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Autor: Carlos José Romero Mensaque | Fuente: www.rosarioensevilla.org Hermandad del Rosario
Lo principal a destacar de la etapa actual es la consolidación de los cultos a la Virgen con la novedad del Rosario público de la Aurora
Hermandad del Rosario
Capilla propia de Nuestra Señora del Rosario Barrio de los
Humeros Sevilla
Hermandad de Gloria
Celebra sus cultos en octubre. El 12
de octubre, por la mañana, celebra un Rosario público de
Aurora con la imagen de la Virgen haciendo estación al
convento de Madres Capuchinas, donde se celebra la Misa y,
luego, a las 11 de la mañana, vuelve en solemne
procesión a su capilla.
Una
devoción como la del Rosario va a convertirse en la
más genuina expresión de la religiosidad popular en los años
finales del siglo XVII y toda la centuria posterior a
través del fenómeno de los rosarios públicos, peculiar uso que
se organiza en parroquias y conventos así como por los
propios vecinos de los barrios en torno a retablos callejeros
erigidos por la piedad popular. Uno de estos retablos o
tabernáculos fue el que, situado en un muro del Colegio
de San Laureano, albergaba una imagen de la Virgen con
el Niño, a la que se advocó del Rosario.
Aunque la documentación existente no permite aclarar
sus orígenes, resulta razonable pensar que los vecinos del arrabal
de los Humeros, organizadores de un Rosario público que diariamente
recorría las calles partiendo de este tabernáculo donde todos se
citaban, y se hacían los ofrecimientos, consolidaran esta devoción y
se erigieran en Hermandad con el doble instituto de venerar
la imagen de la Virgen y mantener la práctica devocional
del Rosario.
Merced a las gestiones
de su Mayordomo Miguel de Liñán, en 1747 se abre
ante el Municipio un expediente para la edificación de una
capilla dedicada a la Virgen del Rosario. A pesar de
la penuria económica de un arrabal tan humilde, sus vecinos
apoyan económicamente esta obra, que se culmina felizmente en 1761
con la bendición del nuevo templo. El propio Mayordomo concierta
con el escultor Jerónimo Roldán y Serrallonga las hechuras de
una imagen de la Virgen del Rosario y la del
Crucifijo de la Paz, la cual estaba destinada a presidir
los Vía Crucis que organizaba la Hermandad durante la Cuaresma
así como formar parte del aparato mortuorio para los hermanos.
Tras una etapa difícil durante la
primera mitad del siglo XIX en que la capilla fue
el oratorio de una pequeña comunidad de frailes carmelitas, con
la advocación de Santa Teresa, la corporación surge con renovado
vigor hacia 1685. Los nuevos oficiales se marcan como objetivo
fundamental revitalizar los cultos a fin de acrecentar la devoción
del barrio a la Virgen. En este sentido, se promueve
el Rosario público, que cuenta con las siguientes modalidades: ordinario
(todas las noches del año y, posteriormente, las madrugadas o
auroras), penitencial, de Ánimas (con simpecado propio, morado y lienzo
de dolor, que se conserva) y el de Gala, con
las insignias más ricas y que salía en la festividad
de la Virgen. Igualmente se celebra anualmente una Novena. Poco
a poco el Rosario de Gala se sustituye por una
procesión anual con la imagen. Singularmente notable fue la que
realizó en 1881 al Palacio Arzobispal, donde fue recibida por
el Cardenal Lluch y Garriga, devoto de la Virgen.
La última gran etapa de la Hermandad
fue sin duda la de los años 20 y 30
hasta la Guerra Civil en torno a la figura de
Enrique Gómez Millán, Hermano Mayor, que llevó a cabo una
entusiasta labor de fomento del culto de la Virgen así
como una amplia reforma en el gobierno y la administración
de la Hermandad. Entre sus iniciativas cabe destacar el coro
de campanilleros, la asociación de hermanas, obras de consolidación de
la capilla, las fiestas de la Cruz de Mayo y,
sobre todo, la Función y Procesión de la Virgen.
Después de la Guerra, la Hermandad parece
declinar un tanto, aunque mantiene su actividad ordinaria. En 1968
se hace preciso trasladar las imágenes a San Vicente, pues
la capilla amenazaba ruina. Son momentos muy difíciles en los
que la corporación está a punto de perder su sede
secular. Restaurada precariamente, retorna a ella en 1975, siguiéndose una
grave crisis de gobierno hasta que en 1980 un grupo
de jóvenes, con el apoyo del entonces Hermano Mayor Rafael
García Serantes, inicia una esperanzadora revitalización, que hoy es ya
una realidad feliz y pujante. Lo principal a destacar de
Hermandad del Rosario
la etapa actual es la consolidación de los cultos a
la Virgen con la novedad del Rosario público de la
Aurora con Procesión matutina de la Virgen el 12 de
octubre, restauración integral de su patrimonio: imágenes titulares, Simpecado, manto
de la Virgen, cuadros de la iglesia, coronas... aunque resta
la consolidación definitiva de la fábrica del templo. Igualmente se
ha creado un grupo joven, que destaca sobre todo por
su coro.
PATRIMONIO
La capilla cuenta
con un notable retablo en el muro del presbiterio que
realizó Lorenzo López Caballero en 1764.
La imagen de la Virgen es obra documentada de Jerónimo
Roldán Serrallonga al igual que el Cristo de la Paz.
Ambos han sido restaurados muy recientemente por el taller Serbal.
Otras imágenes de mérito son un
San Antonio de Padua, del mismo artista, un San José,
un Crucificado de tamaño menor que el natural (quizá del
siglo XVI) y una pequeña imagen de Cristo Yacente, de
marfil, que se venera en una pequeña hornacina de la
cruz procesional.
Respecto a pinturas, caben
destacar la del lienzo del Simpecado de Gala y la
del de Ánimas y que representa a la Virgen, enlutada,
llorando en el Calvario.
Como bordados,
los del manto de la Virgen, del siglo XIX, recientemente
restaurados.
Respecto a orfebrería, hay que
reseñar el cetro de la Virgen, en plata, del siglo
XVIII, la cruz del Niño, de plata y nácar, de
la misma fecha y recientemente, las coronas de ambos, de
plata sobredorada, donación de un grupo de hermanos.
Cfr. "El Rosario
de los Humeros. Estudio histórico y patrimonial de la Hermandad
de Nuestra Señora del Rosario y Santo Cristo de la
Paz, del barrio de los Humeros", de Carlos José Romero
Mensaque.
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