|
CIUDAD DEL VATICANO, 23 JUN 2007.-Benedicto XVI recibió en
el Vaticano a los participantes en el encuentro de profesores
y rectores de las Universidades Europeas, reunidos con motivo del
50 aniversario de la firma del Tratado de Roma. "El
tema de vuestra reunión, "Un Nuevo Humanismo para Europa. El
Papel de las Universidades" -dijo el Papa-, invita a una
concienzuda evaluación de la cultura contemporánea en el continente", que
"en este momento experimenta una cierta inestabilidad social y desconfianza
en sus valores tradicionales, si bien su brillante historia y
sus instituciones académicas puedan contribuir en gran manera a forjar
un futuro esperanzador". "La promoción de un nuevo humanismo -prosiguió- requiere
una clara comprensión de lo que esta novedad comporta. (...)
Europa está experimentando un relevante cambio cultural" y sus habitantes
son "cada vez más conscientes de estar llamados a ser
parte activa en la formación de su historia". A este
respecto, el Santo Padre recordó que "históricamente el humanismo se
desarrolló en Europa gracias a la interacción fructuosa entre las
diversas culturas de sus pueblos y la fe cristiana". Este cambio
cultural, explicó Benedicto XVI, se considera a menudo como "un
desafío" a la cultura de la universidad y al cristianismo
en sí mismo, más que como "un horizonte" para el
que se pueden y deber encontrar soluciones creativas". Para hallar
estas soluciones, dijo el Papa, es necesario que los responsables
de la educación superior afronten tres cuestiones, empezando por "un
estudio comprensivo de la crisis de la modernidad" y de
"los problemas planteados por "un humanismo" que quiere construir un
"regnum hominis" separado de su necesaria base ontológica. (...) El
antropocentrismo que caracteriza la modernidad nunca puede separarse de un
reconocimiento de la verdad plena sobre el ser humano, que
incluye su vocación trascendente". El segundo tema es "la ampliación de
nuestro concepto de racionalidad", que debe extenderse para explorar y
abrazar aquellos aspectos de la realidad que van más allá
de lo puramente empírico". A este propósito, el Papa recordó
que "el desarrollo de las universidades europeas fue facilitado por
la convicción de que fe y razón se aúnan en
la búsqueda de la verdad, respetando cada una su naturaleza
y autonomía legítimas y trabajando al mismo tiempo de forma
armoniosa y creativa en favor de la realización del ser
humano". La tercera cuestión es "la naturaleza de la contribución
del cristianismo al humanismo del futuro. La cuestión del ser
humano, y por ende de la modernidad, supone un reto
para la Iglesia que debe lograr formas eficaces de proclamar
a la cultura contemporánea "el realismo" de su fe en
la obra salvífica de Cristo. El cristianismo no debe ser
relegado al mundo del mito y la emoción, sino respetado
por su intento de arrojar luz sobre la verdad del
ser humano". "Espero -concluyó el Papa- que las universidades sean cada
vez más comunidades dedicadas a la búsqueda incansable de la
verdad, "laboratorios de cultura" donde los profesores y estudiantes se
unen para investigar temas capitales para la sociedad, utilizando métodos
interdisciplinarios y avalándose de la colaboración de los teólogos. Sería
muy fácil en Europa, considerando la presencia de tantas instituciones
católicas prestigiosas y de facultades de teología. Estoy convencido de
que la cooperación (...) entre las diversas comunidades académicas permitirá
a las universidades católicas atestiguar el histórico y fructuoso encuentro
entre fe y razón". |