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Autor: José de Jesús Castellanos | Fuente: http://www.yoinfluyo.com Carlos Abascal
El mensajero que se convirtió en secretario de Gobernación. Fue un cabal caballero cristiano
Carlos Abascal
En tiempos de laicismo, y no de laicidad, para un
católico, para un político católico, no resulta fácil moverse en
la vida pública, pues la hostilidad jacobina suele hacerse presente.
Eso lleva a que muchos creyentes, hostilizados o prevenidos ante
la agresión posible, oculten su fe, guarden silencio, eludan la
controversia o el debate, se rindan y asuman posiciones “políticamente
correctas”. Esta es una realidad que vemos día a día
en nuestro país, pero que se ensaña cuando se trata
de funcionarios del PAN, y se oculta si se trata
de miembros de otros partidos.
Hay, sin embargo, una notable y
exitosa excepción en nuestro país: Carlos María Abascal Carranza. Heredero
de una tradición de testimonios y defensas heroicas de su
fe en el ejemplo de su padre y su abuelo
paterno, Carlos Abascal se formó en un contexto de lucha
y confrontación continua que le forjaron en un estilo que,
aunque pareciera recio e intransigente, logró con el paso del
tiempo moldearse y ajustarse al justo medio que le permitió
sortear burlas, críticas, prejuicios y hostilidades, incluso de quienes deberían
ser sus aliados o a quienes servía, para lograr, finalmente,
el respeto y reconocimiento de la mayoría de quienes aparecieron
inicialmente como sus enemigos.
Su trayectoria personal, con riesgo de ser
omiso, marca una vida comprometida que dista mucho de la
del común de los cristianos mexicanos. Creyó, al igual que
su padre, tener vocación sacerdotal, y tras su paso por
el seminario vio que no era ése su camino. Se
decidió, entonces, por el mundo de las leyes: el derecho.
Estudioso
–como es característica de la familia Abascal–, y cercano a
la tarea editorial de su padre, logró destacarse en su
desarrollo intelectual, con una sólida formación en el jus naturalismo
de corte aristotélico-tomista, hasta graduarse de manera destacada en la
Escuela Libre de Derecho con la tesis “Las relaciones entre
el poder espiritual y el poder temporal”.
En ella refleja el
pensamiento sinarquista heredado de su padre, contrario a la democracia,
que, sin embargo, se iría atemperando con el tiempo debido
a la influencia, entre otros, de Rafael Preciado Hernández, hasta
llegar a ser destacado militante del PAN y presidente de
la Fundación que lleva el nombre del insigne maestro emérito
de la UNAM.
Carlos ejercitó el debate desde muy joven en
el testimonio público que, junto con algunos de sus hermanos,
diera en el programa “Anatomías”, de Jorge Saldaña, quien recurriera
a ellos con frecuencia con el afán de ridiculizarlos y
mostrarlos como expresión de un pensamiento superado. Pese a ello,
lejos de que se cumpliera dicho propósito, fue una buena
escuela para quien, pasado el tiempo, tendría que negociar y
debatir asuntos públicos.
Hay que destacar que en el mundo laboral,
además de las tareas que realizara en la Editorial Jus,
realizó una brillante trayectoria en Afianzadora Insurgentes, donde se inició
como mensajero y llegó a ser Director General. Allí no
sólo desempeñó una exitosa gestión empresarial, sino que se esforzó
por la aplicación de los principios de la Doctrina Social
de la Iglesia en las relaciones laborales.
Asimismo, asumió la responsabilidad
social de la empresa con su integración a la Confederación
Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), en donde llegó a
ser presidente nacional. Fue, además, presidente de la Fundación para
el Desarrollo Sostenible en México (FUNDES), del Consejo de Administración
de Proliber, y vicepresidente del Instituto Mexicano de Doctrina Social
Cristiana (IMDOSOC).
Pese a la sólida formación recibida en el seminario
y en el seno familiar, nunca dejó el estudio, y
sin hacer gala de sus conocimientos, se sumó al resto
de quienes participamos en el Curso de Formación Social para
Dirigentes de Empresa de USEM.
Su claro pensamiento católico y compromiso
con la Fe, lo llevaron a una afectuosa cercanía con
muchos obispos, y en la ceremonia de canonización de los
primeros santos víctimas de la Persecución Religiosa en tiempos de
la cristiada, tocó a él participar en la ceremonia presidida
por el Papa Juan Pablo II.
Entre las muchas cosas por
las que podría señalársele, durante su trayectoria en COPARMEX, fue
el desarrollo de la “Nueva Cultura Laboral”, que aún en
las filas del sector empresarial de corte liberal fue vista
con sospecha, pero que finalmente logró sumarle adhesiones entre los
trabajadores y la proeza de acercar a la COPARMEX con
la CTM, en un histórico encuentro con Fidel Velásquez, hecho
que seguramente le abriría, años más tarde, las puertas de
la Secretaría del Trabajo con el Presidente Vicente Fox, durante
la alternancia.
Desde la Secretaría del Trabajo logró establecer diálogo y
vínculos con los trabajadores, y aprovechó la estabilidad económica para
iniciar un proceso de recuperación del poder adquisitivo del salario
mínimo, que le valió ser tachado de “traidor” en algunos
círculos empresariales, que pese a sus antecedentes en la COPARMEX,
le regatearon su apoyo.
Sin embargo, su claridad de ideas y
sus firmes principios cristianos, que nunca ocultó ni mezcló indebidamente
con su función pública, le llevaron a ocupar la Secretaría
de Gobernación a fines del sexenio pasado, cuando antes de
su presencia en la Administración Pública eran pocos los vínculos
que lo unían al Presidente Fox, pero éste, pese a
los enemigos que nunca le han faltado a Carlos, tuvo
que reconocer la eficacia, eficiencia, prudencia y acertado criterio.
De su
estancia en Gobernación me enteré que grupos radicales con quienes
compartía negociaciones le aceptaron, pese a no coincidir con su
forma de pensar, porque reconocían su rectitud y honestidad intelectual,
y sabiéndolo incapaz de engaños y dobleces, con él sabían
a qué atenerse, cosa excepcional en tratándose de un político.
Carlos
Abascal fue querido por muchos que le menospreciaron, respetado aún
en las filas de quienes le son antagónicos en su
forma de pensar, y solicitado por muchos que esperan de
él su mediación y consejo. Sometido a una dura prueba
de salud, dió testimonio de su fe, de su amor
a la vida, pero, sobre todo, de aceptación serena de
la Voluntad de Dios.
De él lo mejor que puede decirse
es que, en todos los terrenos de la vida donde
se desempeñó, fue un cabal caballero cristiano.
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