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Autor: Dª María Angeles Leal | Fuente: Apostolado del Mar de Málaga El perfil de la mujer del marino
Dos características de la mujer del marino son la fortaleza y la soledad
El perfil de la mujer del marino
En la mujer de marino hay dos rasgos que
la caracterizan: el primero es un rasgo interior: la FIRMEZA
y el segundo es exterior: LA SOLEDAD.
Cuando una mujer decide
unirse a un marino ya sabe que su vida no
va a ser un camino de rosas. Empezamos porque el
marino es un hombre distinto, ya que al vivir en
la mar poco a poco se va despegando de la
sociedad de tierra. Esto lo convierte en una persona rara
para el resto de la gente y, consecuentemente, nosotras también
nos vemos afectadas por esta característica.
Él, con el tiempo, va
perdiendo los amigos de tierra y entonces mitiga esto apoyándose
cada vez más en su familia. A pesar de todo
no es completamente negativo, también conlleva buenas consecuencias ya que
lo convierte en una persona muy apegada a sus seres
queridos: es un buen esposo y fabuloso padre, de
hecho el tanto por ciento de matrimonios divorciados es inferior
a los que se dan entre los trabajadores de tierra,
tal vez sea porque se mantiene más la ilusión cuando
hay verdadero amor.
La familia de un marino es netamente matriarcal
y aunque para la mujer no sea negativo, si termina
siendo una carga terrible, porque mientras el marido navega, nosotras,
las mujeres, nos vemos obligados a realizar, no sólo nuestro
trabajo dentro y fuera de casa, sino también el de
Ellos, convirtiéndonos al mismo tiempo, en madre y padre, con
el inconveniente añadido que el regreso durante un par de
meses del marido en vacaciones, todo el trabajo realizado por
nosotras con los hijos, o decisiones adoptadas se vienen
abajo convirtiéndonos en las “malas de la película”, ya que
somos nosotras las que intentamos educar a nuestros hijos dentro
de las normas de esta sociedad en la que vivimos,
luchando con el marino que permite todo en el tiempo
de sus vacaciones.
Ellos no parecen darse cuenta que el papel
de “Rey mago” es muy agradable de representar, pero que
también hay un mundo en el hijo de deberes, trabajo
y responsabilidad que es necesario inculcar en los hijos.
Por otro
lado, la mujer de un marino se tiene que enfrentar
sólo a la vida de una forma poco convencional, porque
no es una mujer soltera, ni es viuda, es CASADA,
pero separada físicamente y de una forma intermitente, siempre cambiando,
períodos con los hijos y marido, otros sola con los
hijos, otras ocasiones viajando en el barco en él y
sin los hijos, y siempre luchando para que esta forma
de vida tan irregular no afecte a la familia.
Nunca debemos
olvidar que ante todo somos esposas y en muchas ocasiones
nuestros maridos nos necesitan a su lado, y también momentos
que nuestra presencia es necesaria en el hogar junto a
los hijos, y entonces viene la disyuntiva de saber acertar
con la decisión correcta.
Se hecha mucho en falta su presencia
en todo momento, pero sobremanera cuando surgen problemas fuertes y
hay que tomar decisiones importantes. En esos momentos agradecerías mucho
a alguien que te escuche, que te dé una opinión,
o que vea el problema desde otro punto de vista.
Esos días ni comes, ni duermes, y como casi siempre
ocurre ¡¡ no puedes contactar con el marido que está
perdido por esos mares o países de Dios ¡¡ Incluso
pudiendo localizarlo no puedes tratar el tema ya que a
través de una Costera y siendo cosas íntimas no puede
decirse por falta de esa intimidad. Por consiguiente las
decisiones las tenemos que tomar nosotras.
Bueno, hasta ahora sólo hemos
tratado el tema de la fortaleza, sin decir nada de
la segunda característica: “LA SOLEDAD”.
Una soledad que muchas veces hay
que escribirla con letras mayúsculas, porque a pesar de que
vivas rodeada de la familia y de personas que quieres
y te quieren, notas que algo te falta. Luchas por
no estar nunca a solas porque tienes miedo de hundirte.
Muchas de nosotras recordamos lo triste que son unas NAVIDADES,
UNA NOCHE DE REYES, O EL NACIMIENTO DE UN HIJO,
lo largas que son las noches de invierno, lo triste
que son los días de lluvia, etc, sola sin él.
Creo
que con todo esto queda demostrado que nosotras mantenemos unida
a la familia gracias al amor y la Fe, pues
sin éstos dos ingredientes sería imposible sobrellevar esta situación.
Para muchas
ha sido de mucha ayuda el encontrar a Dios. Él
ha sido nuestro timón, el palo mayor en el que
nos apoyamos en los momentos de duda, y Él nos
va guiando en las situaciones difíciles en que tantas veces
nos encontramos.
Dª María Angeles Leal Esposa de marino y miembro
del Apostolado del Mar
Stella Maris, Apostolado del Mar
de la Diócesis de Málaga, España
Imagen: Detalle de "Sa Calobre (Mallorca)" por Rossend Milá
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