La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Revista Cristiandad Guayco, Nuestra Señora del
La provincia ecuatoriana de Bolívar tiene un santuario célebre dedicado a la Santísima Virgen bajo el título de "Nuestra Señora del Guayco", que data de los tiempos de la Colonia.
Guayco, Nuestra Señora del
Bolívar, Ecuador
La provincia ecuatoriana de Bolívar tiene un
santuario célebre dedicado a la Santísima Virgen bajo el título
de "Nuestra Señora del Guayco", que data de los tiempos
de la Colonia.
Se llaman "guaycos" en el Ecuador esas quiebras
anchas y profundas, abiertas en el descenso de la cordilleras
por las lluvias, torrenciales del invierno. En esas hondonadas hay
a veces sitios pintorescos. En uno de estos se levanta
el santuario de Nuestra Señora del Guayco en los pliegues
últimos de las faldas occidentales del Chimborazo.
La historia de la
construcción del primer templo se ha conservado no solamente en
las tradiciones populares sino también en una antíquísima inscripción y
en otros documentos del archivo parroquial de Chapacoto.
Predicado el Evangelio
en esa comarca y convertidos sus habitantes al Cristianismo, nadie
contribuyó más eficazmente al establecimiento de la Magdalena que Chela,
el jefe principal de la tribu. La fe viva y
piedad generosa del cacique Chela se hicieron hereditarios en su
familia.
A principios del siglo XVIII llamaba la atención de Chapacoto
una indiecita llamada María de la Luz Chela, último vástago
de los antiguos caciques de ese pueblo, la cual se
distinguía por su rara hermosura como por la inocencia de
sus costumbres y una extraordinaria piedad.
Los padres habían advertido con
sorpresa que Luz se ausentaba a menudo de la casa
y no acertaban a dar con el motivo de tan
extraña conducta.
Habiendo el día 8 de septiembre de 1708 salido
la niña a una de estas excursiones misteriosas, regresó con
el rostro encendido, la mirada absorta y fuera de sí,
como si algo insólito le hubiese acontecido. La madre, arrebatada
de la ira, desfogó su ciega pasión maltratando cruelmente a
la pobrecilla, cubriéndola de heridas y contusiones. La heroica joven,
que contaría 13 ó 14 años de edad, lo sufrió
todo en silencio, esperando tranquila que el Cielo viniera en
defensa suya. Así sucedió efectivamente. La tarde de ese mismo
día, tornó a presentarse Luz delante de sus padres completamente
curada de sus contusiones y heridas. Admirados los caciques avisaron
al párroco quien obligó a la joven a darle cuenta
exacta de todo lo ocurrido.
Ella entonces sencillamente refirió que en
las soledades del Guayco vivía una bella señora que la
acogía como hija predilecta y que le hablaba solamente de
cosas del Cielo y que la había dejado sana de
todas sus heridas tocándola amorosamente con sus delicadas manos.
El pueblo
en masa acudió a la morada de Chela para conocer
estos sucesos prodigiosos. El cura y los feligreses, enardecidos con
lo que acababan de oír de los labios de la
niña, resolvieron ir al punto en busca de la admirable
Señora. Bajo la guía de Luz, hallaron una imagen de
la Virgen Santísima, a cuyos pies brotaba un hilo de
agua cristalina.
Se hizo una ramada y comenzaron a acudir devotos
de todas partes. El obispo de Quito, Mons. Pedro Ponce
Carras, después de haber visitado la portentosa imagen, dejó orden
para que se fabricara una capilla; lo que no pudo
efectuarse por estar la Virgen en una peña cortada a
pico, a cuyo pie corría un río que en el
invierno era caudaloso. El 8 de septiembre de 1876 se
bendijo una capilla sobre arcos, por debajo de los cuales
pasaba el río.
Desde entonces la fiesta de la Virgen se
celebra en la fecha indicada, y fue creciendo en fama
y devoción a la Madre de Dios, Nuestra Señora María
de la Natividad del Guayco. En tiempos recientes, gracias a
la iniciativa dinámica de Mons. Cándido Rada Senosiain, ya obispo
de Guaranda, el santuario del Guayco declarado "santuario nacional", ha
sido reedificado y ampliado.
Su dedicación tuvo lugar en 1988.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR