La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Grupo de Estudios de Salas Altas | Fuente: radiquero.com Campaneros de Salas Altas
Los últimos herederos que ocuparon y cumplieron esta obligación fueron la familia de Ramón Grasa Tornil
Campaneros de Salas Altas
Adosada a la ermita de La Candelera se encuentra
la casa en la que vivía la familia que ejercía
de campaneros. Según información transmitida de padres a hijos, esta
labor la ha venido desempeñando la misma familia de generación
en generación durante más de ochocientos años, ellos dicen "...desde
que los moros fueron expulsados de estas tierras".
Todos los
miembros de la familia, tanto los hombres como las mujeres,
conocían el arte de tocar las campanas, y siempre debía
haber alguien en la ermita por si era preciso tocar
de forma fortuita. Según cuentan, eran las mujeres de la
casa quienes realizaban diariamente los toques, ya que los hombres
trabajaban en el campo y estaban más tiempo fuera.
También
eran los mantenedores de la ermita: realizaban alguna reparación, limpiaban
la iglesia, pasaban la bandeja, recogían el dinero del cepillo
"especialmente cuando venía a visitar a la Virgen algún vecino
del pueblo que estaba fuera, ya que la limosna era
superior" y bajaban el dinero al párroco para su ingreso
en la cuenta de La Candelera, que siempre se ha
gestionado aparte de la de la Parroquia.
En el siglo XX,
la familia de campaneros que vivió en La Candelera estuvo
compuesta por Ramón Grasa Subías (1891-1948) que se casó con
Lorenza Tornil Cavero (1898-1978). Tuvieron tres hijos: Ramón (1923-1967), Mercedes
(1925-1978) y Joaquín (1928- ) Grasa Tornil. Ramón, el primogénito
se casó en 1951 con Montserrat Salas Bravo (1930- )
quien se trasladó a vivir a La Candelera y allí
nacieron sus dos hijos: Ramón Grasa Salas en 1953 y
Montserrat Grasa Salas en 1955. Sus hermanos, Mercedes y Joaquín
se casaron y se marcharon de la casa familiar.
A cambio
de su trabajo en la ermita, disponían de la casa
franca , y recogían los frutos de la Viña de
la Virgen. No percibían salario alguno por esa dedicación al
pueblo, y se ganaban la vida cultivando las tierras de
su propiedad, en las que recogían almendras, uvas, olivas y
cereal para el gasto de los animales. Tenían, como todas
las familias de la época, gallinas, conejos, dos cerdos para
la matacía, cabras, corderos y dos mulas para las faenas
del campo. A ello había que añadir los ingresos procedentes
de las piezas de caza que cobraban por la sierra
y que luego vendían en Barbastro, ya que siempre tuvieron
mucha afición por la caza.
Cuenta Joaquín que su padre "se
reservaba trece nietros de vino cada año que se gastaban
en ofrecer a las personas que llegaban a la Candelera..."
Porque allí siempre eran bien recibido todo el mundo, una
forma de ser de la familia que también se había
transmitido a través de las generaciones. Los cazadores, la guardia
civil del pueblo, los labradores sorprendidos por una tronada en
el Mon, los vecinos que subían a rezar a la
Virgen, a cualquiera se le invitaba a entrar en casa
a calentarse o a tomar unas pastas que hacían en
su propio horno...
Tras la prematura muerte de Ramón Grasa en
1967, su viuda, su madre y sus dos hijos dejaron
el oficio en el año 1969, para emigrar a Barcelona
en busca de nuevas oportunidades de trabajo. Los tiempos estaban
cambiando y esta forma de comunicación tan ancestral perdía a
gran velocidad el papel social que había representado al servicio
de la comunidad.
Epitafio:
Después de tantos años de heredar este oficio
de campaneros de padres a hijos desde que los moros
fueron expulsados de estas tierras, los últimos herederos que ocuparon
y cumplieron esta obligación fueron la familia de Ramón Grasa
Tornil. En esta casa, en la Candelera, nació, vivió y
murió a los cuarenta y dos años, y por desgracia
hoy no está con nosotros.
Campaneros aficionados
De entre los vecinos del
pueblo que ayudaron a tocar las campanas a los campaneros
en un momento u otro, en los días de fiesta
(para bandear son necesarias cuatro personas) o cuando fallecía alguien
de la familia, se recuerda a Ignacio Guillén (1915-1978) y
a Victorián Carpi (1927-1999). Ambos tocaban muy bien y de
hecho, Beturián siguió tocando A Muerto y A Fuego tras
la partida de la familia Grasa a Barcelona. Ignacio enseñó
a repicar y a bandear a varias generaciones de quintos.
A la muerte de Victorián, Miguel Lisa (1940- ) tomó
el relevo en el toque de Difuntos, quien lo viene
realizando hasta el momento.
El Toque de Fiesta ya sólo se
toca el 2 de febrero (día de La Candelera), para
la Virgen de Agosto y el día de San Jorge,
y en este caso son los mozos quienes con gran
ilusión se encargan de bandear y repicar.
GRUPO DE ESTUDIOS DE
SALAS ALTAS C/ Iglesia, 8 22314 SALAS ALTAS
Si tienes
alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres
darnos tu opinión, te esperamos en los FOROS DE
CATHOLIC.NET donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de
la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con
su propia experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores