La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Laicos en la Iglesia | comunidad
Laicos ejemplares | categoría
Personas ejemplares | tema
Autor: P. Luis Alfonso Orozco LC | Fuente: Catholic.net
Pietro Maso o el perdón que redime
Un hombre que hace 18 años asesinó a sus padres, pero en la cárcel se regeneró, el perdón lo redimió y ahora es otra persona
 
Pietro Maso o el perdón que redime
Pietro Maso o el perdón que redime
Un caso llamativo ha salido en Italia a la luz pública: se trata de la excarcelación de Pietro Maso, un hombre de 37 años de edad, quien a mediados de octubre de 2008 salió de la prisión después de descontar casi 18 años de condena, de los 30 que tenía que cumplir. Fuera de Italia quizá sea poco conocido su caso, pero los datos nos hacen ver que no se trata de un ex presidiario más que vuelve a la sociedad. En su momento, su historia llenó de espanto e indignación a la opinión pública por lo atroz de los asesinatos que cometió. Hoy, muy pocos se darán por enterado de su salida, ocupados como están por otros asuntos como la caída de las bolsas o las omnipresentes cuestiones políticas de los poderosos de este mundo. Sin embargo, aquí se trata de la regeneración de una persona cuyo largo camino interior que ha ido recorriendo, paralelo a su condena, merece ser considerado.

Los hechos

El 17 de abril de 1991 en un tranquilo pueblo de Verona, al norte de Italia, Pietro asesinó brutalmente a sus padres para poder quedarse con la herencia. Debido a su juventud e inexperiencia pensó que podría despistar a la policía si pasaba la tarde del delito en una discoteca con los amigos, y luego hacer parecer que había descubierto el tremendo crimen al volver a su casa. Meditó el plan y actuó en complicidad con otros jóvenes coetáneos. Más delante también planeaba después acabar con sus dos hermanas para quedarse como heredero único de unos cuantos millones de aquellas viejas liras. Pero bastaron unas pocas pericias de la policía más los hábiles interrogatorios para que su crimen fuera al poco descubierto; los jóvenes fueron juzgados y condenados a pasar varias décadas en la cárcel. Entonces también los reflectores mediáticos se apagaron a las puertas de la prisión.

Durante los más de 17 años que ha pasado en la cárcel, paralelamente con la condena, Pietro Maso fue recorriendo un largo camino de conversión para reconstruir pieza a pieza su conciencia fragmentada por el parricidio. Cuando ingresó era un joven mundano y altanero, acostumbrado a la buena vida, a los coches deportivos, a llevar dinero en la cartera y a divertirse. Por eso en 1991, a sus 19 de edad, consideró que eliminando a sus seres queridos y simulándolo como un alevoso asesinato, él podría quedarse con todo y así no tener que trabajar ni esperar largos años para recibir su herencia. Quiso quemar las etapas y acabó calcinando su propia vida.

En Italia estos sucesos de crónica suelen tener mucho eco mediático y, como era de esperar, los medios de comunicación hicieron de él un caso nacional y le dieron amplia cobertura en su momento hasta que recibió su condena. Después, con la sepultura de los dos cónyuges asesinados y el hijo descarriado en prisión también sepultaron el caso, pues no había más interés en informar. La regeneración de Pietro comenzó aquel 1991, mas todo eso quedaba oculto a las miradas indiscretas.

¿Qué ocurrió durante esos años?

Pero ahora, 18 años después, al dejar la cárcel, Maso es otra persona. No tanto por el hecho evidente de que ya no es un joven, pues ahora tiene casi cuarenta de edad. Al ingresar tras las rejas comenzó su arduo camino de conversión personal, un camino duro que es casi imposible recorrer en solitario si falta la fe, porque Dios también está presente entre quienes han fallado lastimosamente y su gracia no los abandona. La privación de su libertad social le hizo entrar en sí y recapacitar como el hijo pródigo que despierta al ver la monstruosidad de su acción. El trabajo, las privaciones a las que no estaba habituado y la disciplina de la prisión le ayudaron a madurar, en vez de hundirse en su desesperación o aún peor en el cinismo. Pietro no perdió el tiempo y también durante esos años estudió una carrera civil; incluso tiene novia a la que puede frecuentar ahora con más libertad.

Don Guido Todeschini, el capellán de la cárcel donde pasó los últimos años de su reclusión y que le fue asistiendo espiritualmente asegura que ahora Pietro es otro hombre; ha sabido entrar en sí mismo y afrontar los hechos, ha purgado, ha pedido perdón a Dios y lleva recorrido un serio camino de fe y de conversión que le permitió salir del abismo de pecado en que había caído. Además, Pietro obtuvo el perdón de sus hermanas, quienes no le cerraron su corazón y esto ha jugado un papel muy importante para que el joven no se encontrase solo en su tragedia. Está confirmado que el perdón de los seres queridos puede ser el lazo de rescate de la persona en su tragedia.

El valor del arrepentimiento

La fe ha jugado y desempeña un papel esencial en la vida de este hombre, que ahora sale de la cárcel bajo cautela preventiva, lo que significa que deberá retornar a la prisión a dormir, mientras que de día trabaja y va poco a poco reinsertándose en la sociedad. Algún periódico publicó una foto suya acompañada de una breve noticia sobre su primer día fuera de la cárcel mientras iba a trabajar como empleado en un almacén. No hubo mucho más que contar. Ante el hecho de su excarcelación, algunas personas han reaccionado con asombro, otras con indiferencia; algunos más no ocultan cierto rechazo ante lo que consideraron una ligereza de la justicia, porque “debería descontar íntegra su condena”.

Pero si miramos más a fondo, la verdad es que toda persona tiene derecho a regenerarse después de haberse equivocado y a reinsertarse en el tejido social. Él ha purgado y descontado buena parte de la condena que se le impuso. Su conducta intachable en la prisión ha ayudado para obtener el permiso de salir bajo custodia. Los responsables de la prisión, además del psicólogo y del sacerdote, lo apoyan pues Pietro ya no es aquel muchacho rebelde e irresponsable que marcó su vida con un hecho tan trágico. Es otro. También el primero y más famoso de todos los pródigos dejó de serlo al recibir el abrazo de su padre y entrar de nuevo como hijo en la casa de la que se había alejado.

La gracia de Dios le fue también trasformando. Habrá que pensar, ¿por qué no?, en una intercesión especial desconocida a los ojos humanos, pero sumamente efectiva en la redención de este hombre: sus padres. El sacrificio de sus progenitores no resultó en vano, porque seguramente ellos le habrán perdonado y habrán intercedido mucho ante el Omnipotente por el hijo descarriado. El amor de los padres desempeña un papel de primera importancia en la conducta y salvación de los hijos. El amor que perdona es capaz de producir milagros de conversión, después de un doloroso camino para reformarse. Las oraciones y las lágrimas de santa Mónica lograron la conversión de su hijo Agustín, pues no era posible que se perdiese aquel hijo de tantas lágrimas.

Todo hombre, toda mujer tienen derecho a reformarse después de haberse equivocado, incluso de modo grave, y además tienen derecho a reinsertarse en la sociedad, que no está formada precisamente por ángeles. Nadie puede decirse estar limpio de faltas para arrojar la piedra contra el prójimo.

Alcanzar el perdón que redime. ¿Qué es el perdón?

Por el misterio del cuerpo místico que nos une estrechamente en Cristo a los demás hombres, alcanzar el perdón para otra persona es una luminosa realidad que forma parte de nuestra fe. Ya Jesucristo nos alcanzó el perdón de los pecados, con su supremo sacrificio del Calvario. Y en la existencia concreta de cada persona Él quiere nuestra participación para poder completar en nosotros sus sufrimientos por la redención de todos. Al estar unidos en Cristo podemos ofrecer nuestras oraciones y sacrificios con valor de expiación por nuestros propios pecados y por los pecados ajenos. Además, se puede dar todo un sentido vicario a la enfermedad y a las diversas penas de la vida –como purgar una condena--. Todo ello concurre para alcanzar el perdón, que no resulta siempre fácil ni se da de modo automático, en aquellos miembros más lastimados por la maldad del pecado. Todos tenemos experiencia de lo que significa perdonar o pedir el perdón de Dios o del prójimo a quien habíamos ofendido. Puede ser útil profundizar en lo que es y significa el perdón. ¿Qué es realmente el perdón y cómo alcanzarlo? De un modo magistral responde el Papa Benedicto XVI :

¿Qué es realmente el perdón? ¿Qué ocurre en él? La ofensa es una realidad, una fuerza objetiva que ha causado una destrucción que se ha de remediar. Por eso el perdón debe ser algo más que ignorar, que tratar de olvidar. La ofensa tiene que ser subsanada, reparada y, así, superada. El perdón cuesta algo, ante todo al que perdona: tiene que superar en su interior el daño recibido, debe como cauterizarlo dentro de sí, y con ello renovarse a sí mismo, de modo que luego este proceso de transformación, de purificación interior, alcance también al otro, al culpable, y así ambos, sufriendo hasta el fondo el mal y superándolo, salgan renovados (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, ed. Planeta, México 2007, p. 195).

Si el perdón que se alcanza viene de los seres más allegados entonces el efecto es mayor. En el caso de Pietro, tenemos que además del camino de penitencia que recorrió para pedir perdón a Dios, en quien puso su arrepentimiento, y los años de condena soportados como regeneración de su conducta, hay que destacar dos hechos de la máxima importancia. Uno es evidente y es que sus hermanas no le cerraron su corazón. Lo segundo es menos evidente, si consideramos desde la fe la intercesión de sus padres ante Dios por el hijo pródigo común en peligro de perderse.

Ahí aparece esa misteriosa comunión de fe, de amor y de perdón entre vivos y fieles difuntos que se ejerce gracias a nuestra inserción dentro del cuerpo místico de Cristo. Se trata del gran valor que adquieren nuestras oraciones y sacrificios ofrecidos en bien de los más necesitados. Esto no es sólo una bellísima idea, sino que es doctrina de la Iglesia como enseña, por ejemplo, Pío XII en su encíclica de 1943 sobre el Cuerpo místico de Cristo (Mystici Corporis): «Pero el cuerpo requiere también multitud de miembros, que estén de tal modo unidos unos con otros que se ayuden mutuamente. Y como en nuestro organismo mortal, cuando un miembro sufre, los otros resienten su dolor y acuden en su ayuda, así en la Iglesia cada uno de los miembros no vive para sí, sino que se ofrecen para ayudar a los demás, brindándose mutua colaboración, sea para aliviar las penas sea para un mayo desarrollo de todo el Cuerpo».

María Goretti y Alessandro Serenelli

Un caso famoso de redención por el perdón alcanzado, es el de Alessandro Serenelli, el asesino de santa María Goretti. Durante su agonía María perdonó a su atacante, quién se convirtió después de su ingreso en la prisión en 1902. Serenelli contó el sueño que tuvo en 1906 en la cárcel siciliana de Noto, donde permaneció encerrado hasta 1918. En la celda nº 45, se apareció María Goretti en sueños a Alessandro; iba vestida de blanco, y recogía azucenas también blancas que, poniéndolas en las manos de su asesino, se transformaban en luces encendidas similares a velas. En la celda donde Serenelli permaneció encerrado por espacio de quince años hay actualmente una capilla.

Con motivo del centenario del martirio de María Goretti, en 2002 Juan Pablo II consideraba que, entre los datos del testimonio heroico de la Santa, merecía particular atención «el perdón ofrecido al asesino y el deseo de poderle reencontrar, un día, en el paraíso». «Se trata de un mensaje espiritual y social de extraordinaria relevancia para este tiempo nuestro. ¡Que la humanidad se pueda introducir con decisión en el camino de la misericordia y del perdón! El asesino de María Goretti reconoció la culpa cometida, pidió perdón a Dios y a la familia de la mártir, expió con convicción el propio crimen y durante toda la vida se mantuvo en estas disposiciones de espíritu», recalcaba el Papa. «La madre de la Santa, por su parte, le ofreció sin reticencias el perdón de la familia en la sala del tribunal donde se celebró el proceso» .

El papel que juegan los medios

Presentar un caso real como éste de Pietro Maso, hablando de su cambio de conducta producido en la cárcel, es mucho mejor que las nocivas noticias de crónica con las que tantos periódicos y telediarios alimentan la morbosidad humana. Es penoso constatar la obsesión de muchos medios de masas que escogen una noticia escandalosa –de preferencia un delito pasional--, lo siguen durante semanas o meses, contando o inventando hasta los pormenores más ridículos, del tipo “ella llevaba unos tenis rojos cuando hizo su entrada en la sala del tribunal. Su nuevo look”. Largas páginas de crónica con el único afán de alimentar la morbosidad malsana de la gente y engancharla al espectáculo circense.

Pero ese modo de jugar con los sentimientos de las personas revela también un menosprecio de la dignidad de la persona al tratarla como mero objeto de mercado. Sin duda que hay periodistas honestos y profesionales, pero también hay muchos medios de comunicación sin escrúpulos que recurren a lo que sea con tal que la masa obediente siga comprando su diario y siga sentándose delante de la pantalla chica para “ver el siguiente episodio” del caso. ¿Qué hay detrás? La habilidad para explotar la morbosidad, la debilidad de mucha gente ante las desgracias ajenas, y la falta de escrúpulos del que lanza la noticia. “Tú cómprame, ve la noticia escandalosa y no te pares a pensar –sobre todo esto: ¡no pienses!— si te estoy tratando como a un objeto mercantil. Tu dinero es lo que me interesa, no tu dignidad”. Claro que nadie lo expresará en tales términos, pero es lo que está detrás de la cortina.

Trabajo, educación y perdón

La regeneración espiritual de una persona es posible con el trabajo, emprendiendo un camino de fe que lleve a la conversión de vida, y con el perdón que trae la reconciliación primero con Dios y después con el prójimo y consigo mismo. Cuando una persona se sabe perdonada y amada, entonces logra también perdonarse porque a veces esto es lo más costoso. El perdón permite que la persona recupere la confianza en sí misma para caminar en la vida y mirar hacia delante, lo que le permita rehacerse un puesto dentro de la sociedad al que también tiene derecho. El trabajo y el tiempo que cicatriza las heridas harán el resto. De aquellos mass media especialistas en lanzar noticias escandalosas no podemos librarnos, pero sí está en nuestras manos observarlos desde una distancia prudencial y con sentido crítico para no dejar que nos influyan negativamente.

Si nos cuesta perdonar, pero nos sabemos necesitados del perdón para librar el corazón de angustias, de rencores y remordimientos que lo van carcomiendo, los creyentes contamos con un medio eficacísimo en la oración de súplica y de intercesión. El don del perdón se obtiene rezando, puesto que «La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos (cf Mt 5, 43-44). Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación (cf. 2 Cor 5, 18-21) de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí» (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2844).

Comentarios al autor: laorozco@legionaries.org


 
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
 
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

 
Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foro de Líderes católicos (laicos comprometidos)
Mapas Mapa de Laicos en la Iglesia
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Laicos en la Iglesia
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
Ministerios laicales
Acción pastoral de los laicos
Documentos para el apostolado de los laicos
Grandes Movimientos Católicos
Grupos y Asociaciones laicales
Laicos ejemplares
Personas ejemplares
Movimientos
Laicos Cibernéticos
Hermandades y Cofradías
Instituciones de caridad y promoción humana
Música, coros y marchas
Misión Aparecida, Manos a la Obra!
Lista de correo
Porque la Iglesia es una sola, y lo que le pase a uno de sus miembros nos importa a todos, infórmate con las acciones de los laicos dentro de la Iglesia y de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades que los congregan.

Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la comunidad
Consejo y asesoría a personas interesadas en los servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana de las distintas asociaciones, movimientos y hermandades de la Iglesia católica
Ver todos los consultores
Apoyan a la comunidad
Betsaida, grupo musical chileno
Músicos Católicos
Ministerio Coral San Marcos
Comunidad Nazareth
Parroquial Ntra. Sra. de Fátima, Pastoral Juvenil

Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad
Encuesta
Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foro de Líderes católicos (laicos comprometidos)
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red