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Autor: Antonio Beltrán Martínez | Fuente: campaners.com La leyenda de la campana de Velilla
Una campana que tocaba sola, y esto ocurría cuando auguraba una desgracia ; la última vez que se le oyo tocar sola fue el 18 de Julio de 1936
La leyenda de la campana de Velilla
Una de las leyendas aragonesas de más amplia difusión
es la de la campana de la ermita de San
Nicolás de Bari, en Velilla de Ebro, que conserva restos
románicos, como un ventanal y fábrica fechada entre fines del
siglo XVII y principios del XVIII, cuya campana tañía sola,
sin intervención de humana mano que la «bandiase», para anunciar
sucesos extraordinarios, casi siempre luctuosos. La leyenda es antigua, pero
no tanto como la ciudad ibérica de Celse o con
la romana Celsa que le sucedió, cuyas ruinas se conservan,
dominadas desde un montecillo por esta ermita que viene a
significar una cristianización del lugar, uno de cuyos muros de
apoyo se asentaba sobre una construcción romana según gratuita afirmación
popular de que la ermita se asentó sobre un templo
de Diana y se prueba porque el abad Carrillo a
fines del siglo XVI afirmaba que a poniente de la
actual ermita y en relación con un antiguo edificio «había
una cava y foso que llegaba por debajo de tierra
hasta el pueblo, por donde los romanos subían el agua
hasta un aljibe»; se añade a tal noticia que había
un caño o conducto que arrancaba de una cueva abierta
bajo la construcción, ensanchándose después; hasta el punto de que
podía andar por él un hombre a caballo, cruzando de
parte a parte la ciudad antigua y perdiéndose a dos
leguas de camino; desde su origen y por él llegaban
los sacerdotes sin ser vistos al templo pagano para realizar
los actos de culto aunque en el pueblo se creía
que el subterráneo era el lugar donde se ocultaban los
cristianos durante las persecuciones. Se ha dicho que San Nicolás
fue el primer obispo de Velilla, aunque nunca fue sede
episcopal, y también que la ermita que actualmente se conserva
es la reedificada en 1679 (ruina que amenaza al venerable
santuario de S. Nicolás y quiebra que padecen sus famosas
campanas, como llamó Diego José Dormer a un opúsculo suyo
de 1798).
La leyenda se funda en la llamada campana
del milagro, una de las dos que había en lo
alto de la iglesia, tañendo sola, por lo común. la
de la derecha. Un antiguo texto la describe así: «La
circunferencia es de diez palmos, de metal limpio. claro y
liso.. está hendida por un lado, por lo cual, cuando
se toca como las demás y por mano ajena. suena
como quebrada; se ven en ella dos Crucifijos relevados. uno
al Oriente y otro al Poniente, y a los lados
de cada uno las imágenes de la Virgen Nuestra Señora
y de S. Juan Evangelista; al Mediodía y al Septentrión
tiene dos cruces. y en el circuito de toda ella
este verso de la Sibila Cumea: Christus Rex venit in
pace, et Deus homo factus est...
Respecto de su origen
se difundió una bellísima leyenda, muchas veces repetida. En muy
antiguos y desconocidos tiempos, pero antes de la venida de
los sarracenos, llegó la campana del Milagro a la costa
mediterránea cerca de la desembocadura del Ebro y las gentes
del contorno se vieron sorprendidas porque flotaba sobre el mar.
no obstante su peso. y llevaba consigo dos velas encendidas.
Trataron de sacarla del agua, pero cuantas veces se acercaban
a ella se hundía y emergía de nuevo cuando abandonaban
la empresa. De esta forma comenzó a remontar el río
contra corriente, salvo cuando los ribereños intentaban tomarla, porque entonces
se sumergía. Así llegó a Velilla, donde se detuvo; pero
nuevamente se hundía o sobrenadaba según que los hombres se
acercaban con garfios para sacarla del agua o bien abandonaban
el empeño. No obstante, no se movía del lugar, como
si estuviera decidido que allí quedase, hasta que se aproximaron
dos doncellas y no hicieron más que poner sus manos
sobre ella, cuando se elevó sobre el lecho del río,
posándose en la orilla. Cayeron todos de hinojos, llevaron la
campana hasta el punto donde después estuvo y le tributaron
desde entonces un verdadero culto.
Comenzó la campana a obrar
prodigios, sonando sola y provocando el miedo de las gentes
ante las desgracias que anunciaba y la devoción y respeto
de cuantos la veían tañer sin que nadie la tocase
explicándose fantásticamente para unos por ser obra de campaneros godos,
para otros creación de San Paulino de Nola a quien
se atribuyó la invención de las campanas y generalizador de
su uso, sin faltar quienes aseguraron que la habían recibido
los monarcas aragoneses como especial privilegio para que tuvieran aviso
de su próxima muerte, muy en relación con las devociones
suasorias como la de San Pascual Bailón que avisaba igualmente
a sus devotos.
No es del caso anotar los muchos
casos conocidos de campanas que tocaban solas y que anunciaban
catástrofes. aunque ninguna tuvo la difusión universal que alcanzó la
de Velilla. En España se registran casos en Toledo. tañendo
para evitar una profanación; en el Carmen de Valencia, la
campana de la Consolación, en 1490. comenzó a tocar sola
los sábados a la hora del Ángelus, hallándose bajo ella
una imagen de la Virgen; en Granada voltearon solas las
de la iglesia de Santa Ana para anunciar la muerte
de San Juan de Dios; en Madrid para acompañar el
entierro de Felipe III y otros casos se anotan de
Zamora, Córdoba y Valladolid. En Aragón una campanilla situada junto
al altar del santuario de la Virgen de la Sierra,
en Villarroya. tocó sola varias veces para anunciar la resurrección
de una devota suya (1502), para publicar la victoria de
Lepanto (1571), dar nota de los sucesos consiguientes a la
prisión de Antonio Pérez (1591) y dos veces más en
1639. En 1683 tocó sola una de las campanas de
la torre de Alcubierre y en otro momento la del
Monasterio de Piedra. Contaremos más cosas en otro artículo.
Antonio
BELTRÁN MARTÍNEZ "Pueblos de Aragón - I" - Zaragoza (1989)
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