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Autor: César Alberto | Fuente: www.devocionesypromesas.com.ar Devociones y Promesas
En este portal encontrará muchas devociones católicas aprobadas por la Iglesia, que tienen hermosas promesas no solo para quien las practique, sino también para el que las difunda
Devociones y Promesas
Así comenzó este sitio:
Yo, César Alberto, pasaba por una época
de mi vida en la que no confiaba en la
Misericordia de Dios. Es algo que solo el que
lo ha pasado lo puede comprender.
En ese tiempo llegó a
mis manos un librito que hablaba sobre la GRAN PROMESA
del Sagrado Corazón de Jesús, es decir la promesa número
doce, donde Jesús promete que el que comulgue nueve primeros
viernes de mes seguidos, con las debidas disposiciones, no
se condenará.
Entonces me entregué a dicha práctica con fervor, y
no solo eso, sino que en la promesa número once
del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita, se dice
que el que difunda esta devoción (al Sagrado Corazón de
Jesús), su nombre estará escrito en el Corazón de Jesús
y jamás será borrado de Él. Así que sin
perder tiempo comencé a repartir folletos con esta devoción al
Corazón de Cristo para ganar también que mi nombre estuviera
escrito en el Sagrado Corazón para siempre.
Más tarde pedí permiso
al párroco de repartir esos folletos también a la salida
de las misas; permiso que me otorgó ampliamente, pues él
apreciaba mucho ese tipo de apostolado. Casualmente mi parroquia lleva
el nombre "Sagrado Corazón de Jesús".
Pero aún continuaba el
estado de desconfianza en mi salvación eterna, seguí buscando devociones
que tuvieran promesas de salvación para el que las practicara
o difundiera. Y es así como conocí la devoción de
los Siete Dolores de María, que promete que el que
la difunda no pasará por el purgatorio sino que irá
directamente al cielo; los Cinco Primeros Sábados de la
Virgen de Fátima; la Divina Misericordia, y otras que
fui conociendo y a medida que las iba descubriendo, las
iba resumiendo en folletos que repartía a la salida de
las misas y también llevé miles y miles de folletos
al Santuario de María del Rosario de San Nicolás en
mi país, Argentina, donde también obtuve el permiso del P.
Pérez para repartir los folletos.
Fue así como poco a poco
iba recuperando la confianza y la esperanza; y a los
dos años de realizar este hermoso apostolado, se me ocurrió
la idea de poner todo ese material en una página
en Internet.
Yo no sabía nada de programación web y
compré un sencillo libro para diseñar páginas en Frontpage, y
creé una página sencilla que subí a un servidor
gratuito. Esto ocurrió el día de Santa Catalina de Siena,
29 de abril de 2005. A medida que la página
fue creciendo la pude alojar en un servidor de pago
y sin publicidad.
Seguí agregando todas las devociones aprobadas por la
Iglesia Católica, y también fui creando distintas secciones de actualización
diaria o periódica, hasta que llegamos al día de hoy,
logrando un portal que está hecho, sobre todo, con mucho
amor y dedicación, y tratando de hacer el mayor bien
posible a las almas.
Como dice el dicho popular: “No hay
mal que por bien no venga”. Así que esa terrible
prueba me sirvió para hacer toda esta obra que me
da muchas satisfacciones y sé que hace bien a muchos
hermanos.
La verdad es que estoy contento, pues he recuperado la
plena confianza en la Misericordia de Dios y ahora
me encuentro con este apostolado entre manos y estoy feliz
porque sé que esta es la página de María y
ella me ha guiado en todo este tiempo.
Un
saludo muy afectuoso a todo aquel que lea esta nota
y les pido oraciones por mí y por todo este
apostolado en Internet.
Por supuesto que no abandoné el sencillo y
humilde apostolado con el que inicié todo, es decir, repartir
folletos a la salida de las Misas y a veces
en San Nicolás. Pero la novedad es que ahora con
las donaciones que recibo, hago imprimir folletos con devociones y
los envío a los distintos grupos de la página, especialmente
a los que viven en Argentina.
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