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Autor: Elizabeth G. Zúñiga de Hernández/ José Antonio Hernández Ugalde El consejo diocesano en el área de adultos mayores
El Consejo Diocesano del Área de Adultos Mayores es el encargado permanente de organizar la Pastoral de los Adultos Mayores
El consejo diocesano en el área de adultos mayores
El Consejo Diocesano del Área de Adultos Mayores es el
encargado permanente de organizar la Pastoral de los Adultos Mayores.
Esta Pastoral está formada por un grupo de laicos y
sus asesores eclesiásticos, con carisma de servicio hacia las personas
jubiladas y de la tercera edad, además de contar con
experiencia y una adecuada formación en este campo.
· Su misión
es promover a la persona Adulto Mayor de
forma integral en la Iglesia, en la Familia y en
la Sociedad, destacando la defensa de su dignidad como persona
humana y de la vida hasta su último aliento.
· Organizar al
adulto mayor, cumplir sus objetivos como persona y como grupo,
en el desempeño de sus carismas con un mismo criterio
de pensamiento y acción.
· Educar para la salud y mejorar su
calidad de vida.
· Propiciar sean sujetos de evangelización y ser evangelizadores.
Ser puente de reconciliación entre generaciones, misioneros de la paz
y de la esperanza.
· Promover un envejecimiento humano y cristiano.
EL CONSEJO
DIOCESANO DE PASTORAL EN LA ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LA
PASTORAL DEL ADULTO MAYOR.
El Consejo de Pastoral tiene como objetivo
principal dentro de la Pastoral de los Mayores, la
formación de cristianos laicos con una vivencia cristiana y eclesial
profunda, capaces de insertarse en las realidades temporales y ser
partícipes en la vida de la Iglesia y establecer mecanismos
que de alguna manera, faciliten y promuevan el conocimiento de
sí mismo, la autoestima, la amistad, espiritualidad y apostolado, como
base para el funcionamiento de una Pastoral de los Adultos
Mayores, con el propósito de dar respuesta eclesial a la
problemática de los ancianos y cumplimiento a la Doctrina Cristiana.
Los
miembros de este Consejo, proponemos sean los encargados de capacitar
a laicos representativos de las diversas parroquias de la Diócesis,
para que se organicen en comunidades de Adultos Mayores y
posteriormente formen parte de la Pastoral del Adulto Mayor de
la parroquia.
El Consejo podrá ubicarse en el orden temporal porque
es ahí donde se encuentra su campo específico de acción.
Por el testimonio de su vida, por su palabra
oportuna y por su acción concreta, el designado para una
Comisión tiene la responsabilidad de ordenar las realidades temporales para
ponerlas al servicio de la instauración del Reino de Dios.
Elaborar planes, programas y acciones tendientes a buscar y
promover el bien común, en la defensa de la dignidad
del hombre y de sus derechos inalienables, en la protección
de los más débiles y necesitados, en la construcción de
la paz, de la libertad y la justicia, en la
creación de estructuras más justas y fraternas.
Es necesario desterrar todos
aquellos ejemplos, aunque esporádicos, de egoísmo, descalificación, de competencia y
rivalidad, capillismo, envidia y desconfianza; circunstancias que nos obligan a
construir la Comunión viviendo en una actitud de oración, frecuentar
los sacramentos, coadyuvar en la formación de valores y en
las virtudes fundamentales particularmente la caridad activa, concreta y organizada.
PLANEACIÓN.
La designación de los responsables de Comisiones, permitirá fortalecer la
organización y unidad de los laicos mayores en la coordinación
del Consejo con los Consejos Parroquiales para lograr su integración
en las diferentes vertientes de la Pastoral, con las Asociaciones,
Grupos y Movimientos, teniendo como eje de sus acciones las
necesidades de la comunidad e incrementar progresivamente su capacidad resolutiva
en comunión con la jerarquía eclesiástica. Impulsar la participación de los
laicos, Movimientos, Organizaciones y Grupos en la Pastoral de Conjunto
en la vida y misión de las Parroquias, de las
Iglesias particulares y en el ámbito Nacional. Esto llegará a la
realidad, cuando se adopte por parte de los sacerdotes, religiosos
y seglares, una real y sincera apertura a la
participación de los laicos mayores en la vida de la
Iglesia.
OBJETIVOS.
Consolidar la organización y unidad de los laicos mayores por
parte del Consejo entre los miembros de Movimientos, Organizaciones y
Grupos de Pastoral Parroquial. Que las acciones de los laicos mayores
comprometidos estén en función de las necesidades de la comunidad
que vive la tercera etapa de su vida e incrementar
progresivamente su capacidad resolutiva en comunión con la jerarquía eclesiástica.
PERFIL
DEL LAICO ADULTO MAYOR MIEMBRO DEL CONSEJO DIOCESANO DE ADULTOS
MAYORES.
Para que este proyecto se lleve a cabo es indispensable
plantear el perfil del responsable de las Comisiones para que
los diferentes sectores involucrados estén en sintonía con la actividad
coordinadora del Consejo de Laicos en el área de adultos
mayores:
· Debe estar consciente de cumplir su vocación cristiana principalmente en
las tareas seculares. Su colaboración en el ámbito intraeclesial, si
bien es relevante, no debe suprimir aquello que constituye su
misión propia y especifica dentro de la sociedad y la
Iglesia.
· Considerar omisión grave el abstenerse de ser presencia cristiana efectiva
en el ambiente en que se desenvuelve. Afirmar en todo
momento con coherencia y responsabilidad los valores que se desprenden
de la fe.
· Por su testimonio, no puede traicionar De dicho
o de hecho, tácita o explícitamente, los valores del Evangelio
en la vida social y más si se posee una
responsabilidad dentro del Consejo.
· Los responsables de comisiones en su calidad
de coordinadores, verán en su participación en el Consejo, un
camino arduo pero privilegiado para su propia santificación y si
bien esta actividad no es el único modo de cumplir
con su vocación, si es parte constitutiva e irrenunciable de
sus responsabilidades ante Dios y ante la Iglesia particular.
· Respetar y
defender el derecho de los demás de decir su propia
verdad, aunque no se esté de acuerdo, proponiendo principios, criterios
y directrices que permitan que la solidaridad y el compromiso
auténtico den frutos en su tarea de coordinación.
· Capacidad para ampliar
el marco de convivencia entre diferentes grupos, Movimientos y Asociaciones,
a través de mayores espacios de diálogo, participación y representación
que favorezcan la solidaridad y subsidiariedad para que todos podamos
colaborar en el bien común de nuestra Iglesia particular.
· El ser
responsable de una comisión obliga a que después de nuestro
encuentro con Jesucristo, pasemos a la conversión y de la
conversión al testimonio, para unir fe y vida como medio
para lograr la solidaridad con todos. Debemos aprender a amarnos
hasta construir la unidad.
· Necesitamos superar el deseo de realizar actividades
de promoción entre aquellos que de alguna manera estamos convencidos,
para asumir una actitud y una conducta misionera. Mientras los
católicos sigamos reuniéndonos sólo con los católicos y trabajando sólo
en nuestros pequeños espacios, la nueva evangelización no será completa.
Con
estas ideas, deseamos que motiven y entusiasmen a otros a
buscar soluciones en esta línea, que nos permita ayudarnos mutuamente
en una colaboración mucho más proactiva entre los diferentes Movimientos
de apostolado, para dar testimonio al mundo de que queremos
ser sacramento universal de salvación por medio de la promoción
del diálogo fe-cultura dentro de la Pastoral de los Mayores.
· Los
encargados de comisiones, tienen la oportunidad de formar líderes para
continuar con la tarea del Consejo, no únicamente dirigentes y
crear conciencia de la necesidad de crecer como laicos para
crear un ambiente de confianza, lealtad y convicción de servicio,
recíproca con la Jerarquía, que nos dé una legítima autonomía.
Es
común que los católicos esperemos de nuestros pastores únicamente consignas
y directrices, lo que nos pone en calidad de niños
en relación con la trascendencia de nuestra vocación de laicos.
En este momento la Jerarquía y nuestra Iglesia, nos están
pidiendo que asumamos nuestra capacidad de adultos, maduros en la
fe.
· Como miembros activos y permanentes del Consejo Diocesano del área
de Adultos Mayores, lleva implícito el participar con todos los
Movimientos, Grupos o Asociaciones, para integrar en forma permanente a
nuestra formación, no solamente temas espirituales y teológicos, sino
también en todos aquellos que tienen que ver con estas
agrupaciones, como son: Derechos Humanos, Ecología, el Papel de la
Mujer, Educación, etc. Siempre estaremos necesitados de formación, orientación, criterios
y directrices.
· El encargado de comisiones tiene como rol fundamental la
coordinación de los diferentes Grupos, Movimientos o Asociaciones con los
distintos niveles eclesiales en la Diócesis en la línea que
le corresponde, a través del Vicario de Pastoral respectivo.
Esto nace
del hecho de haberse emprendido acciones comunes frente a problemas
sociales que, por su magnitud, desbordan las posibilidades de
cada Movimiento, Grupo o Asociación, constatándose que es posible hacer
un frente común ante lo que, separadamente nos sobrepasa y
asusta. Sólo la conversión entre personas, Movimientos etc., dedicados al apostolado
laical nos permitirá encontrar razones más hondas para una coordinación
efectiva sin prejuicios, sin rutinas, sin caminos trillados, sino abiertos,
disponibles, sencillos, colaboradores y fieles.
· Son necesarias personas decididas a trabajar
desde y para los laicos, que no sean partidarios cerrados
del grupo al que pertenecen, para evitar la dualidad de
trabajar para los laicos de la gran comunidad o de
su propia institución o grupo y que esté dispuesto a
que “ellos crezcan y nosotros disminuyamos”.
Que sean capaces de convencer,
persuadir o motivar a los laicos para que tomen la
iniciativa de su propio camino y desarrollo y no que
nuestras instituciones crezcan a su costa.
Estas acciones nos permitirán
evitar una progresiva dispersión al nivel de las diferentes actividades
que nos ocupan principalmente en el ámbito de pensamiento, referido
a las visiones teológico pastorales o a las metodologías
de intervención social. Estaremos en condiciones de promover la interacción
de todos como grupo y lograr la unidad en la
diversidad de diversidades, así como de poder elaborar un Plan
General de Formación y Seguimiento, considerando que la acción evangelizadora
en la vida de la Iglesia obliga a la creación
y fomento de escuelas diocesanas y centros de formación en
teología, espiritualidad, catequesis, Biblia, pedagogía, filosofía, Doctrina Social de la
Iglesia, etc.
· Consideramos indispensable la presencia de laicos, que con
miembros de la Jerarquía establezcan las bases de operación en
conjunto con todos los Movimientos, Asociaciones o Grupos, cuyo carisma
sea los adultos mayores, con criterio uniforme y definido.
· El Consejo
Diocesano del Área de Adultos Mayores, a través de sus
comisiones permitirá suscitar en la Iglesia particular y en la
parroquia, espacios para los mayores para el diálogo, el encuentro,
la participación y la corresponsabilidad con las Asociaciones, Movimientos o
Grupos laicales, integrados en el pueblo de Dios con espiritualidad
de comunión, a fin de fortalecer la pastoral de conjunto
y facilitar la coordinación de acciones que permitan la participación
de todos para fomentar la comunión entre las estructuras eclesiales
en sus diferentes niveles: universal, regional, local e Iglesias particulares,
haciendo explícita la pertenencia a la Iglesia, una y única
de Jesucristo para desarrollar la capacidad de crear y mantener
desde la fe la unidad en la pluralidad.
Con estos criterios
estar en condiciones de reconocer, orientar y valorar la
vocación y misión específica de los laicos adultos mayores, promover
su formación permanente, su participación y corresponsabilidad, apoyar a sus
organizaciones para que actúen, conscientes de su dignidad de bautizados
y desde el carácter secular que les es propio, crezcan
en su identidad de hombres de Iglesia en el corazón
del mundo y de hombres del mundo en el corazón
de la Iglesia.
El laico a este nivel, comprometido en su
quehacer en la Pastoral de Adultos Mayores, buscará fortalecer la
organización y unidad de la coordinación del Consejo Diocesano, con
los Consejos Parroquiales para lograr su integración, teniendo como eje
de sus acciones las necesidades de la comunidad e incrementar
progresivamente su capacidad resolutiva en comunión con la Jerarquía eclesiástica.
Impulsar
la participación de los mayores en los Movimientos, Asociaciones o
Grupos en la Pastoral de Conjunto, en la vida y
misión de las parroquias y de las Iglesias particulares y
en el ámbito nacional.
El responsable de una comisión determinada deberá
tener la capacidad operativa para que exista presencia del consejo
en la Iglesia en materia de educación.
Los signos de los
tiempos nos demuestran la necesidad de fortalecer la presencia de
la Iglesia en los campos de la educación y la
cultura, para promover y difundir una cultura Cristiana. Favorecer
el diálogo entre fe y cultura y entre fe y
ciencia, teniendo presente que las instituciones educativas son un medio
privilegiado para la Evangelización.
Para esto, apoyar a Movimientos, Asociaciones y
Grupos que tengan capacidad de decisión sobre ley de libertad
educativa, en vicarias diocesanas de educación en la formación y
capacitación de profesores para la enseñanza religiosa y orientadores familiares,
en asociaciones de padres de familia, en la educación de
valores y Evangelización, organización de profesores en establecimientos Católicos, proyectos
educativos, académicos y pastorales.
En México se presenta como una necesidad
urgente la Evangelización y atención desde y para los adultos
mayores a fin de preparar un contexto humano, social y
espiritual en el que toda persona pueda vivir con dignidad
y plenitud esta etapa de la vida, por lo tanto,
el responsable de una Comisión será capaz de situar a
la vejez en el marco de un designio preciso de
Dios, que es amor, para que el adulto mayor dentro
de la familia, la Iglesia y sociedad viva a plenitud
esta etapa del camino por el cual Cristo nos lleva
a la casa del Padre.
Estará en condiciones de animar, interesar
e involucrar a la comunidad eclesial sobre el tema del
adulto mayor. Promocionar desde las diversas pastorales, Grupos y Movimientos,
un voluntariado que trabaje por y para el adulto mayor
y que aproveche su experiencia.
Estos enunciados los deben trabajar desde
la perspectiva de la familia, la Iglesia, la sociedad y
del mismo adulto mayor.
Es esencial que el responsable de una
Comisión del Consejo Diocesano del Área del Adulto Mayor, tenga
una fuerte espiritualidad, con el objeto de hacer de la
Iglesia la casa y la escuela de la Comunión.
Debe ser activo, activo protagonista y sujeto co-responsable en su
papel coordinador con los diferentes Grupos, Movimientos o Asociaciones y
con los responsables de Comisiones Diocesanas de Pastoral.
El laico dentro
de la Comisión del Consejo Diocesano del área del adulto
mayor debe estar en condiciones de poder elaborar un programa
de iniciativas, tareas y acciones para promover una espiritualidad de
comunión entre todos los laicos, influir sobre los demás para
aceptar nuestra responsabilidad como seglares, unos de otros y abrazar
a toda persona y a toda la realidad con la
mirada de Cristo siempre en comunión con nuestros pastores.
Desterrar de
nosotros y de nuestros grupos el egoísmo, la descalificación, la
competencia, la rivalidad, el capillismo, la envidia y la desconfianza. Construir
la comunión viviendo en una actitud de oración, frecuentar los
sacramentos, particularmente la Eucaristía, la lectura de la Palabra de
Dios y el silencio. Proponerse coadyuvar en las virtudes fundamentales,
particularmente la caridad activa, concreta y organizada, colocándonos en el
regazo de María. Motivar, persuadir y convencer a los laicos que
sin Cristo nada se puede hacer, que si la tarea
es mucha y los obreros pocos, todo lo podemos en
aquel que es nuestra fuerza, nuestro maestro y nuestro modelo
y que todo esfuerzo será poco para insistir en la
primacía de la vida interior y de la santidad con
la confianza de que Cristo también hoy realiza su obra
a través de todos nosotros.
ORGANIZACIÓN.
Los responsables de las diversas Comisiones
estarán en estrecha comunicación con los Vicarios de la Pastoral
correspondiente, con el objeto de hacer programas únicos y garantizar
los resultados.
Principales funciones y actividades de los responsables de las
diversas comisiones, como base para que con su experiencia agreguen
las que consideren convenientes.
· Descubrir a los demás la necesidad de
reflexionar sobre los desafíos que presenta la sociedad a la
espiritualidad Cristiana, para lograr una vivencia encarnada, inculturada y relevante
del Mensaje Evangélico en el hombre y la mujer del
tercer milenio. Para esto estará convencido de promover el conocimiento de
la fenomenología de la sociedad y el mundo.
· Reconocer el perfil
de una espiritualidad para los tiempos actuales que sea propio
y de acuerdo a la etapa que vive el adulto
mayor, que nazca del Evangelio del pueblo de Dios y
de un espíritu de servicio.
· De acuerdo a la Pastoral en
la que se pretenda colaborar debemos estar en condiciones de
analizar con sus agentes y grupos para instruir a los
adultos mayores los fundamentos de su Teología para abordar los
desafíos pastorales con particular atención a fenómenos de inculturación. Tratar
de conocer algo de su historia.
Es de actualidad por ser
el Año Internacional Eucarístico que los adultos mayores conozcan los
antecedentes de nuestra celebración litúrgica, sus elementos constitutivos, qué, quiénes,
cómo y porqué celebramos y la Teología Litúrgica de la
Eucaristía. Como un elemento imprescindible los sacramentos de iniciación
cristiana: Bautismo, confirmación, etc.
Por sus antecedentes de experiencia y filosofía
de la vida los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral
de Adultos Mayores, están en condiciones de dar criterios concretos
para una Pastoral de los Mayores con una formación actualizada
que lleve a la reflexión sobre temas catequéticos para que
el adulto mayor en la etapa que vive responda adecuadamente
a los desafíos del tiempo presente.
La catequesis de los adultos
mayores debe determinar criterios sobre la cultura actual en esta
etapa de la vida y la catequesis que le es
propia sin perder de vista las tendencias culturales de la
catequesis en nuestra cultura contemporánea, el proceso de inculturación y
haciendo énfasis en la dimensión ecuménica de la catequesis.
Reforzar
todo aquello que se refiera a los sacramentos en el
contexto eclesial como signos y expresión celebrativa de la fe
y como expresión de la vida comunitaria. El adulto mayor,
insistimos; como puente entre generaciones como puede incidir en la
preparación de cada uno de los sacramentos.
· El adulto mayor debe
recibir el beneficio de la participación de los miembros del
Consejo o de sus asesores en el conocimiento de la
realidad familiar para ubicarlo como miembro importante de este núcleo
de familia pero con un papel preponderante y único y
poder valorar como puede dar respuesta a las nuevas exigencias
y a las necesidades de conversión de su propia familia
y de otras que estén a su alcance en su
ámbito de acción.
Los participantes activos de la Pastoral de los
Mayores es conveniente que se interesen por el perfil de
las familias y las características de la legislación familiar en
México, analizar el impacto de las familias en su propia
comunidad, observar el desarrollo familiar, su ciclo vital y en
este contexto tener una visión más humana del envejecimiento, tanto
ellos como los diferentes miembros de las familias a su
alcance, para apoyar sus valores éticos y espirituales.
No debe quedar
al margen del conocimiento y promoción de la Teología del
Matrimonio y de la Familia y su reflexión moral en
diferentes campos, exponer y defender principios y criterios morales generales,
incluso sexualidad humana y planificación familiar; es necesario proclamar el
significado antropológico del ser sexuado y evaluar la necesidad de
la comprensión cristiana de la sexualidad y su relación con
la bioética.
· A través de los responsables de las Comisiones del
Consejo Diocesano de la Pastoral de Adultos Mayores es conveniente
proporcionar a la comunidad a través de los Movimientos, Grupos
y Asociaciones y de los miembros de los grupos de
Pastoral Parroquial, por los adultos mayores los elementos básicos de
la realidad Pastoral y planear los temas clave por área
de acuerdo a necesidades. Ser consciente de cuales son los
desafíos y las grandes tareas como Derechos Humanos, ya que
todos y en especial el adulto mayor tiene derecho a
la cultura, a su participación activa en la inculturación del
Evangelio y a tener una formación sociopolítica y también la
obligación de trasmitirlo a todas las generaciones; no es posible
que guarde para sí todo el tesoro de su experiencia.
Los mayores como miembros de la Pastoral no podemos dejar
solamente al gobierno y sus instituciones tomando una actitud de
espectador de la película de la vida de México, la
solución de problemas tan importantes como la Ecología, el derecho
laboral, los derechos de los adultos mayores, la solidaridad e
integración de todos como Pueblo de Dios, protección a la
salud, a la mujer, etc.
· El responsable de cada comisión en
su actividad para enriquecer al adulto mayor como un ser
bio-psicosocial, tiene la libertad de establecer las estrategias para coordinar
intereses entre los Vicarios de Pastoral y el Consejo. Éste
tiene razón de ser en cuanto esté inmerso en la
comunidad, en su totalidad. Si desea trabajar para un sector
solamente pierde vigencia.
De sus planes y resultados informará al
resto de los miembros del consejo que incluye al asesor
eclesiástico para que se lleven acabo en el ámbito operativo
las acciones que sean convenientes, con la voluntad absoluta de
las partes y hacer factible el seguimiento de resultados. Esto
evitará que se haga prioritaria una decisión unilateral de persona
o grupo
· Todos los miembros permanentes del Consejo, incluyendo su Asesor
Eclesiástico tienen la misma jerarquía, por lo que las decisiones
se darán por consenso.
Con el objeto de agilizar la solución
a las diferencias que pudieran surgir o a la ejecución
de las actividades para la solución de necesidades de la
población se hace indispensable el compromiso de hacer que se
respeten a todos los niveles, las decisiones, conciliando los intereses
personales que por lo pronto, probablemente existan, a los intereses
de los laicos en el ámbito de influencia de las
parroquias. Es por demás, insistir que necesitamos aprovecharnos de las
diferencias y semejanzas en el pensamiento de los laicos y
la jerarquía para forzar a encontrar soluciones.
CONTROL
Con el objeto de
establecer el seguimiento y control de todo este proceso, consideramos
conveniente definir las siguientes normas:
1. Los responsables de las Comisiones establecerán
sus programas de trabajo siguiendo el patrón del presente documento
poniendo énfasis en los objetivos, en el seguimiento y control,
poniéndolo a la consideración del Consejo, antes de su ejecución.
2. Serán
los responsables de que se logren los resultados esperados.
3. En caso
de existir desviaciones, establecerá las correcciones que sean necesarias para
llevarlas a la práctica, comunicando a los miembros del Consejo
los nuevos resultados.
4. Todas las decisiones emanadas de todos los puntos
anteriormente referidos serán informadas por parte del asesor eclesiástico al
Sr. Obispo de la Arquidiócesis. Los responsables de las
Comisiones harán lo equivalente con los vicarios de pastoral, con
el objeto de tenerlos informados sin mayor dilación.
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