a nivel económico entre los varios países.
La experiencia de estos últimos años ha demostrado que todos
nosotros nos confrontamos, por un lado con los mismos desarrollos
positivos de la actividad marítima: crecimiento de la capacidad de
transporte y de las operaciones portuales, aumento de la pesca
que trae consigo divisas; por el otro, con el degrado
de la condición de los marinos: injusticias, inseguridad, desocupación, largo
horario de trabajo, largos períodos de separación, miedo ante un
porvenir incierto. Nosotros creemos en la necesidad de colaborar con
las asociaciones de los marinos o con el sindicato cristiano.
Pero, el Apostolado del mar añade a la común preocupación
por la defensa de los derechos de los marinos, la
dimensión de la fe y de la salvación en Jesuscristo.
Frente a la situación actual, a las exigencias y a
las dificultades en la obra de evangelización del mundo marítimo,
con humildad y confianza nosotros seguimos anunciando la Buena Nueva.
Sabemos que el Señor es el Maestro y que su
Espíritu hace fecundo nuestro trabajo. Mediante la cooperación con Mission
to Seamen en Durban y en Dar es Salaam, y
con la Iglesia luterana en Tamatave, el Apostolado del Mar
ofrece su testimonio en la región adhiriendo al esfuerzo ecuménico.
Pero,
¿qué han descubierto los 40 representantes de los seis países
que se reunieron el año pasado en Mahajunga para una
búsqueda sobre el tema: Gente del mar, partners responsables de
la creación? Muchos pueblos tienen la misma visión de la
creación que nos ofrece la Biblia: el ambiente y el
hombre están relacionados y la armonía entre ellos es vital.
Dios ha confiado al hombre la responsabilidad de mantener esta
armonía. Es el pecado del hombre que la ha destruido.
En efecto, ¿cómo calificar el agotamiento de los recursos pesqueros,
la destrucción de las zonas costeras, la contaminación de los
océanos, el arrojar al mar las especies no seleccionadas, sino
llamando a todo esto pecados contra la alianza del hombre
con Dios creador? Y ¿qué podemos decir de la vida
a bordo de los barcos? ¿de los contratos no respetados
o impuestos, de los embarques demasiado largos, de las escalas
demasiado breves, de los horarios de trabajo exagerados, de la
inseguridad por la falta de especialización, de los aparejos, o
de los seguros sobre la vida, de los salarios no
pagados, de la insuficiente alimentación, de la búsqueda de la
máxima ganancia en detrimento del hombre, sino que son pecados
que atentan contra la dignidad de los trabajadores del mar?
Comprometido en el universo, el hombre deja de construirlo, frena
su desarrollo y desvía el fin de la naturaleza. Caminando
en sentido opuesto al proyecto de Dios, introduce el pecado
en el corazón de la creación, se vuelve contra sí
mismo y, queriendo o sin querer, corre hacia su ruina.
Solidario
con los hombres y proponiéndoles ser hijos de Dios, Jesús
se revela como el verdadero fundamento de la dignidad del
hombre; por medio de El los hombres del mar pueder
salir de la marginación para participar con los hijos de
Dios en la liberación universal de todo el creado. Jesús
resucitado nos hace revivir como nueva creación, como hombres nuevos
fieles al destino de amor del Padre. El hace que
los hombres sean capaces de salvaguardar el ambiente y los
derechos de los marinos, reconciliándose con Dios, con sus hermanos
y con su naturaleza. ¿No es este Espíritu nuevo que
guía las iniciativas de acogida, de lucha contra la injusticia,
de defensa del ambiente, y que une el Apostolado del
Mar a muchos otros organismos? El respeto del ambiente marítimo
(¿qué has hecho de tu universo?) y de los derechos
de los marinos (¿qué has hecho de tu hermano?) es
una ocasión auténtica de evangelización para todos los cristianos a
través del Apostolado del mar, y se convierte en un
reto y una tarea entusiasmante para todas las mujeres y
los hombres de buena voluntad.
Con los hombres y las mujeres
del ambiente marino, agrupados en los 4 grandes países y
en las 5 islas de la Región, el Apostolado del
Mar se propone en primer lugar hacer respetar el ambiente
acuático y los derechos de los marinos. Para hacer esto,
promovemos la acogida de los marinos y el anuncio de
Jesucristo a los que quieren escucharlo, la reflexión y la
obra de las esposas de los marinos, informamos a la
opinión pública sobre la situación de los hombres a bordo,
ejercemos presiones para mejorar las normativas marítimas, animamos las solidaridades
asociativas y sindicales, en un ámbito nacional e internacional.
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