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El
apartado AISLAMIENTO, lo consideramos como una realidad y un condicionante
de la vida del marino.
Analizaremos ahora, cada una de las
realidades, con todos los condicionantes que les afectan.
1. TRABAJO
El
trabajo está afectado por la peligrosidad, la disponibilidad, el aislamiento
y la monotonía.
El trabajo y sus circunstancias obligan a una
jornada indefinida en cuanto al tiempo y a la duración.
Con unos horarios irregulares (guardias) y , en muchos casos,
monótono (vigilancia permanente en equipos de 1 ó 2 personas)
que pasan por situaciones tensas y peligrosas.
Este horario normal se
puede ver incrementado por otras actuaciones como son: maniobras, averías,
Temporales, etc. Todo esto más las guardias y los trabajos
rutinarios o de mantenimiento.
Los temporales, maniobras y averías aumentan el
tiempo de disponibilidad, el riesgo, la peligrosidad y la incomodidad.
La
tendencia a reducir el nº de tripulantes crean grupos sociales
y de trabajo cada vez más pequeños.
2. DESCANSO
El descanso
está condicionado por el trabajo y la disponibilidad, con las
constantes de peligrosidad e incomodidad.
Duermes y descansas cuando el trabajo
no te lo impide y, algunas veces, cuando lo intentas,
no lo consigues. p.e. cuando hay mal tiempo.
3. OCIO
En
algunos casos, el tiempo de ocio es nulo ya que
está condicionado por el trabajo y el descanso y en
otros la única actividad social se limita a una partida
de cartas o de dominó, que juegan unos pocos.
La actividad
cultural: lectura, música, etc.; está generalmente condicionada a la lectura
de revistas y música de “chis-pan-pum”, con lo que no
se favorece demasiado el enriquecimiento personal y cultural.
4. DIVERSIÓN
Se
produce cuando el barco está en puerto y el tripulante
fuera de la jornada laboral, es decir, en la tarde/noche
y madrugada.
Generalmente lo que se encuentra a esas horas en
cualquier puerto del mundo es: alcohol y pornografía. En el
mejor de los casos alguien que por pagarle una copa
ejerce de “psicólogo” y te escucha.
Estoy convencido que hay muchísimos
marinos que conocen los “escaparates” de Amsterdam y no conocen
el museo Van Gogh.
Todas estas realidades, trabajo, ocio, diversión se
producen siempre viendo las mismas caras durante las 24 horas
del día (monotonía).
“AISLAMIENTO”
Esta es una realidad y condicionante a la
vez y en la vida del marino marcan su comportamiento
y su forma de ser.
Está aislado de la familia, la
sociedad, la nación, la información, la religión, la medicina... Su
horizonte tan amplio, habitualmente, es en todos los aspectos sumamente
reducido.
Está aislado de sus seres queridos: esposa, hijos, padres, hermanos,
etc. Con ellos se comunica habitualmente por carta y en
raras ocasiones por teléfono.
Sus cortas estancias cerca de la familia
son la leña que alimentará el fuego del cariño durante
la larga separación.
Ve crecer a sus hijos “a saltos”.
Socialmente, el
marino también está aislado y la amistad languidece con las
ausencias. No puede participar de la vida social de lo
que fue su entorno.
La nación a la que pertenece muchas
veces no le presta el apoyo necesario por medio de
embajadas y consulados porque, bastantes veces, o no los hay
o son cónsules honorarios, es decir, personas de distinta nacionalidad
que la nación a la que representan.
El aislamiento médico es
notable. Si te pones enfermo, te aguantas. Como mucho se
podrán hacer consultas por la radio y conformarte con los
medicamentos de a bordo.
Solamente en circunstancias especiales por razón de
proximidad y gravedad del enfermo o accidentado, podrá ser evacuado
en helicóptero o a un buque hospital (aunque es cuestionable).
En
los barcos no hay asistencia religiosa seas de la religión
que seas.
Se comenta como caso anecdótico que, alguna vez, algún
cura o pastor se ha embarcado. Yo se que esto
es cierto, aunque nunca lo he visto, porque estos embarques
suelen producirse de manera muy esporádica, aunque tengan una gran
repercusión en el medio marítimo.
La posibilidad de asistir a oficios
religiosos en un puerto extranjero y que desconoces es muy
rara y un tanto dificultosa; pero hay casos excepcionales. En
ciertos puertos importantes, existen agrupaciones de apoyo a los marinos,
como son los STELLA MARIS, Seamen Clubs, Seamen House, etc.,
que disponen de locales donde poder congregar a los marinos
y prestarle asistencia humana y religiosa llegando hasta la celebración
religiosa a bordo del propio buque.
5. ESPIRITUALIDAD, RELIGIOSIDAD
Nadie considera
al marino como persona, como singularidad; es más bien considerado
como un elemento más de su barco.
En la mar no
hay templos, ni iglesias, ni curas, ni obispos.
Hemos mencionado antes
a las agrupaciones de apoyo a los marinos. Pues bien,
son estas ONG de carácter ecuménico y religioso, las que
tratan al marino, en primer lugar como persona, dispensándole una
atención y calor humano, atendiendo sus necesidades espirituales más perentorias,
como la fraternidad y la convivencia y, en algunos casos,
hasta dándole cobijo y hospedaje.
Todo lo anteriormente descrito, pretende ser
un esbozo, nada exhaustivo de las distintas CIRCUNSTANCIAS, REALIDADES Y
CONDICIONANTES, que afectan y perfilan la vida del marino; con
algunas variantes por (más o menos) el tipo de buque,
navegación, bandera, compañía o armador a que pertenezca.
Pero si bien
todo lo dicho forma parte de la vida “normal” del
marino. Hay casos donde estas realidades y condicionantes se desmarcan
de lo habitual y se convierten en lo que podríamos
llamar:
CASOS GRAVES
Estos tienen la particularidad de que cada vez, son
más frecuentes y lo podemos dividir en:
En primer lugar, el armador del
buque deja de pagar a la tripulación. Con engaños la
mantiene en su puesto, deja de pagar también a provisionistas,
consignatarios, etc.
Después, cuando la “pelota” se ha hecho grande, abandona
el buque en cualquier puerto.
Si la tripulación abandona el barco,
malo, porque prácticamente pierde sus derechos a cobrar. Pero si
se queda a bordo, suele encontrarse sin agua y sin
combustible, con lo que no hay luz, no se puede
cocinar ni utilizar aseos. Si a esto le sumamos la
carencia de alimentos y dinero para poder conseguirlos y a
todo ello añadimos que estás en un puerto extranjero... el
panorama no es ni esperanzador ni risueño.
Este panorama es paliado
algunas veces por la caridad pública y ¿otras?
Esto ocurre muy
frecuentemente con marinos del tercer mundo.
b.- Marinos del tercer mundo
Daré unas pinceladas que caracterizan a estos hombres:
- Mano de
obra barata. - Deficiente preparación profesional. - Laboralmente muy explotados. - Humanamente maltratados
y hacinados.
Todos ellos poseen documentación de su país de origen,
pero ésta, generalmente, no es aceptada por los países del
primer mundo, por lo que, muchas veces, no pueden salir
del barco o del recinto portuario. Con ello se refuerza
la situación de aislamiento, monotonía, disgregación y racismo.
c.- Marinos hospitalizados
Si
la enfermedad es un mal que a todos nos cuesta
sobrellevar, en el caso de los marinos, se agrava, pues
está lejos de su familia y, generalmente, en puerto extranjero,
sin que nadie los visite.
d.- Marinos encarcelados
La cárcel es lugar
de aislamiento y de “castigo”. Ya de por sí, la
situación del carcelario es bastante nefasta; pero si a esto
le sumamos: el encontrarte en un país extraño, encarcelado sin
ser maleante (por situaciones relacionadas con la pesca, cuestiones administrativas,
económicas o legales del buque donde te encuentras enrolado), y
algunas veces en países tercermundistas.
Todo esto nos presenta un panorama
poco agradable para el marino en estas condiciones.
Aunque todas estas
consideraciones puedan parecer desmesuradas, recordaré que en el MANUAL
DE SUPERVIVENCIA EN LA MAR, editado por el Ministerio de
Trabajo a través del I.S.M y en su página
87, define como:
- Aspectos psicológicos característicos: soledad, miedo y pánico.
- Y como
elementos a potenciar: el deseo de vivir, el aprecio del
valor de la vida.
He expuesto aquí las REALIDADES Y CONDICIONANTES
más negativos y nefastos que perfilan la vida del marino.
Pero
también existen otras realidades y condicionantes “positivos” que completan este
perfil y que podríamos enumerar como:
- La vuelta a casa. - La solidaridad. - El
ecumenismo. - La responsabilidad y el espíritu de equipo.
La vuelta a casa:
en su doble aspecto de familiar y humano. Vives con
intensidad el calor de la familia y valoras la amistad.
El
marino es solidario: por naturaleza y por obligación. Ante un
peligro o una catástrofe, lo deja todo (la navegación, la
pesca, etc). Cambia el rumbo o detiene el barco para
prestar ayuda a otros barcos y otros hombres, sin distinción
de nacionalidad, raza o de religión.
El ecumenismo: es una realidad.
Ante un semejante, lo primero que piensas es que: ES
MARINO y después, en su nacionalidad, religión o raza.
Frente al
aislamiento de este colectivo, el marino fortalece el espíritu de
equipo.
Si tú y los que te rodean no salís
del “atolladero” difícilmente vendrán de fuera a ayudarte. Y es
con ese convencimiento como se genera el espíritu de responsabilidad
individual.
Podemos decir, para finalizar, que el marino es: SOLIDARIO, ECUMÉNICO,
y con un gran sentido de LA RESPONSABILIDAD.
D. Enrique Salmón Marino
Mercante y miembro del Apostolado del Mar
Stella Maris,
Apostolado del Mar de la Diócesis de Málaga, España
Imagen: Detalle de "En una noche
de luna malagueña" por Esteban Arriaga
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